El Retorno Hegemónico de la Patologización de la «Vida Mental» – por Hervé Castanet – 2022/01/17

EL RETORNO HEGEMÓNICO DE LA PATOLOGIZACIÓN DE LA “VIDA MENTAL”

Por Hervé Castanet

2022-01-17


Hoy en día, una tesis, envuelta en la legitimación de los métodos de las ciencias naturales, tiende a volverse dominante en los departamentos universitarios de psiquiatría. Los departamentos de psicología, temiendo quedarse atrás, les siguen: esta es la tesis neuro – entiéndase neurobiológica. Hegemónica, ésta promueve la causalidad: quiere explicar la totalidad de la vida psíquica que se ha vuelto mental[1], y por lo tanto cerebral. Para referirse a ella, lo que causa los síntomas y el malestar debe construirse como un trastorno (disorder) que encuentra su localización material en los mecanismos neuronales del cerebro. Éste último es una caja o mejor una máquina en la que circula información y nada más que información. Al liquidar la causalidad psíquica en favor de una organogénesis neuronal, esta tesis funda una nueva patologización de la clínica con la que se adecua el dictamen.

¿Cuáles son las consecuencias terapéuticas que se derivan de estas tesis materialistas? ¿Cómo se especifican para las enfermedades mentales? Por ejemplo, la diabetes, bien estudiada por la medicina, sirve de modelo al neurobiólogo para pensar en las afecciones psiquiátricas: “Ahora necesitamos obtener criterios cuantitativos. Lo cuantitativo es fundamental para el diagnóstico. Poco importa el método a condición de que conduzca a una respuesta no ambigua. La diabetes se detecta midiendo la respuesta a una inyección de glucosa. Se necesitan pruebas similares para las enfermedades mentales. […] las pruebas biológicas parecen imprescindibles. Una vez que hemos elaborado un mapa de los trastornos, hacemos un diagnóstico, como un neurólogo”[2], dice Jean-Pierre Changeux en respuesta a un comentario de Jacques-Alain Miller. La referencia data de 1978. Estaba llena de promesas hoy promovidas, valorizadas, generalizadas.

Las neurociencias no permanecen: la psiquiatría, y a fortiori el psicoanálisis, es una disciplina metafísica. Para convertirse en científica, debe estar fundada en la neurología: “El neurólogo dice: ‘Doy un martillazo aquí, y tal neurona en la médula espinal desaparece”. Pues bien, a partir de este diagnóstico, el psiquiatra dirá –anticipo el futuro–:

“Existe tal trastorno en el dominio del cerebro, en tal conjunto, subconjunto o conjunto de conjuntos de neuronas en el cerebro, que funcionan con tal neurotransmisor. Hay subempleo o sobreempleo de éstas. Le doy tal medicamento que reequilibrará el sistema”. Luego retiramos la droga; y el individuo vuelve a la normalidad, puede ya irse.”[3]

Este ejemplo sobre el modelo del tratamiento de la diabetes es simplista: los medicamentos son para los trastornos mentales lo que la insulina es para la diabetes. El trastorno resulta de un más («sobreempleo») o un menos («subempleo») de los neurotransmisores y sus diversas reacciones químicas involucradas en las comunicaciones sinápticas entre las neuronas. Si se reequilibra el sistema, vuelve la normalidad. Este último es, por lo tanto, reductible al equilibrio. Si el individuo vuelve a la normalidad, se cura y se va de nuevo, entonces la atención psiquiátrica ha llegado a su fin. Este modelo es válido solo para una enfermedad de gravedad leve o moderada, es decir, un estado del sistema cerebral en el que las neuronas no se destruyen, solo se necesita reparar las organizaciones sinápticas.

Para ilustrarlo, J.-P. Changeux cita la angustia transitoria, una neurosis leve. Pero, en ciertos casos, las neuronas se destruyen. Las enfermedades resultantes son graves, porque “no se puede reponer una neurona perdida”[4]. Este es particularmente el caso de la depresión melancólica, la esquizofrenia, el autismo, etc. ¿Cómo se mide la “gravedad”? Por la “[i]reversibilidad de la huella que está en juego”[5]. En otras palabras, las enfermedades mentales son, por definición, lesionales. Lo que marca la diferencia es determinar si la lesión es reversible o no. Al neuropatologizar la neurosis y la psicosis, esta nueva clínica se medicaliza hasta el punto de excluir el psicoanálisis que, se propone, siguiendo la orientación de Lacan, el despatologizar el inconsciente[6].

Tal es la nueva clínica hegemónica que, para los psicoanalistas, debe ser combatida en sus presupuestos ideológicos, concepto contra concepto[7], para evitar lo peor.


*H. Castanet. «Le retour hégémonique de la pathologisation de la «vie mentale»», in HebdoBlog, #259. [En línea]: https://www.hebdo-blog.fr/le-retour-hegemonique-de-la-pathologisation-de-la-vie-mentale. Último acceso: 2022-01-17.

[1] Sobre la expresión « vida mental », cf. Dehaene S., Vers une science de la vie mentale, París, Collège de France/Fayard, 2006. Disponible igualmente en internet y en acceso libre al público : https://books.openedition.org/cdf/2854?lang=fr

[2] Changeux J.-P., « L’homme neuronal », entrevista con J.-A. Miller, A. Grosrichard, É. Laurent et J. Bergès, in Foucault – Duby – Dumézil – Changeux – Thom. Cinq grands entretiens au Champ freudien, París, Navarin, 2021, p. 168.

[3] Ídem.

[4] Ibíd., p. 166.

[5] Ibíd., p. 167.

[6] Miller J.-A., « Conversation d’actualité avec l’École espagnole du Champ freudien, 2 mai 2021 (I) », La Cause du désir, n°108, julio 2021, p. 37 & sq.

[7] Desplegaremos esta demostración aquí boceteada en un libro que será publicado en Editorial Navarin a principios del 2022.

Publicado por Psicoanálisis Lacaniano

Blog en la articulación Freud-Lacan

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