Interpretar el Deseo de Nombrar – por Hélène Bonnaud – 2022/01/22

¿Qué decir del pase hoy en nuestra Escuela? Responderé: “Que ella se interpreta”. El pasante interpreta su “Es eso” y lo transmite al pasador. El Jurado decide. Interpreta el pase de cada candidato diciendo «Sí» o «No» a su testimonio.

Primeramente, de hecho, el pase permanece marcado por el valor de los testimonios en tanto que objeto precioso de la Escuela. El pase es de la Escuela. Testimonios y Escuela están anudados de tal manera que no hay pases sin la Escuela. Lacan la inventó como medio de saber, lo que puede ocurrir en la cabeza de un analizante para que quiera convertirse en analista. Si volverse analista no se aprende, ¿cómo ese deseo adviene? Hoy en día esa pregunta no está ya en primer plano. El devenir analista se interpreta a partir de los testimonios del pase, cuando el deseo ha dado vueltas en círculo varias veces y el analizante se enfrenta a lo real de aquello que no cambia. El analista, en el fondo, es también un resto sintomático.

Segundo. Proponiendo al analizante y al pasador en el centro del pase, Lacan iba a contracorriente de la experiencia y de la notoriedad. El lado subversivo del pase estaba fundado en una distinción entre el gradus y la jerarquía, es decir, una separación del poder y del saber en el AE y la invención. Cada nuevo AE repercute esta separación. Es en esto que el AE está siempre completamente solo. Está completamente solo frente a la Escuela. Para no quedarse fijado en el significante «AE», la Escuela organiza noches y jornadas de trabajo solicitando a los AE. Se les da así un cierto lugar.

Tercero. Interrogarse sobre la decisión de pase, de presentarse al pase, me parece algo preliminar. ¿Cómo les viene a los analizantes? Hay una pregunta que concierna la manera en que ciertos analistas autorizan o alientan a los analizantes en hacer el pase. Participan así en la decisión de pase a partir de su lectura del final de análisis. La pareja analizante-analista opera una torsión situando entonces al pase como retrovisor de la cura. Algo se mira en favor del deseo de analista en la mira del pase. ¿Y por qué no entonces?

Cuarto: la Escuela interpreta el pase. Puede, en ocasiones, subrayar que hay un lapsus de lectura e interrogarlo. Partamos del deseo de nombrar. Éste se interpreta como una desidealización que va bien con el momento actual donde los discursos se organizan alrededor de algunos S1, incluso de una continuación de S2 producidos como amplificadores de lo fuera-de-sentido generalizado. De ahí que todo el mundo delire. El sentido no sirve ya para nada y el goce traza su inclinación a equivocar de manera ilimitada. Pongamos de relieve una preferencia dada a la deconstrucción del lenguaje, la dehiscencia del significante, la fuga del sentido y la verdad mentirosa. Sin embargo, el alcance del sentido opera su reducción siempre que un análisis perdure y marca un punto de detención a su libertad de gozar más allá del sentido.

Quinto. El deseo de nombrar puede también interpretarse como una manera de querer inscribir a los AE en número para hacer de ellos unos dispersos descabalados que vienen a hacer un bien común. Lacan emplea este sintagma de «bien común» para indicar que el pase debe dirigirse más allá del círculo de la Escuela. Hay entonces una apuesta de transmisión que es de apertura. Pasar de un pase privado a un pase público que validaría la idea de un pase con múltiples soluciones sinthomáticas, ilustrando cómo se obtienen respuestas singulares al malestar gracias al psicoanálisis. Esta orientación del pase abre entonces la cuestión de saber si queremos una Escuela de AEs más que una Escuela del pase. La diferencia no es de retórica, sino que plantea la pregunta de lo que es un AE.

Sexto. Si el pase es nuestro bien común, cada AE partica con su trabajo de apertura a cielo abierto de su experiencia de analizante en su transferencia de trabajo con la Escuela. Eso responde a la cuestión de saber qué significa la frase de Lacan sobre el “analista responsable de su experiencia”. El AE se inscribe en el proyecto de Escuela del pase. Este punto responde parcialmente al deseo de nombrar para hacer consistir esa experiencia viva e incomparable que es el análisis.

Séptimo. Jacques-Alain Miller ha querido hacer escuchar lo que es un análisis que da cuenta de un final que compete de un sinthoma como modo de gozar que itera que llamó el ultrapase. La nominación resulta como tal de la nominación de ese pase del parlêtre. La convicción que es a menudo convocada antes de la nominación es tal vez algo que hay que reactualizar. ¿Acaso el pase del sinthoma provoca siempre ese afecto?

Octavo. En “El pase del parlêtre”, Jacques-Alain Miller da una versión de lo que debería ser el AE. Él nos indica cómo Lacan pasó de una idea del pase que se cierra sobre el saber al pase del parlêtre. Dice: “Si una es un triunfo, el analizante ha pasado de un no-saber hacia un saber acerca de su inconsciente, el pase del parlêtre opera más bien a partir de un fracaso [ratage]. El sinthoma es una iteración que se escribe a partir de la fijación y se enraíza en el cuerpo. El fracaso debería poder leerse en los testimonios como enunciador de un cambio de lógica.”

Noveno. Dos significantes de ese mismo texto me parecen importantes. Del primero hemos hablado mucho esta mañana. Es la satisfacción que viene al final del análisis. Ésta para ser interrogada ya que la encontramos en todos los niveles del análisis. ¿Cómo diferenciar la satisfacción propia del desciframiento y aquella del final del análisis por el sinthoma? El segundo término concierne a la urgencia. A la infinitización del análisis del saber hace lugar una forma de urgencia para terminar el análisis y salir de él presentándose al pase. ¿El final del análisis no se precipita por el deseo de pase como continuación del deseo de analizarse? Es una pregunta, evidentemente. Certidumbre, convicción, satisfacción son los afectos del final del análisis, pero también lo que se comparte en la comisión. El pase es la caja de resonancia de ello y, sin embargo, el índice del inconsciente real es que deja sin voz.

Gracias.


Publicado por Psicoanálisis Lacaniano

Blog en la articulación Freud-Lacan

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