Trayecto del Pase en la Escuela – por Marie-Claude Sureau – 2022/01/22

Desde la creación de la ECF, el pase ha venido a interpretar a la Escuela en varias ocasiones, momento crucial para la Escuela y el psicoanálisis orientado por la enseñanza de Lacan y de Jacques-Alain Miller. “Question d’École” tiene lugar hoy, aunque no podamos reunirnos en presencia. Este momento tan particular que vivimos desde el inicio de la pandemia tuvo en la ECF efectos paradójicos. Ciertos efectos tocan a los ajustes que se producen cuando hablamos en presencia. Carecemos de esto hace 2 años, pero, no obstante, el hecho que la Escuela haya abierto sus enseñanzas por video permitió a aquellos a quienes les interesa -analizantes que vive lejos de París- el poder seguir las noches de la Escuela. Así, la presencia de las enseñanzas de la Escuela en la ECF se hace escuchar y ver mejor, descompletando las enseñanzas en la ECF. El saber tal como la Escuela lo sostiene se encarna así.

Ha habido efectos subjetivos en los analizantes, de vivificar su relación a sus análisis. Aprendimos a servirnos de las técnicas modernas, herramientas que permiten una enseñanza por el cual saber arreglárselas. Como prueba señalo la creación de Lacan Web Television con la emisión Studio Lacan. Lacan hizo un uso de la televisión, la Escuela ha creado otro para la transmisión de las enseñanzas del psicoanálisis.

La transferencia de trabajo con la Escuela

Ya he escrito sobre la importancia de poner a prueba la Escuela en el sentido de que haga sus pruebas y en el sentido de lo que todavía necesita probarse. Cito: “el pase supone en el lugar del Otro de la Escuela una demanda de pase”, dijo Jacques-Alain Miller. Es después de haber hecho el pase en la entrada y haber entrado así a la Escuela que la transferencia de trabajo a la Escuela-asociación se encarnó en las diferentes funciones que he podido asumir en el curso del análisis que retomé después del pase a la entrada, la cual me permitió observar que mi análisis no estaba terminado. Me remití no solo al acto del analista controlador. Fue mi trayecto comenzado por el pase a la entrada. La transferencia de trabajo fue puesto a prueba una vez más con el paso del tiempo y, por ende, comprometiéndome con el directorio de la Escuela, en la ECF, en L’envers de Paris, en la Eurofédération de Psychanalyse, con grandes responsabilidades. El analista de la Escuela es un militante de la causa psicoanalítica, a demostrarlo en acto. “La transferencia de trabajo es una transferencia sobre el trabajo” dijo Jacques-Alain Miller. Una vez terminado el análisis, el aspecto militante por la causa analítica no cesa y se encuentra despejado de las adherencias imaginarias que han entrabado la implicación una vez analizadas.

El AE es la inquietud en la Escuela. La inquietud de la Escuela se manifestó últimamente en mi participación en el trabajo iniciado por el Consejo de la Escuela a propósito de temas de la transidentidad y luego a propósito de las leyes que podrían ser votadas para las terapias de conversión, leyes que tienen el riesgo en su formalización de hacer que la interpretación analítica sea difícil, incluso imposible.

La Escuela -instancia reconocida de utilidad pública- se sostiene en el punto vivo de las temáticas que atraviesan nuestra civilización y participa en la lectura de los síntomas contemporáneos. De ahí me parece que se deduce lógicamente la función del AE, ya que las inquietudes de la Escuela para el psicoanálisis son también inquietudes del AE. Pero no es el AE el que interpreta la Escuela, aun si la fórmula «analista de la Escuela» puede prestarse a equívocos.

Del pase al ultrapase, de la palabra al escrito, leer el programa de goce

Al final del análisis, Lacan propuso el pase. Jacques-Alain Miller formalizó el ultrapase como el goce que itera a pesar del desciframiento. La Escuela demanda a los AE el producir una enseñanza. Esto se hace desde los testimonios bajo la forma de «noches de los AE». Jacques-Alain Miller dijo recientemente que una que el pase es reconocido en su estructura de ficción, una vez la tragedia convertida en comedia -en Witz-, las mentiras de la verdad serán asumidas con una sonrisa. Decir una vez más su historización, a pesar de que la verdad mentirosa ha sido cernida, a veces produce efectos de machacamiento. Los AEs, acompañados de los éxtimos que han escogido, han trabajado alrededor del nudo del tiempo y últimamente alrededor de los significantes que han resonado en el cuerpo, para leer -para cada una y cada uno- lo que de ello era en el ultrapase.

Esas noches fueron en mi experiencia un momento de elaboración y de trabajo y las intervenciones de los éxtimos fueron siempre un relanzamiento para bien-decir el pase y el ultrapase. Hay que inventar otras modalidades de trabajo sin duda, [19m23] la palabra en la falta de la Comisión del Pase para que nos enseña sobre la nominación de los AE, por ejemplo. En mi experiencia, aprendí mucho por mi participación en tanto pasador en un cartel del pase, en la nominación de AE, enseñada por el curso de Jacques-Alain Miller. Pasar del alumno al enseñante no es un asunto fácil. Hay una distancia que franquear. Eso demanda un esfuerzo.

En su curso del 4 de mayo de 2011, Miller dice esto: “Sucede que el análisis satisface por el sentido que entrega. Es una forma de embaucamiento. Se trataría precisamente de que el ultrapase sea la prueba que se sancione y reubique los meandros de lo que Lacan llamaba la verdad mentirosa, y el acceso al deser. Y para culminar, en la asunción de lo que hace el real que se devela de lo verdadero. Esto se abre a la problemática que va de lo verdadero a lo real y es subrayado por Éric Laurent que formula que “según el pase, el fin del análisis es la resolución del enigma del deseo por un movimiento de desciframiento. Según el ultrapase, el pase aparece como un efecto imaginario, un espejismo de la verdad en comparación con el goce imposible de negativizar”. La satisfacción de un final de análisis no reenvía a un desciframiento. Un agujero ha sido encontrado y el sentido pegado a verdades múltiples se agotó. Descifrar esa satisfacción podría hacer -me parece- consistir aún a un sentido posible y volver a tapar el agujero que ha sido tan difícil de perforar. Habrá que -por mi cuenta- volver a precisar lo que pasó de la palabra al escrito, leer el programa de goce según el ultrapase más precisamente con el fin de no permanecer en el entre-dos del final de análisis. Eso sitúa un programa de trabajo a advenir.

Gracias.


Publicado por Psicoanálisis Lacaniano

Blog en la articulación Freud-Lacan

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