La Despatologización del Autismo por lo Neuronal y la Nuestra – por Éric Laurent – 2022/03/12

LA DESPATOLOGIZACIÓN DEL AUTISMO POR LO NEURONAL Y LA NUESTRA

Por Éric Laurent

2022-03-12


Yves Vanderveken:

Vamos a pasar a la exposición de clausura de esta 2da Jornada del CERA, por Éric Laurent. Nos anunció como título “La despatologización del autismo por lo neuronal y la nuestra”. Preciso para ustedes y para nosotros la importancia que le damos a esta presentación. Después de varios años, los numerosos trabajos de Éric Laurent nos orientan en la clínica en lo cotidiano con los autistas. Nos sirven de brújula. No tengo que mencionar que él ha dado mucho de su persona en esta jornada en las conversaciones con Jean-Claude Maleval para orientarnos.

Éric Laurent también interpreta para nosotros la dimensión política del autismo y la evolución que las políticas de tratamientos en general no dejan de traer. Pienso que Laurent Dupont ya evocó al libro de La batalla del autismo quees paradigmático desde este punto de vista por sus dos partes que dan cuenta del subtítulo del libro “De la clínica a la política”. Esto seguramente no escapa a nadie en su resonancia a nuestra jornada. La primera parte es un desarrollo, una formalización absolutamente sin igual e innovadora de observaciones clínicas sobre el autismo que orientan toda terapéutica posible a partir de la enseñanza de psicoanálisis en general y de Jacques Lacan en particular.

La segunda parte de su libro es política y constituye una lectura -diría una interpretación- de las coordenadas y de los acontecimientos del campo de la llamada salud mental -evidentemente política- que han desembocado y convergido en la creación del CERA -como Éric Zuliani nos lo recordaba en la apertura de esta jornada-. Supongo que la exposición de hoy de Éric Laurent continúa y profundiza su crítica a esta vena y a las coordenadas de hoy.

Éric Laurent es psicoanalista, miembro de la ECF y antiguo presidente de la AMP. Ha publicado notablemente además de La batalla del autismo, Lost in cognition y El reverso del biopolítica en francés; y sobre todo un número incalculable de publicaciones de enseñanza de psicoanálisis de orientación lacaniana que se encuentran en numerosas revistas y publicadas también en numerosas lenguas.

Le agradezco, Éric Laurent, por haber aceptado hacer una presentación en esta 2da Jornada del CERA y le doy inmediatamente la palabra.

Éric Laurent:

Gracias, Ives Vanderveken, por esa presentación.

Quisiera subrayar de entrada que la despatologización neuro, que ha sido evocada a lo largo de nuestra jornada, es la vía de la neurodiversidad. Es la vía que consiste, frente a un real de una diferencia que sitúa a través de la clínica, en hacer con ella una comunidad esencializada, indivisible, soporte de derechos y deberes, soporte de un sujeto de derecho. Este aspecto fue abordado de manera muy precisa.

Lo que es el contrargumento de la neurodiversidad es que este método de proceder así -al crear estas comunidades esencializadas de sujetos de derecho- es un método que recorre toda nuestra civilización, es aquel que es contemporáneo de la socialización, del modo de lazo social que acompaña la civilización de la ciencia. El hombre sin cualidades -decía Musil- se encuentra en un aislamiento que lo desola. Es captado por el discurso del amo a partir no solo de su aislamiento, sino que es necesario que sea reagrupado en categorías, categorías que van a formar esas comunidades esencializadas. Esto desemboca en esta pluralización de la especie humana -decía Primo Levi- en especies humanas -en plural- y que en sí puede ser sometida a procesos de segregación feroz. En efecto, la mesa anterior subrayaba que no es suficiente, frente a estas segregaciones feroces, con hacer llamados a universales vagos, crueles, fáciles y a inclusiones utópicas que corresponden al mismo tiempo y sobre todo -digamos- a muchos abandonos de los hechos.

Nuestra despatologización no es considerar la neurodiversidad. No es reducir al sujeto a su cerebro. Thomas Roïc desarrolló este aspecto de este tema y lo que esta tendencia puede tener de peligrosa. Pero lo que nosotros consideramos es que, a partir de lo real de la clínica, un funcionamiento subjetivo no se inscribe, no se puede reducir a un funcionamiento neuronal.

Nuestra vía no es desesencializada, sino que es singularizada; singularizada sin olvidar al mismo tiempo que, frente a lo real de la clínica, existen tipos clínicos. Esos tipos clínicos insisten, se repiten y forman el marco de un real que se opone a los universales fáciles -singularizada al mismo tiempo que se conserva el horizonte clínico, pero en toda su articulación-. Es la apuesta de nuestra propia despatologización.

Hoy, considero que esta 2da Jornada del CERA que recoge tantas presentaciones clínicas, teóricas y de abordaje práctico diversas está también situada en retroacción de la publicación del libro de Jean-Claude Maleval que es, en efecto -como lo dice Jacques-Alain Miller en su prefacio-, un magnum opus. Es un libro que es un esfuerzo precisamente de presentación de la manera en que abordamos ese real clínico totalmente distinguido. Este libro anuncia perspectivas, debates, proposiciones de las que quisiera prolongar su lectura mediante preguntas y proposiciones que haré a partir de ese corpus para interrogar desarrollos de nuestro abordaje de estos temas.

Grandin escribió un libro sobre el autismo: The autistic mind. Aborda el tema de la singularidad del sujeto autista en toda su variedad a partir de la idea anglosajona de la mind opuesta al body -el mind-body problem– que atraviesa toda la concepción anglosajona. La mind es la mente[1], pero al contrario del Geist alemán, se inscribe fácilmente en una representación neuronal. Yo hablaría más bien -como mi proposición- no de autistic mind sino de autistic body, del cuerpo del autista y de su topología propia.

Partiré de una primera pregunta: ¿hay en la mind -digamos en la mente- del sujeto autista inscripciones de lo que es fácilmente utilizado bajo el registro de huellas mnémicas[2]? Diría más bien que lo que los autistas nos enseñan acerca del lenguaje es que no funcionan a partir de huellas mnémicas. Es particularmente en el autismo que el lenguaje implica siempre una resonancia en el cuerpo, implica siempre una vibración particular, aquella que Lacan calificó a partir de la frase poética de Ponge: la resonancia -resonancia en el cuerpo en el sentido de reverberación- y que es del orden de la categoría del afecto. No hay, en efecto, toma del sujeto en lalengua sin que haya afecto. Es la generalización que Lacan hace en su última enseñanza extendiendo la categoría freudiana del afecto, generalizándola para todo aquello que en el cuerpo responde de ello y que no es del orden del significante, pero es un eco de esa toma en el significante. Como lo anota Jacques-Alain Miller, hay en la noción de afecto generalizada una voluntad de separar afecto y emoción. Usted, Jean-Claude Maleval, en su libro lo pone en primer plano especialmente. Lacan dice en Aún: “Lalengua nos afecta primero por todos los efectos que encierra y que son afectos”[3], con una iteración que hace en acto resonar la cuestión. El afecto es el producto de la toma del ser hablante en un discurso.

El afecto se distingue de la emoción -la que es más del registro animal, del registro vital como tal en tanto que reacción de lo que hay en el mundo-. El afecto es la reacción a lo que es la toma en lalengua. La diferencia entre el afecto y el sistema significante es que el afecto es el efecto de que desde que un cuerpo está tomado en el significante, está tomado en un ciclo donde el significante falta [manque], donde el significante hace falta [fait défaut]. En la neurosis falta de una cierta manera; en la psicosis tiene un cierto número de apoyos y falta de otra cierta manera; en el autismo hay también una falta, una desagregación particular, una erosión particular. Es entonces, un punto de estructura como tal. Entonces, es una confrontación a lo que hace agujero, a lo que hace falla, a lo que hace corte en el significante. La angustia en general -la angustia del neurótico, la angustia del Seminario X de Lacan- responde no a un significante particular delante del cual podemos tener miedo -es otra cosa-, sino que la angustia aparece ahí donde hay falla, donde hay corte, donde no hay ya significante.

Es ahí donde Lacan retoma en términos psicoanalíticos lo que Heidegger y los autores existencialistas -Sartre, Merleau-Ponty en su lectura a la francesa de la obra de Heidegger- habían subrayado: la angustia es el momento en el que el mundo falta [manque], donde hay una falla. Lo que para la fenomenología es la evidencia del mundo es de hecho el sistema de la lengua como tal, el que tiene una falla. En ese momento se revela que falta. Así, Birger Sellin -quien es tan particular y a la vez tan severo y al mismo tiempo con fulguraciones que son muy asombrosas en sus textos- dice que para él la angustia es un conocimiento total. En efecto, es un conocimiento total. Es el conocimiento del todo -el conocimiento del todo que es el mundo-, pero en tanto que falta [manque], en tanto que desfallece, en tanto que cae.

Entonces, en vez de hablar de inscripciones, de todo ese lenguaje llamado “de huellas” -de huellas, de inscripciones, etc.-, es necesario más bien darse cuenta desde nuestra perspectiva que desde que estamos tomados en el sistema de huellas [traces] es la falta de huellas que viene al mismo tiempo a marcar el cuerpo en sus efectos. Dicho de otra manera, no es en términos de huellas mnémicas[4] que viene a inscribirse la toma del cuerpo en lalengua. Es por el agujero, es por fuerza el famoso “agujero negro” que repite en su abordaje tan enseñante Francis Tustin cuando dice: “Entre yo y el mundo hay siempre un agujero”. Usted lo cita, Jean-Claude Maleval en su texto, p. 232. Y esta idea de que hay siempre una relación de ese cuerpo tomado en su relación con la falta [manque] y ese agujero al que tiene que enfrentarse da la idea de la manera en que puede declinarse la resonancia en el cuerpo.

Tomaré una idea contra la idea de que pueda haber una reducción a un sistema de huellas. En particular, la idea tan esclarecedora en Daniel Tammet, la idea de que para él la lengua siempre ha sido -cuando escogió como lengua privada la más rigurosa- las matemáticas al mismo tiempo que la resonancia estaba asociada a un color, que todo tenía un color. En la perspectiva neuro, el hecho de que Tammet asocie un nombre a un color es que se piensa que él tiene los cables neuronales cruzados; de que en alguna parte de la cabeza donde están los colores y las matemáticas se enchufarían de manera bizarra -dirían los sinestecistas- y, por ende, ven colores en el mundo. De acuerdo.

Hace 30 años, recuerdo, vi a un cognitivista eminente quien había actualizado un sistema en un servicio psiquiátrico para estudios muy sofisticados con máquinas, persuadido de que la alucinación estaba ligada a una sensibilidad particular del nervio auditivo y del sistema de recepción. Y montaron un protocolo de alta complejidad. Son investigaciones muy sofisticadas y caras para intentar encontrar eso. Trabajaron en ello durante 6 años. No se dieron resultados transmisibles. Y es volver a encontrarse en la famosa querella de las alucinaciones del siglo XIX entre psiquiatras: ¿es el sistema nervioso central que está desajustado o es el nervio auditivo? Entonces, eso dio lugar a discusiones clínicas que ahora pasan por máquinas y desemboca en el hecho de que no es una sinestesia particular que da la alucinación. Hay otra cosa. Igualmente, pienso que se podrían montar programas muy complicados y muchos autistas de alto nivel han propuesto que se los examine por todos lados para ver cuál es el desajuste neurológico que los afecta. Pero eso no ha dado hasta ahora resultados transmisibles, probatorios, sino solo estudios que se desarrollan, pero sin llegar a conclusiones. Pienso que, en efecto, las sinestesias son una manera de describir la resonancia en el cuerpo.

Al revés, la manera en la que Williams dice que ella misma -contrariamente al esquizofrénico- quiere trabajar para separar absolutamente la lengua y los afectos; que debe separarse de ellos absolutamente. Como dice: “Experimento primero las emociones asociadas con un vocablo y luego con una situación, y trabajo para aislar la emoción. La hago pasar por un ícono y enseguida suprimo la emoción”. Es lo que describe. Me parece ser una profesora por la negativa. Es decir que nos enseña que no hay toma del cuerpo en lalengua sin que haya una -dice ella- “emoción”; pero si con Lacan lo designamos como afectos en vez de emoción para separar lo que viene del mundo y lo que viene de lalengua, no hay toma en lalengua sin que haya afectos. Y luego, en efecto, como defensa, ella quiere fijar[5] el vocablo con la situación sin la corte de las emociones, sin la corte de los afectos. Básicamente, es que no hay -en diferentes testimonios que tenemos- inscripción y toma sin que haya esa resonancia en el cuerpo.

Se podría oponer lo que ocurre en la esquizofrenia o la psicosis infantil, el órgano haciendo problema al cuerpo. En “El atolondradicho”, Lacan en un párrafo que responde sin decirlo a las elucubraciones de Deleuze y Guattari acerca del cuerpo sin órganos, responde que él lo toma de otra manera y que es justamente porque el lenguaje no es un órgano y que para el esquizofrénico no puede ser uno, que todos los otros órganos comienzan a plantearle problemas.

Podríamos decir, parafraseando eso, que el afecto -en tanto resonancia en el cuerpo de la toma en lalengua- es lo que causa problemas al sujeto autista. Habitar una lengua -es una paráfrasis de “El atolondradicho”- es también aquello que para el cuerpo hace afecto, afecto que resuena. Y entonces, el autista experimenta esa resonancia y es de ahí que es inducido a percibir que su cuerpo no es sin otro afecto y que su función -a cada uno- le hace problema. El dicho autista se podría especificar plantearse sin la ayuda de ningún discurso ordenado por el S1. Tal es mi paráfrasis del párrafo de “El atolondradicho”. Lacan no evoca afectos, sino de órganos; no habla de autismo, sino de esquizofrenia. En efecto, para el autismo se trata del meollo crucial de la relación al S1, al significante-amo como tal.

Jean-Claude Maleval, usted prefiere no utilizar «forclusión» en relación con lo que compete del S1, mientras que los Lefort y Jacques-Alain propone un matema que sería forclusión -diciendo S0– del S1 dando así después cadenas de 1, 1, 1 que se repiten[6]. Decir cadenas es decir demasiado ya que es más bien esa yuxtaposición, esa iteración que no es iteración del S1, sino más bien iteración de la falta [manque] de S1 que deviene en ese momento real.

Entonces, esa lengua particular que en los tipos clínicos -en lo real de la clínica del autismo- es afrontarse a esa relación a la toma en lalengua da efectivamente que el sujeto se defienda por un borde. Hemos hablado de eso vastamente y Jean-Claude Maleval hace un esfuerzo de clarificación en su libro, muy importante, acerca de lo que es el borde, el borde como objeto, luego el borde como doble o como interés.

Yo quisiera volver a añadir al «circuito». De hecho, en mi libro es una perspectiva que desarrollo. Quisiera volver añadir el circuito porque en mi formación en los años ’60 y ’70 estaba en el medio de la psicoterapia institucional y fui a ver a Delini. Había acogido a un cierto número de niños autistas y había inventado una cosa completamente propia de él -él era un personaje muy fuera de la norma-. Y él tomaba la responsabilidad legal por la existencia de esos niños y los dejaba en una suerte de desierto coresiano. Su idea era que el mundo los volvía completamente chiflados y ese desierto donde primaba la nada podía darles abrigo. Tras lo cual, con sorpresa para él y todos los venían a visitarlos, es que los niños trazaban lo que llamó «líneas de aire» donde se situaban frente al desierto, al infinito, a todo lo posible, etc.; el niño se apoyaba en un circuito muy estricto que poco a poco se trazaba y sobre el cual, día tras día, el niño volvía a pasar. Para él, esto era una pregunta. ¿Cómo dar cuenta de ello? Lo hizo en sus escritos acerca de este tema. Pero digamos que me asombró en esta experiencia por el hecho de que justamente no es el encapsulamiento de tipo tustiniano que constaté. Lo que constaté es el pasaje no de la burbuja, sino del círculo pero que iba con rectas al infinito; que la topología en la que inscribía el sujeto no era simplemente la de un encierro. Ciertamente esas rectas al infinito eran más bien del orden en efecto de cápsula, de encierro, pero particulares, a lo largo de esas líneas.

Me parece que es necesario en el borde incluir un complemento topológico ya que el problema de estas líneas es: ¿qué es lo que separan? ¿Se trata de trazar el equivalente, por ejemplo, de los paisajes numéricos de Tammet? Sabemos que para Tammet la lengua no es sin topología ya que para él no solamente los números tenían color -tenían un lado perceptivo-, sino que veía cadenas de números como siendo organizaciones en los paisajes, encontrando así algo que era como los antiguos artes de la memoria -ars memoriae- de la retórica de los antiguos que podían hablar en espacios redondos para hacer sus discursos de 3 horas de manera admirable sin ningún papel. Precisamente, teniendo, inscribiendo como técnicas de los oradores -formados en esas exposiciones; hay que ver lo que era el arte oratorio de ese entonces-, disponían de todas las figuras de retórica en construcciones muy sofisticadas donde el orador desarrollaba su discurso visitando los lugares donde había dispuesto todos sus argumentos, etc. El arte oratorio es todavía algo que se sostiene en nuestro mundo, aunque ya no se deje hablar mucho ahora ya que hay exigencias de producción que dicen que uno tiene que hablar más rápido. Entonces para Tammet sucedía eso. No habría lengua sin topología con esos paisajes para él.

Me parece que lalengua no solamente tiene una resonancia sino una topología. Esa topología de lalengua está articulada -para los sujetos que tienen esa posibilidad-alrededor de un borde pulsional. Son necesarias las vueltas utilizadas alrededor de esa lengua que se desarrolla y que es bordeada por las zonas erógenas a través de las cuales los circuitos de la pulsión pueden ir a buscar un objeto con la ayuda de la articulación del efecto de sentido gozado, ir a buscar un objeto y hacer la vuelta alrededor de él.

Cuando eso no funciona, cuando no hay esa delimitación de las zonas erógenas que funcionan, cuando hay ese corte con el cuerpo, entonces es el cuerpo en sí que se vuelve articulado a una suerte de borde que no se cierra. Considero que el efecto de tipo de la línea al infinito, el hecho de seguir el circuito, es el efecto de que el cuerpo se engancha a esa frontera, a ese trazo que hace como un circuito pulsional que no llega a cerrarse. Y el cuerpo se engancha a él. En efecto, usted dice, Jean-Claude Maleval, muy bien que le es necesario al sujeto cortarse de los afectos del viviente y debe encontrar junto al borde ese condensado, esa carga, su sentimiento de la vida; yo diría que él se conecta a sí mismo sobre el circuito cuando se engancha al circuito que ha sido trazado y encuentra allí una forma de vida. Esto no plantea toda la cuestión de la articulación del circuito como frontera y el cuerpo.

Hay un problema fundamental. Es que este circuito puede estar perfectamente en dos dimensiones. Se inscribe en el suelo, se inscribe en la arena, en una hoja de papel -vimos ejemplos clínicos de ese franqueamiento-. No es para nada lo mismo tener las huellas que se inscriben en el suelo por todo lado en el mundo que inscritas en una hoja de papel o sobre un marco propiamente dicho. Ahí hay un esfuerzo subjetivo para que esa marca se inscriba en un marco que en sí mismo hace borde. El sujeto autista puede interesarse dado el caso en todo lo que en la percepción hace detención, borde, limitación antes de poder soportar eso puesto en un pizarrón, etc. Hay primero todo ese interés de lo que hace detención en las superficies, lo que hace corte en la superficie. El borde de una mesa es la detención del desarrollo de la superficie. Justamente hay que ver cómo el sujeto se siente interesado en ello. Y tenemos todos esos fenómenos muy importantes del pasaje de dos dimensiones a tres dimensiones y que están escandidos por efectos en el cuerpo del sujeto autista.

Lacan, a propósito, justamente del cuerpo, habla de ese pasaje de 2 dimensiones a 3 dimensiones. Dado el caso, habla del cuerpo como caucho o como globo o como hinchazón, para hablar de ese pasaje a las 3 dimensiones de lo que está aplanado. Es un momento muy importante, en particular en todos los fenómenos que han sido abordados en el momento en que un sujeto extrae de la pantalla de televisión en la que son proyectados dibujos animados y extrae la cantinela, el ritornelo, o el diálogo del que se va a servir, ese momento -ustedes los han subrayado en las exposiciones- el sujeto pega su oreja a la pantalla. Igualmente, cuando en Affinity therapy, el joven Suskind se pone delante de la pantalla de la televisión donde están los dibujos animados de La sirenita y a los 3 años cuando comenzó a hablar cuando repetía los diálogos de los dibujos animados que veía, brutalmente dice -en el momento en que la lengua huía de él- y tiene declaración: “Jushvoice”, una frase así. Eso se detiene así, felizmente. Se podría haber interpretado eso como voice y juice, en inglés -justamente había problemas de oralidad-, se podría haber interpretado eso en términos de objeto oral. Justamente tuvo la intuición de que se trataba de una pérdida por parte de la voz de La sirenita y lo que decía era “Just your voice”, “Solo tu voz”, lo que le expele la bruja a la sirenita como sacrificio.

En ese pasaje de la pantalla al cuerpo, en ese caso articulado a una pérdida, él se pega a la pantalla en el momento en el que se enuncia que lo que se pierde es la voz. Esto nos reenvía a lo que hace pasaje de 2 dimensiones a 3 dimensiones. Si tenemos la idea que no estamos en un tipo de superficie ordinaria, que la topología subjetiva es una topología articulada alrededor de un agujero, es por la articulación de los diferentes agujeros que pasamos de las 2 a las 3 dimensiones, de las diferentes modalidades del agujero y de la pérdida. Por ejemplo, el agujero que surge en la pantalla, la voz que se hurta en la pantalla. Jean-Claude Maleval hablaba de otro resaltaba el momento en que un niño pegaba su oreja a la pantalla, ligado entre la pérdida y el pasaje de 2 a 3 dimensiones. Son momentos que siempre son de pérdida, de angustia, de jaculaciones en los cuales lo que nos hacen ver es que esos fenómenos de borde, esos fenómenos de circuito, esos fenómenos de aplanamiento o de hinchazón reenvían a un tipo de topología que no es ya una topología de fronteras. Es una topología de litoral. La topología de fronteras es pensar que hay barreras entre el cuerpo y el mundo. Eso es un error. Esas líneas, esos bordes, esos pasajes de 2 a 3, esas inscripciones no son barreras, son bordes entre el cuerpo y el goce, entre el sujeto articulado a lalengua y el goce que se inscribe en ese goce -ligados a esos momentos de pérdidas, ligados a esos momentos donde aquello se hurta, esos momentos de angustia máxima-. Es la diferencia que Lacan introduce en “Lituratierra” cuando resalta, en la página 14: “La frontera ciertamente, por separar dos territorios, simboliza que son iguales para quien la atraviesa, que tienen común medida. Es el principio del Umwelt, que hace reflejo del Innenwelt”[7]. Eso era de un gran biólogo alemán, von Uexküll, quien trató de plantear como algo general del organismo vivo, de la relación de los organismos al mundo diciendo que todo organismo en un sistema biológico dado, el mundo de ese organismo viviente es el reflejo de su interior; que tiene los aparatos perceptivos apropiados para apoderarse de ese mundo; que todo organismo viviente se hace su mundo y está organizado para percibir lo que construye como su mundo. Mientras que el ser hablante tiene que vérselas no con un fenómeno de frontera, sino un fenómeno de litoral. De ahí la idea del litoral, de lo que evocamos entre las cruces y las huellas, etc. Lacan resalta el entre centro y ausencia, entre saber y goce, hay litoral. Hay cosas que comentar, pero éste no es el lugar. Es suficiente con decir que hay un pasaje del litoral a la letra del goce que viene a inscribir el goce. Esos fenómenos que responden en lo absoluto a los fenómenos de frontera. Es por eso que los fenómenos de frontera resaltados en un primer momento por Bettelheim es que pensaba en términos de frontera entre el cuerpo y el mundo. Hay que partir de esto. Jean-Claude Maleval, cuando usted comentaba a Bettelheim, usted seleccionaba una cita de un sujeto autista -creo que era Donna Williams- que hablaba de “defecarse como modo de hacer de su medio ambiente una parte integrante de su propio cuerpo”. Eso no es Bettelheim. Eso no es un fenómeno de frontera. Es muy sorprendente. El sujeto que se defeca, en lugar de decir que expulsa una parte, ¡no! Defecarse como medio de hacer de su medio ambiente una parte integrante de su propio cuerpo. En el mismo momento donde hay deposiciones de defecación en el mundo, el mundo se vuelve una parte integrante para él. Entonces, es un fenómeno con una topología que no es una topología de exclusión. Más bien es un litoral donde se está siempre entre un viraje entre la expulsión y la relación de coexistencia con el mundo. En ese sentido, estos fenómenos -que encuentro ejemplares- son declaraciones que son también compartidas por otros sujetos autistas que dicen: “Cuando me encierro en mí mismo es a los otros a quienes encierro afuera”. Es algo más simple como declaración, pero es también topológicamente preciso. En el momento en el que el sujeto se encierra, es el mundo se encierra. Y allí no se trata de aquel que deambulando ebrio en la Plaza de la Concorde girando alrededor de las estatuas dice: “Los malditos me han encerrado”. Esa es otra percepción diferente. Aquí se trata de permitir situar todos esos fenómenos de articulación del cuerpo del sujeto con el mundo o con los otros a partir de una topología donde interior y exterior no se definen con barreras. Siempre son fenómenos en los que hay un movimiento constante de inclusión y de exclusión que no corresponde para nada a los fenómenos de barrera.

Bueno, el tiempo pasa. El último punto que quería abordar es la cuestión de los diferentes planos del sujeto autista: lengua de signos, lengua verbosa, lengua común, lengua de comunicación. Lo primero que me parece importante es frente a los esquemas demasiado psicológicos de adquisición de la lengua a partir de la ecolalia inmediata y después cualquier desarrollo posible. Creo que es necesario partir de estos fenómenos de pérdida de lalengua. No es solamente un fenómeno en que las neuronas se cruzan inexplicablemente a los 2 años, es que la adquisición de la lengua va a estar marcada por la pérdida de lalengua; y que la manera en que el sujeto recupera lalengua, recupera su voz. Lo que permite, en el caso más general, hacer resonar su grito en el vacío del otro, hay un momento en que el grito resuena en el vacío de lalengua que se retira. Y eso es lo patético de la declaración del joven chico de Affinity therapy. Es justamente en el momento en que anuncia su jaculación asombrosa, es el momento donde justamente lalengua se pierde y es a partir de ahí que en el mismo lugar donde la perdió que la va a recuperar; la va a recuperar apoyándose en la manera en que la voz se aloja en los dibujos animados de Disney, etc. Es una manera de situar su voz en el objeto y recuperarla hasta entonces allí donde hubo un agujero.

Cuando decimos “lengua de signos”, es que un signo en una palabra que reenvía a algo; en una lengua de significantes, un sujeto es representado por un significante por otro significante. Es lo que leemos todo el tiempo. En la última enseñanza de Lacan, la manera en que lo retoma es oponer el significante y el signo. Pero cuando dice que el signo representa a «algo» para alguien, para los lingüistas, ese «algo» que es representado es un objeto del mundo. Para Lacan, ese «algo» que está representado es un acontecimiento de goce. Ese «algo» tiene que ver con das Ding que lo precede.

Jean-Claude Maleval:

(Inaudible)[8]

Éric Laurent:

Tomo la última en efecto donde ese «algo» es un acontecimiento de goce que además es una desaparición de un objeto del mundo. La marca es el momento donde el sujeto autista logra hacer cruces, una barra, un signo sobre un objeto del mundo, las pone por todo lado. Es decir, poder habitar el sistema de la lengua en el mundo inscribiendo esas marcas que son un borramiento, que son un modo de borramiento. Digamos que esa lengua es una lengua de signos que viene a marcar el acontecimiento de goce que tuvo lugar en la primera vez. Digamos que los sujetos autistas nos enseñan mucho más que ese funcionamiento de una lengua, no a partir por un principio de lengua que se regla por una lógica a lo Russell -una lógica de descripción definida-, sino por los designadores rígidos de Kripke en su lógica. Es decir, el recuerdo de la primera vez en la cual el vocablo fue presentado. Puede ser que para Kripke su formación rabínica le dio esa poesía en la cual llega a demostrar los elementos de estructura de lógica mostrando que es el momento donde el vocablo fue un verdadero bautismo para quien lo recibió esa primera vez -donde el vocablo le fue presentado-. El sujeto autista conserva el recuerdo de eso, lo aísla. Eso forma parte del trabajo autista, pero, no obstante, el sistema de lalengua en tanto que desplazamiento en los acontecimientos de goce no permanece menos presente. No es en términos de íconos que funciona. En los diferentes casos clínicos en los que vemos que el sujeto logra complejificar esa -aún no he encontrado una buena palabra- “cadena especial”, esa “cadena autística” -que no son metonímicas, que no son psicóticas, son otra cosa-. Son cadenas que logran complejificar el acontecimiento de goce y articularlo cada vez más hasta llegar a unírsele al funcionamiento del Otro como tal, hasta llegar un funcionamiento que parece unirse -usted hablaba de autismo invisible- a la manera en que todo el mundo llega a compaginar su lugar en lalengua. Finalmente, las lenguas autísticas, los diferentes bordes, los diferentes circuitos terminan pudiéndose alargar en la escala de lo que es la toma común en la lengua llamada común. Pero para el sujeto autista no puede olvidar que, en efecto, eso representa algo para alguien que no es tan fácilmente asignable en términos de yo [moi]. Cuando decimos “representa algo para alguien [quelqu’un]”, ese “un” (de quelqu’un) no es tan fácilmente asignable a un yo [moi] que podría tomar a cargo eso. Además, con ese “un” sería necesario enseguida que el sujeto pueda reconocerse en ese “quelqu’un”. En el caso que fue presentado, hablamos de cómo el sujeto estaba coagulado. Usamos todas las precauciones que hay que tomar en el saber-hacer, saber borrarse, saber desaparecer, saber hablar para que los significantes no invadan, etc., todo eso hace parte de la manera de amansar para que alguien [quelqu’un] pueda reconocerse en el efecto de sentido real que tiene lugar. En ese caso, es muy sorprendente. Hay un autista inglés que se ha beneficiado mucho del psicoanálisis lacaniano y que ahora es un filósofo. Dice que el psicoanálisis le ha permitido encontrarse en la lengua, etc., pero que no le enseñó los buenos usos de ésta. No sabía cómo dirigirse a los otros y para eso le fue necesario una terapia cognitivo-conductual. Le fue muy útil porque aprendió a dirigirse de tal manera, y luego podía encontrarse en lo que decía. Finalmente, eso ejemplifica muy bien la idea de que habitar la lengua, saber encontrarse y poderse reconciliar con los afectos, saber que algunos Unos pueden tener relación con el cuerpo hablante que está ahí, no es forzosamente una reconciliación con los usos de modales, los hábitos de la tribu de cual uno hace parte. Después de todo, las más grandes mentes tuvieron dificultad con eso. Wittgenstein no era alguien que era especialmente sociable ni amable. Pero bueno, podemos conjugar estas aproximaciones para llegar encontrar una manera de habitar lalengua y luego como lengua común.

Para concluir quisiera decir que Jean-Claude Maleval afirmaba que tenía una dificultad para encontrar un matema para inscribir la estructura autística; yo tengo una dificultad para inscribir de la buena manera la topología de la que hablo, la topología del borde. Es necesario que encuentre una manera. Aún no la encuentro. Estoy buscando. Pero aparte de eso, no veo por qué no adoptaríamos el matema de Jacques-Alain acerca de la forclusión del significante-amo que caracteriza en efecto la estructura autística -con la parte de lógica del significante que tiene ese mecanismo de forclusión-, pero conservando la idea de que como consecuencia hay el congelamiento de lo vivo; el congelamiento de lo vivo, la petrificación en masa -de la cual vemos cómo el sujeto puede llegar a articularla en todos los casos clínicos nos han mostrado cómo se puede pasar de un impase de congelamiento a, al contrario, un descongelamiento y una articulación-. Me parece muy posible conservar esta idea: a la vez el congelamiento de lo vivo y la forclusión. Al contrario, permanecemos en espera -yo mismo permanezco en espera- de la posibilidad de encontrar una manera clara y que resuelva las diferentes paradojas de mostrar la topología de los bordes y más exactamente de la topología del litoral tal como funciona en la topología autística.

Voilà.

Yves Vanderveken:

Abrimos esta jornada insistiendo, marcando e indicando por qué el libro de Jean-Claude Maleval marcaba un momento importante en lo que concierne el abordaje y la aproximación al autismo. Jacques-Alain Miller hizo un prefacio a ese libro y completó ese prefacio con él mismo llamó un postfacio como una invitación a partir de este evento para seguir a partir de ahí el debate y la elaboración. He ahí de dónde comenzamos la discusión. Y agradezco a Éric Laurent que en su exposición -diríá- ha tomado eso a la letra y nos invita -de cierta manera- en acto a inscribirnos en él en tanto que CERA, inspirándonos con esa vena para continuar con los estudios y la investigación que funda su existencia.

Quisiera terminar con algunos agradecimientos. Somos más de 600 inscritos a esta jornada. Agradezco a todos los intervinientes de hoy por su aporte. Añado a mis agradecimientos Olena Samoilova -miembro de la NLS, secretaria del grupo del Campo Freudiano de Ucrania-Iniciativa NLS- quienes siguen -como lo decía Éric Laurent- con algunos colegas la jornada del CERA desde Kiev “intensamente” -nos dice ella- “atentamente y siendo obligados a veces a salir a causa de las alertas aéreas” y dice con el humor que la caracteriza “que no han sido muy numerosas hoy”. Pueden ver a Olena en la difusión de Studio Lacan que tendrá lugar luego de esta jornada a las 18h30. Les deseamos a ella y a sus colegas que todo les vaya bien. También pienso que en San Petersburgo hay colegas que nos siguen en directo desde Moscú con la valentía que también los caracteriza.

Rápidamente quería agradecer a Thomas Roïc y Céline Aulit, quienes forman la oficina del CERA, quienes tratan siempre de seguir como se debe esta iniciativa de la ECF y de Jacques-Alain Miller. Les invitamos a la próxima matiné de las enseñanzas del CERA que tendrán lugar el 7 de mayo. Agradezco también particularmente por haber pensado en organizar esta jornada a Jacques-Alain Miller y su orientación; el cartel del CERA que está compuesto por Éric Laurent, Jean-Claude Maleval, Ligia Gorini y Ève Miller-Rose; pero sobre todo al directorio de la ECF: Anaëlle Lebovits, Angèle Terrier, particularmente a Alice Delarue y a Éric Zuliani, con quien la colaboración ha sido continua. Agradecemos también como Éric lo mencionó al principio, al equipo del local bajo Romain Rénou, quien nos ha acogido en este momento en que las medidas sanitarias se levantan poco a poco -podemos asegurarles la presencia al menos de los interlocutores-; y al equipo técnico de Lacan Web Television bajo la dirección de Mathieu Siriot y de Tanos por habernos permitido sostener esta videodifusión en directo en condiciones óptimas.

Nos veremos en dos años para la próxima jornada del CERA y el 21 de mayo para nuestra próxima matiné de enseñanza.


*Presentación en la 2da Jornada del CERA “Autismo: Clínica y Política”. Transmisión vía Zoom. 2022-03-12.

[1] N.d.t.: esprit en el original.

[2] N.d.t.: traces mnésiques en el original.

[3] J. Lacan. El Seminario, libro XX, Aún. Buenos Aires: Paidós, 2017, pp. 167-168.

[4] N.d.t.: traces mnémoniques en el original.

[5] N.d.t.: fixer en el original.

[6] J.-A. Miller ecribe en el prefacio: (S1)0 —> S1 S1 S1 S1….

[7] Lacan, J., “Lituratierra”, in Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 22.

[8] En un mail dirigido a Jean-Claude Maleval sobre su intervención en este punto, dice:

Intervine para decir que hay dos acepciones del signo en Lacan.

Yo me refiero a la primera, “lo que representa algo para alguien”; mientras que Laurent evocaba la segunda, que hace equivaler el signo al significante (pero no se habla ya del mismo signo).

Yo desarrollo largamente la prevalencia de una lengua de signos en el autista en La diferencia autística. Ésta aparece cuando comienzan a buscar comunicar. Ellos insisten en este punto: se trata de una lengua factual, cortada de los afectos. Además, el signo permanece enganchado a la imagen del referente, lo que describe Grandin, por ejemplo, cuando ella habla de “Pensar en imágenes”. Al contrario, el significante capta el goce y borra la representación.


Publicado por Psicoanálisis Lacaniano

Blog en la articulación Freud-Lacan

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: