Una Enseñanza entre Razón y Resonancia – por Sophie Gayard – 2022/01/22

“Question d’École” nos invita hoy en día a examinar el pase y la interpretación de la Escuela. En el momento de esta reflexión una pregunta retiene particularmente mi atención a partir en tanto que AE, aquella de la enseñanza.

Después de varios años, una de las enseñanzas propuestas en la ECF tiene por título «Noches de las enseñanzas del pase». Primera observación. Enseñanza del pase no es totalmente equivalente a enseñanzas de los AE, pero, de hecho, son las AE en ejercicio que determinan los temas de trabajo y el programa y exponen allí sus elaboraciones. Segunda observación. Enseñanza del pase, es decir que es el pase que enseña. Si sostiene su nombre de ser un pasaje que encuentra un impasse, la aporía freudiana entre análisis terminable e interminable, entonces es un momento, un acontecimiento en el que cada analista que se arriesga al procedimiento inventado por Lacan intenta demostrar lo que ha surgido y los resultados. Entonces, no es el pase en tanto tal que enseña, ni sobre el pase se puede enseñar gran cosa, sino que es a partir del pase, desde el pase que hay enseñanza que sacar o, más exactamente, que producir. En ese sentido, no hay duda de que el AE funde, participe en las enseñanzas del pase. ¿Si no por qué ocupa diversas funcionas en el centro del dispositivo del pase en la Escuela? ¿No expondría también conjuntamente con los AE las enseñanzas que han deducido?

Si el pase vale para la interpretación para el psicoanálisis, es una experiencia al igual que su doctrina. Cada uno la interpreta a su turno, el pasante, el pasador, el AME que lo designa, los miembros de la Comisión y, más vastamente sin duda, cada uno en la Escuela. Todo lo que se hace fuente de interpretación sobre lo que es el pase fracasa cuando se lo capta como todo. Compete de un imposible que repercute también en su procedimiento cuyo examen de funcionamiento -y por ende de producto- hay que resituarlos siempre acerca del oficio.

Ahí donde se espera que los AE interpreten la Escuela, ¿la enseñanza no sería ya una de las modalidades posibles? Interpretar y enseñar están así situadas en relación con un punto de no-saber, teniendo relación al mismo tiempo con un saber que no sabe sino al incluir una enunciación. Desde el pase, el AE mira hacia atrás a lo que fue su análisis, descubriendo relieves desapercibidos hasta entonces, trayectos en una topografía de la cual no había visto todos los niveles. Entrecruzamientos aparecen. Sus elaboraciones clínicas y epistémicas se tejen y transmiten según dos ejes entre razón [raison] y resonancia [réson], la resonancia que Lacan capturó en Ponge; aquel de la lógica, del esfuerzo de demostración -vía que Lacan quiso que sea aquella del matema- y aquella del estilo por el cual se hace escuchar una enunciación, tendiendo hacia un esfuerzo de poesía.

La tarea no es fácil ya que si la razón conviene al pase como Lacan lo promovía en 1967 -el pase del fantasma decimos a menudo-, la mostración encuentra su límite al abordar la zona opaca del goce que insiste más allá de ese atravesamiento [del fantasma]. Jacques-Alain Miller ha despejado, por su elucidación de la última enseñanza de Lacan, la vía de una posible conclusión del análisis que responde a una iteración que no cesa -pase del sinthome, decimos ahora-. Resonancia y mostración son entonces las herramientas de transmisión, lo que da a los testimonios de los AE su halo de performance. El AE testimonia, por su decir, de un “es posible” que compete de un saber-arreglárselas con lo real. ¿No es eso lo que produce un efecto de satisfacción que pasa al público? Estos testimonios operan una brecha, enseguida viene el tiempo de la enseñanza para intentar producir -por fragmentos-, en una lógica del no-todo,pequeños pedazos de demostración que resbalan en la vía que la mostración abrió. Es allí que el AE mira hacia el frente, hacia el avenir del psicoanálisis para avanzar en el psicoanálisis del siglo XXI.

Retomo aquí una expresión de Jacques-Alain Miller en “El inconsciente y el cuerpo hablante”: “Ya que es de este estrechamiento en intensión que dependerá también la extensión”. Las enseñanzas del AE toman allí parte. Lacan avanzaba en el Seminario La angustia -lo cito-: “Me dije que no era un camino equivocado, para introducir el deseo del analista, recordar que está la cuestión del deseo del enseñante”[1].

La conclusión de la cura compete de un acto sacada de un momento de certeza del analizante que escapa al razonamiento cuando se produce, así como el saber que se encuentra entonces destituido. Es ahí, en este punto fuera del campo del saber, que toma como fuente el ímpetu de las elucidaciones que vuelve a poner al AE al trabajo, de otra forma que en su análisis o en el texto dirigido al pasador más allá de lo que lo que le concierne íntimamente, pero insinuándolo, hacia nuevas elucubraciones alrededor del discurso analítico del pasaje al Analista de la Escuela. Ya que el AE no es AE y punto. Es durante tres AE de la Escuela Una, marco y condición de sus intervenciones.

Los recursos del AE para hacerlo es la libertad de agotar públicamente en los trozos de su experiencia de análisis para hacer sudar de allí todavía algo. Ciertamente, estos fragmentos son pequeñas cosas y el AE en sí precario. También, no es tanto de sí que habla el AE, sino de su caso como resto, un resto vuelto a poner en función de causa de un deseo de saber -que se renueva por el paso del análisis desde el horror de saber- y de haber encontrado lo inexorable de la verdad mentirosa y que se articula a la Escuela. Transferencia de trabajo entonces, la suya, como aquella que puede contribuir a provocar, a nutrir por esos pequeños restos que propone -al compartirlos- para la reflexión común. La enseñanza es una ocasión de encuentro.

En un sueño en el recorrido de mi análisis, encontraba a Lacan, lo que no tuvo lugar en mi vida. Charlábamos juntos acerca de un paciente que recibía en el Hospital de Sainte-Anne donde trabajaba. Era una suerte de presentación de enfermos que iba a ser difundida con fines de enseñanza. Lacan parecía de pronto equivocarse diciendo yo trabajaba en el hospital Cochat. Feliz Una-equivocación. Lacan, su enseñanza, la práctica analítica, el problema de una transmisión, sí, pero solo de haber cernido la muesca del Uno con lo que hay oportunidad para un nuevo anudamiento de sus diferentes hilos y que puede haber en ocasión del analista.

Gracias.


[1] J. Lacan. El Seminario, libro X, La angustia. Buenos Aires: Paidós, 2017, p. 187.

Publicado por Psicoanálisis Lacaniano

Blog en la articulación Freud-Lacan

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