El Pase, el Cuerpo y el Tiempo – por Alexandre Stevens – 2022/01/22

Interpretar la Escuela es lo que esperamos de los AE, pero interpretar la Escuela en relación con el pase no compete solo a los AE. Es también el trabajo de los carteles y de la Comisión del pase ya que es allí donde se nombra a los AE. La nominación es cada vez una apuesta hecha por la Comisión y que compromete al deseo de la Escuela-sujeto. En ciertos periodos de la historia del pase, hubo pocos AE nombrados. El AE es siempre una excepción, pero cuando hay pocos de ellos, es también una rareza. Esto también puede causar dificultades en la Escuela y producir debates frente al Colegio del Pase. Cuando hay más, son siempre una excepción, pero a condición de permanecer como dispersos descabalados. Es decir, al menos de no hacer grupo. La inclinación a hacer grupo existe y alguna vez produjo una crisis en la Escuela, una crisis que Jacques-Alain Miller precipitó por su escrito “A cielo abierto”. Fue en 1990. Pero mantener de inicio de descabalados va mucho más lejos. Se trata de que cada uno tenga su estilo, su manera en la que lo franqueó de manera singular y también de la singularidad de los acontecimientos de cuerpo de los que algunos testimonian.

Quisiera subrayar una pregunta en relación con estas palabras. Nos hemos regocijado en la Escuela por haber reaccionado a la pandemia organizando reuniones y enseñanzas por Zoom con un gran éxito. Las enseñanzas y seminarios han podido así reunir a gran parte de la Escuela y más allá de ella. Es un éxito y un desarrollo nuevo para nuestras enseñanzas. Sin embargo, ¿qué sucede con el pase? Interpretar es hacer aparecer un real en el encuentro, tyché más que automaton. ¿El pase puede interpretar la Escuela deslizándose en un funcionamiento sin la presencia de los cuerpos? Si se trata de testimoniar de esa experiencia de ultrapase -momento más allá del pase, más allá del fantasma-, ahí donde se presenta la iteración del sinthoma -pura repetición del Uno de goce-, ¿no es necesario entonces que el cuerpo esté presente para que el testimonio funcione? La pregunta del cuerpo no hace ninguna duda en el momento del testimonio del pasante o pasador -que siempre se han producido, según mi conocimiento, en presencia-.

Y para la transmisión a los carteles o en la comisión podemos pensar que hay allí una cierta necesariedad -lo que la transmisión en videoconferencia puede dejar insatisfecha en el proceso-. El cuerpo -con lo conlleva de enunciación, pero también de presencia- es indispensable en el trabajo del pase pare escuchar lo que resuena más allá de lo que se transmite en razón. Si encontramos un pequeño texto publicado en 1995 en el primer número de Non-sus -que es en cierta medida el ancestro de la NLS-, ese texto de Jacques-Alain Miller titulado “El silencio de los pasadores” -presencia que de buen agrado llamaría “una repartición de tareas en el pase”-. Cito solamente dos frases: “El pasante testimonia, el cartel da cuenta de ello, el AE enseña y en cuanto al pasador, él transmite”. Esa repartición entre testimonio, reseña, enseñanza y transmisión, pienso que es muy interesante para la cuestión del pase. En esa época no se esperaba de los AE que presenten un testimonio público en la Escuela, sino más bien que -cito- “elaboren puntos vivos bajo la forma de una enseñanza”. Y entonces el cartel da cuenta de ello. En esa época había también en la Escuela una enseñanza de los Carteles del Pase -2 o 3 veces por año, según recuerdo- y esa enseñanza desapareció alrededor del 2.000. La diferencia entre jerarquía y gradus es esencial para la estructura de nuestra Escuela. Allí se percibe bien sin duda que el Consejo -la jerarquía- y el procedimiento del pase -ahí donde se juega el gradus- estén separados. Esto no impide, sin embargo, que se formule la exigencia o al menos el anhelo que la enseñanza del pase no esté limitada a aquella de los AE, sino que también sea sostenida por la Comisión.

En una de las enseñanzas del Cartel del Pase justamente, en 1992, Jacques-Alain Miller presentaba los diferentes lugares de los protagonistas del pase en relación con el saber. Un pasador, por supuesto, no es para nada un supuesto saber ya que -como dice Lacan- “el pase lo es en ese momento” y el saber no le es, por ende, supuesto. Es más bien una placa sensible que revela la posición del pasante transmitiéndola. Pero entonces, ¿a quién del Jurado -es el nombre que se le da a la Comisión- se le atribuye el saber? Cito a Jacques-Alain Miller en ese texto:

“El pase es un torneo. La interposición de los pasadores no puede ocultar que hay rivalidad entre el Jurado y el pasante. No está que mal que el Jurado se pelee valientemente antes de arrodillarse y decir al pasante: “Pasa ahora a la ronda de los que han pasado ya que tu me has enseñado algo”. El pase no es posible sino a condición de que el jurado esté listo para conceder al pasante la función de sujeto supuesto saber.”

El pase es un torneo. Un torneo es una lucha, una competición, históricamente -precisé esto en el Larousse- es una lucha de armas corteses. Y aquí, nuestras armas corteses en la Comisión y lo que se transmite por el pasante es el saber, la elaboración, la lógica, lo que resuena en lo que es escuchado.

Voy a extraer dos elementos de esa cita que hice de Jacques-Alain Miller. Primeramente, esa posición de saber entre el Jurado y el pasante. Es a condición de estar listo para dejarse enseñar que el Jurado puede tomar la apuesta de una nominación. Eso quiere decir que la Comisión no está en la posición de sujeto supuesto saber y, por ende, si el Jurado no está presto a conceder esa posición de sujeto supuesto saber al pasante, no podrá nombrar, simplemente. Segundo, no está mal que el Jurado se pelee valientemente antes de arrodillarse. Comprendo esto así: el Jurado debe elaborar de manera consecuente aquello que le ha sido transmitido por el pasador del testimonio del pasante. Esto implica que debe tomar el tiempo de extraer lo que pueda de los dichos del pasador, no solamente de sus enunciados, sino igualmente de lo que transmite de una enunciación, incluso lo que los ha impactado como acontecimiento de cuerpo. Conviene igualmente que el Cartel se tome el tiempo de elaborar aquello que ha entendido con el fin de poder dar cuenta de ello. Eso demanda entonces un cierto tiempo, con el riesgo de que si no se lo toma se podría nombrar a cualquiera, lo que no es lo mismo que una apuesta.

He ahí esos dos puntos que quería subrayar y las compilaciones sobre las cuales se pueden fracturar los juicios del Jurado.

Les agradezco.


Publicado por Psicoanálisis Lacaniano

Blog en la articulación Freud-Lacan

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