El Secreto – por Marie-Hélène Brousse – 2022/01/31

CRÓNICA DEL MALESTAR: EL SECRETO

Por Marie-Hélène Brousse

2022-01-31


Cuando un gato bebé es llevado al veterinario por primera vez, el veterinario le pone un chip y comprueba que pueda detectar al gato. Este chip contiene alguna información. Al ver al veterinario haciéndolo, no pude evitar pensar que probablemente en un futuro cercano los humanos también tendrían su propio chip. Ya nuestros teléfonos móviles realizan ciertas funciones y contribuyen a nuestra «trazabilidad». Recuerden la obra maestra, que Wikipedia hoy llama «la mejor serie de todos los tiempos», The Wire, en francés Sur écoute[1]. Los narcotraficantes solo usaban teléfonos móviles anónimos que tiraban tan pronto como los habían usado una vez. Los debates actuales, tanto en la opinión pública como en la Asamblea Nacional, sobre el «pase sanitario» relacionado con la epidemia y la importancia política que hoy toman los problemas de salud, atestiguan en cada uno de nosotros una dialéctica difícil entre la libertad y la salud desde el desarrollo de la medicina y de las ciencias de la vida.

Recordemos también una película, Ad Astra[2].  La trama es clásica: un hijo en busca de su padre. Éste, astronauta, desapareció años antes en su loca búsqueda de vida en otros planetas. Pero hay que señalar un elemento. El héroe a lo largo de su camino debe verificar su equilibrio mental y emocional. Lo hace hablando con máquinas que le devuelven su diagnóstico, descifrando su supuesto equilibrio mental a partir de sus enunciados y enunciación. Luego lo autorizan, o no, a continuar su misión. He aquí el psicólogo-máquina del futuro, al servicio de las autoridades: ¡francamente intrusivo!

Georges Canguilhem[3] había previsto esto hace mucho tiempo cuando irónicamente dio consejos orientativos a los psicólogos: desde la Sorbona, dos caminos son posibles: uno conduce a la comisaría y el otro al Panteón.

Pero se trata de ficción, me dirán ustedes. Así es. Pero estas ficciones interpretan un movimiento en marcha. Tomemos un ejemplo trivial. La creación de Doctolib ha cambiado la forma en que se hacen las citas médicas, dentales, pero también psicológicas. Por lo tanto, ha modificado el dispositivo que genera el encuentro, como también es el caso de otros encuentros, el amor, por ejemplo. La dirección del paciente a un profesional ya no se hace, ni por el relevo de otro profesional, ni por el consejo de un amigo o familiar. El único nombre en juego es Doctolib, que sirve como garantía. El dominio de los tuché se ha colectivizado.

Estos diferentes hilos, trazabilidad de los cuerpos, psicologización de las actividades socialmente requeridas de individuos para el cual el término «fobia escolar» puede servir de ejemplo, interlocutores construidos por algoritmo, tantos índices sobre la dirección tomada por el amo del mañana del cual Lacan pudo decir que «es desde hoy que comanda»[4].

Gérard Wajcman ha analizado en uno[5] de sus libros los desarrollos de la videovigilancia en todos los campos, satélites, drones, imágenes médicas. Muestra cómo se ha desarrollado una «omni clarividencia» global y, en consecuencia, una vigilancia generalizada y bien intencionada de lugares y personas. Deduce de esto una ideología de transparencia generalizada, aplicable a todos los ámbitos de nuestras vidas, no limitada a los espacios públicos sino penetrante, con nuestro consentimiento, en todos nuestros dominios privados.

Por lo tanto, estamos en la era del fin de lo íntimo y del secreto.

¿Qué pasa con el psicoanálisis?

 Presente en Twitter y en redes sociales, se ha actualizado para informar al público sobre las actividades que organiza. La Escuela de la Causa Freudiana creó su televisión; allí se emiten entrevistas a intelectuales y artistas, generando debates donde se dialoga con otros campos del saber. Dotada durante mucho tiempo de una casa editorial, así como de una librería, ha renovado regularmente las modalidades y ha adquirido otras. Las jornadas de trabajo y las lecciones impartidas en sus instalaciones se transmiten por video a un número cada vez mayor de participantes, físicamente presentes en diferentes países. Con respecto a la información, el debate teórico y clínico y las enseñanzas, el psicoanálisis hace que su voz, sus voces, sean escuchadas por una amplia audiencia. Pero de lo que se trata no es de control. Se trata de estar ahí, una vez más, inclinándose hacia la modernidad.

¿Qué es lo que realmente singulariza al psicoanálisis hoy en día en el campo social?

El corte que el psicoanálisis opera con la orientación de la época es el consultorio del analista. Permanece como tal en nuestro mundo de trazabilidad y transparencia un lugar de lo secreto, un secreto que solo el analizante puede romper. También es el lugar donde se construye lo íntimo.

Hablemos de lo éxtimo.

Un curso de Jacques-Alain Miller pone a trabajar a esta palabra, de la que Lacan se apropia, a partir de una pregunta, citada por Stendhal, «¿Habría algo real en esta ciencia?”[6]

J.-A. Miller introduce la pregunta de la siguiente manera: «El psicoanálisis parece bien hecho para ponernos con ambos pies en el registro de la intimidad […] La vida privada, la vida íntima, de eso se trata el psicoanálisis».  Lo introdujo para enfatizar la invención de Lacan de una nueva palabra:  aquella de éxtimo. Recordando que así es como Lacan describe al Otro en los Escritos[7], designando así al inconsciente, muestra que el núcleo tiene esta opacidad de objeto. Lo éxtimo tiene estructura de hiancia. Designa «tanto la falta de significante como la plenitud».[8]

El secreto, del cual el consultorio del analista y la sesión son los lugares, es un secreto para uno mismo. Él reside en este éxtimo, cuyo íntimo es sólo el velo imaginario.

El secreto es en el psicoanálisis del orden de lo real. Capta lo que es real en el inconsciente.


*M.-H. Brousse. “Malaise dans la civilisation: Du secret”, in HebdoBlog, #260. [En línea]: CHRONIQUE DU MALAISE : Du secret – L’HEBDO-BLOG. Último acceso: 2022-01-31.

[1] The Wire, serie de televisión creada por David Simon y coescrita con Ed Burns, emitida en HBO desde el 2 de junio de 2002 hasta el 9 de marzo de 2009 (cinco temporadas y sesenta episodios), música de Tom Waits. Ed Burns siendo un ex oficial del  Escuadrón del  Crimen de Baltimore.

[2] Ad Astra, director James Gray, EE.UU., con Brad Pitt y Tommy Lee Jones, estrenado en septiembre de 2019.

[3] Canguilhem G., «Qu’est-ce que la psychologie?», Revue de métaphysique et de morale, n°1, 1958.

[4] Lacan J., » D’une réforme dans son trou «, La Cause du désir, n°98, marzo de 2018, p. 13.

[5] Wajcman G., L’œil absolu, París, Denoël, 2010.

[6] Miller J.-A., Extimidad. Buenos Aires: Paidós, 2010, p. 9.

[7] Lacan J., «La instancia de la letra en el inconsciente», Escritos, México, Siglo XXI, p. 491: «¿Cuál es pues ese otro con el cual estoy más ligado que conmigo mismo, puesto que en el seno más asentido de mi identidad conmigo mismo es él quien me agita?».

[8] Miller J.-A., Extimidad.  Buenos Aires. Paidós. 2010. Curso 11 de junio de 1986, p. 447.

Publicado por Psicoanálisis Lacaniano

Blog en la articulación Freud-Lacan

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