Presentación para la Revista de Psicoanálisis #9 en Rusia – por Jacques-Alain Miller – 2021-05-15

PRESENTACIÓN REVISTA DE PSICOANÁLISIS #9 EN RUSIA[1]

Por Jacques-Alain Miller

2021-05-15


Jacques-Alain Miller:

¿Me escuchan? Sí, aquí hablo. Aún no he aprendido el ruso. Yo los escucho. Hace mucho tiempo que no los veo, chicos. Me da gusto verlos. No escucho. Hay mucho eco.

Casi que podríamos hacer una sesión de análisis. Tendrían el diván en Moscú y el asiento estaría en París. ¡Sería formidable! ¿Ya va a comenzar?

Es solo la segunda videoconferencia por Zoom que he hecho. Debo decir que tenía una cierta fobia al Zoom. Para mí, hablar demanda la presencia física. Tenía necesidad de seguir los efectos de mi discurso en los rostros de mis interlocutores. Soy muy atento a los ojos. Se reconoce muy rápidamente la mirada de alguien que no comprende y también me da gran placer el ver los relámpagos de comprensión que puedo llegar a hacer surgir. Tenía la idea de que por Zoom no se podía ver eso. ¡Qué error! ¡Al contrario! Con el Zoom se ve perfectamente el rostro de algunos interlocutores. Y cuando me di cuenta de eso en mi primera experiencia de Zoom, no solamente mi fobia desapareció, sino que fue remplazada por una jubilación. ¡Adoro el Zoom! Estoy muy contento de esta oportunidad para retomarlo con ustedes.

Mi primer Zoom fue en lengua española. Yo mismo hablo español y entonces me dirigí a colegas de España y había miles de personas hispanófonas que estaban conectadas a la conversación, especialmente de Argentina. En Argentina todo el mundo se analiza. El chofer de taxi se analiza. Cuando sabe que transporta una analista, le habla de su análisis. Cuando Judith fue conmigo a Argentina, y cuando el taxista vio que era familiar de Lacan, le preguntó si era la hija del famoso analista. En Argentina, uno se baña en psicoanálisis. No es aún el caso en Rusia. Pero también es precioso hablar a los rusos como lo hago hoy porque tienen la suerte de ser pioneros. El psicoanálisis comienza a expandirse en Rusia. Se va a expandir gracias a ustedes y un poco también gracias a nosotros que estamos comprometidos con ustedes en este asunto. Entonces, premier Zoom España, Argentina, Brasil y todo la América Latina; y para el segundo Zoom, Rusia, tierra de promesas para el psicoanálisis. También el psicoanálisis comienza a ser buscado en China, pero con más problemas que para nosotros porque toda una parte de Rusia es europea. Compartimos largamente la misma estructura mental, nuestras lenguas tienen estructuras comparables, pero es muy diferente con China. El chino espera con paciencia a un Lacan o a un Freud chino. Aún no lo han encontrado.

Quedémonos en Rusia y diré que la elección de textos hecha para la revista es una elección excelente, especialmente la elección de mis textos. Porque son textos donde reexamino de la manera más simple los fundamentos del psicoanálisis. En uno de esos textos presento la sesión analítica vista desde el exterior, de cierta manera de un modo behaviorista, comportamentalista. En un segundo texto, me ocupo de la interpretación e identifico inconsciente e interpretación. Explico que la interpretación no es un metalenguaje del inconsciente, pero que están al mismo nivel, en el mismo registro del lenguaje. Y, en un tercer texto, describo al doctor Lacan haciendo sus presentaciones de enfermos, es decir, interrogando a pacientes psicóticos en el hospital. Muestro cómo utiliza el lenguaje, su manera de no comprender y cómo hace percibir cosas que si no permanecerían invisibles e inaudibles.

El punto común de esos textos es el siguiente: el psicoanálisis antes que nada es una práctica. Es decir, no es primeramente una teoría. La teoría es un esfuerzo de reflexión sobre la práctica analítica. La práctica es un hecho desde Freud. Para Freud, evidentemente, era diferente. Para Freud, el psicoanálisis procedía de una teoría o de un esfuerzo teórico que lo llevó a intentar, a construir su dispositivo analítico. Se dio cuenta de que debía dejar hablar a sus pacientes libremente. No debía tener un cuestionario preparado anticipadamente. En un momento intentó la hipnosis, luego la abandonó. En un momento, les tocaba a los pacientes la frente pensando que eso iba a ayudarles a liberar su palabra. ¿Y por qué introdujo el diván? Lo dijo con mucha honestidad y simplicidad. Era muy fatigante para él tener la mirada de los pacientes sobre él durante toda una jornada cuando los recibía. Resolvió el problema haciendo que el paciente ya no lo viese.

Nosotros, en nuestra generación -mi generación es más vieja que la suya, obviamente- encontramos el psicoanálisis como un hecho. Se practica y practicamos el psicoanálisis en nuestra de sociedad. Por eso no me molesta decir que el psicoanálisis es un hecho de sociedad que puede ser examinado por sociólogos como un hecho de sociedad. Es un poco menos un hecho de sociedad en Rusia que en Francia. Es eso lo que hace de ustedes pioneros. ¡Es una oportunidad! Yo quisiera ser un pionero. Logré ser un pionero expandiendo el psicoanálisis lacaniano en el mundo porque cuando Lacan murió había esencialmente una Escuela en Francia. En Bélgica, por ejemplo, que está muy cerca, no había una Escuela puramente lacaniana. Había belgas que se analizaban en París. En Bélgica, habían construido una Escuela ecléctica donde se referían también a los grandes anglosajones como Bion o como Winnicott o también a Szondi. Y Lacan era uno entre otros. Lacan fue también a Suiza, pero no logró crear un grupo lacaniano. Viajó mucho a Italia, que era un país que le gustaba mucho, tenía analizantes italianos que viajaban a París, pero estaban separados en varias tendencias. Había una tendencia católica, evidentemente, lacano-católica; había una tendencia lacano-socialista; había un alumno estadounidense que se casó con una italiana y que era una especie de diva, etc. Pero no hubo Escuela allí a pesar de sus esfuerzos. Hubo solamente dos o tres argentinos que se mostraron tímidamente hacia el final de la vida de Lacan.

Hoy en día la situación es muy diferente. Hay siete grandes Escuelas lacanianas en el mundo, de la cual escribí un estatuto de cada una. Hay una Asociación Mundial de Psicoanálisis que es lacaniana y que representa un número de 10% de la International Psychoanalytic Association. La IPA fue fundada por Freud en 1926. Él tenía algunas ventajas más que nosotros entonces. Somos un challenger, es decir, todos nosotros somos pioneros de cierta manera y como lo decía un gran político chino: “Lo que cuenta no es lo que es grande y empequeñece, sino lo que es pequeño y crece”. Espero que un día habrá una Escuela lacaniana rusa. En ese momento, ustedes serán más viejos, serán los viejos de esa Escuela y espero que sean acogedores con los más jóvenes, que no olviden que ustedes también fueron jóvenes que comenzaron.

Ahí presenté un poco un panorama general. Di el contexto en el cual yo hablo. Añadiré que hablo por ustedes porque considero que ustedes son gente muy seria. Tomaré el ejemplo de alguien que conozco bien, que es nuestra amiga Inga. Puedo decir que es una analizante muy seria, que hace muchos esfuerzos para poder ir a París y que tiene realmente un gusto por el psicoanálisis. Ella se inscribió también en el Departamento de Psicoanálisis de París VIII. Hizo una tesis excelente de investigación clínica y tengo esperanza de que podamos publicar esa tesis en francés. Yo estimo que los rusos están en el psicoanálisis y que, a pesar de grandes dificultades, son grandes guerreros aplicados, para tomar la expresión de Lacan. Es una expresión que Lacan tomó de Jean-Paulhan.

Entonces, pasemos al fundamento del psicoanálisis, del psicoanálisis como práctica. Voy a quedarme al nivel de los hechos porque comencé así. El primer hecho es la escucha. Es ahora admitido, creo que en todos los países del mundo -hay que ser prudente, no los conozco todos; hoy con los mass media, uno aprende de todos los países del mundo de una manera más o menos exacta- escuchar a alguien decir su malestar, decir lo doloroso que pasa en su vida y escuchar sin castigarlo, sin sancionarlo, sin desaprobarlo, es admitido por todo el mundo que eso hace bien, el de ser escuchado así; que eso produce una satisfacción. En la civilización universal de hoy en día, la escucha así es valorizada. Podemos decir que eso se conocía desde siempre, por ejemplo, por la práctica de la confesión en la religión católica o en la religión ortodoxa. Por ejemplo, es la tesis que Michel Foucault sostuvo cuando quiso borrar el corte freudiano. Él quería decir que el psicoanálisis solo era una pequeña variación sobre la práctica de la confesión. Es una tesis polémica muy divertida, pero es un juego. No es algo serio. El dispositivo religioso es totalmente diferente del dispositivo freudiano. La confesión es un sacramento, uno de los siete sacramentos cuya finalidad es perdonar los pecados del penitente. Es decir que, de entrada, cuando alguien se presenta a la confesión entran en la esfera de un gran juez, un gran juez que es Dios, a los ojos de quien las personas se consideran culpables. Y, por intermedio del cura, van a recibir la punición de los pecados y la absolución. Es muy diferente, no tiene que ver con el dispositivo freudiano. En el dispositivo freudiano no hay el gran juez, no hay el pecado, no hay el interrogatorio de los pecados como definidos de antemano, no hay la punición -salvo que quizá podamos considerar que pagar la sesión es una punición-, y tampoco hay la absolución de los pecados.

Ahora, quisiera ir en dirección de mi viejo maestro, Foucault -porque me gusta mucho Foucault, trabajaba con Foucault, acompañé a Foucault a los archivos de Charcot-. Y Foucault me decía: “No entiendo nada de Lacan. Tendrás que explicármelo un día”. Nunca encontramos ese tiempo. Así que, de cierta manera, nunca entendió a Lacan, pero no lo impidió que, en el día en que Lacan murió, le diera un muy bello homenaje. Creo que comprendía al primer Lacan. Dijo que, en su formación de filósofo, leyó los primeros grandes artículos de Lacan, particularmente su gran texto sobre la psicosis y eso, evidentemente, tuvo mucha influencia en él. Y no hay que olvidar que en su gran libro que se llama Las palabras y las cosas que es una arqueología de las ciencias humanas, considera que el punto culminante de las ciencias humantes es la lingüística estructural de De Saussure y Jakobson, la antropología estructural de Lévi-Strauss y el psicoanálisis de Lacan. Relean la conclusión de Las palabras y las cosas. Es lo que dice con todas sus letras. Es el ulterior Lacan que no comprendía.

Quisiera ir en ese sentido diciendo que hay algo en el psicoanálisis de la absolución. Por el solo hecho de que uno reciba a alguien para escucharlo, ustedes no lo rechazan, lo aceptan. Así, de cierta manera, ya es aceptado, ya está acogido. Es decir: “Sea lo que sea que hayas hecho, te voy a admitir en mi compañía y te voy a escuchar”. Y eso produce un alivio en el sujeto. Lo vemos muy claramente en los casos de homosexuales que no osan declararse como tales a la sociedad o a sus familias y que están llenos de culpa. El hecho de venir a un psicoanalista y ver que éste no los rechaza, que no se les dice “Te voy a curar de tu homosexualidad”, no les dice: “Voy a hacer que se quite tu tipo de goce”, es para el joven gay como ser reinscrito en la humanidad; es como decirle que hay en el mundo más cosas que las normas tradicionales. Y la entrada en análisis para él es una liberación. Y diría que eso funcionaba así incluso antes de que el psicoanalista se dé cuenta de eso porque durante mucho tiempo muchos analistas creían que había que curar la homosexualidad, pero el dispositivo en sí decía otra cosa. Y es por eso que el psicoanálisis siempre ha estado adelantado a los psicoanalistas. Es aún así ahora. Yo corro como un alma que la lleva el diablo -no sé si conocen la expresión-, corro muy rápido para tratar de atrapar los efectos del psicoanálisis que van más rápido que mí. Cuando el transexual dice que es perfectamente normal querer cambiar de cuerpo, es evidentemente una consecuencia del psicoanálisis. El psicoanálisis está comprometido ahí dentro. Eso no quiere decir que va a decir exactamente lo que dicen los trans. Pero debe reconocer que el movimiento trans son sus hijos. Porque estamos frente a un efecto general que es la reivindicación de la despatologización, la reivindicación que todos los enfermos mentales sean despatologizados, que lo que llamábamos los enfermos mentales no son enfermos, sino formas de ser, y eso es un punto de vista consecuencia del psicoanálisis. Ustedes saben que Freud en su clínica distinguía neurosis, perversión y psicosis, por supuesto que hay una categoría clínica de la perversión, pero Lacan fue llevado también a desarrollar que todo deseo es perverso. La causa de todo deseo está marcado por un rasgo de perversión. No hay deseo duro. El deseo pasa siempre por lo que se llama objeto a y que es un elemento contingente que venía a suscitar el goce de un sujeto.

Voy a tomar un ejemplo. No quiero tomarlo de mi práctica, sino mi propio caso. Voy a hacer un testimonio. Soy heterosexual. De esta manera soy normal, pero hay algo que me atrae especialmente en las mujeres es la forma del cuerpo. Y hay una cosa muy precisa que encontré en la literatura y que fue señalada por Lacan, que se encuentra en el artista inglés del siglo XVIII llamado Hogarth, William Hogarth. Él dibujó una línea sinuosa que llamó la línea de la belleza, the line of beauty, una ondulación así. Y bien, cuando una mujer presenta algo de esa ondulación, eso despierta mi deseo. Es un elemento y puedo decir de dónde eso viene, porque yo hice un análisis: encontré que a la edad de 6 años estaba fascinado por una imagen de mujer en una tira cómica en un periódico que representaba a una femme fatale en un medio de gánsteres y de detectives. Era una tira cómica sacada de una novela de Peter Cheyney, que luego dio lugar a películas francesas. A la edad de 6 años estaba fascinado por la línea del cuerpo dibujada en esa femme fatale. Quiero decir 7 años. Y ahora que tengo 77 años, aún soy sensible a esa línea de belleza. Era Jean Cocteau que decía: “Lo que es terrible en la vejez es que uno permanece joven”. Verdaderamente es un elemento mío en relación con las mujeres, no es solo la línea de belleza. No puedo exponer todo mi análisis delante de ustedes, aunque entre los lacanianos cuando uno acaba el análisis, uno lo cuenta. Eso se llama el pase. Yo no tuve la oportunidad de hacer el pase porque la institución de la Escuela Freudiana se desfragmentó en ese momento, era la disolución de la Escuela Freudiana en 1980. Si hubiera podido presentar mi testimonio en forma, hubiera hablado de la línea de belleza, la línea de Hogarth descubierta en una tira cómica por un pequeño niño de 7 años. Eso es en relación con el hecho de la escucha. Lo abordé por el hecho de la escucha.

Ahora, segundo hecho, la interpretación. No hay que creer que la interpretación es decir: “Tu papá, tu mamá”, etc. Eso todo el mundo lo hace hoy en día en las sociedades desarrolladas. Ese tipo de interpretaciones se hacen incluso antes de que uno entre en análisis. Ayer noche estaba en una cena donde había un consejero de estado y dijo en lugar de “Mi mujer”, “Mi mamá”; y hablaba con un periodista, y el periodista subrayó el hecho como lo habría un hecho un psicoanalista de antaño. Y después se volvió hacía mí diciendo: “¿No es así, Sr. Psicoanalista?”. Le dije: “Hace mucho tiempo que no interpretamos así”. Son interpretaciones de periodistas hoy en día.

La interpretación se basa fundamentalmente en esto: “Yo te digo que tú has dicho otra cosa que lo que quisiste decir”. Es muy claro en el ejemplo de decir “Mi mamá” en lugar de “Mi mujer”. Dijo “Mi mamá” en lugar de “Mi mujer”, y eso es lo que encontramos cada vez que hay un lapsus. Tengo una cierta intención de significación y mi intención de significación es cortada por otra intención. Quiero decir “Mi mujer” y alguien viene a cortar mi ruta y dice en su lugar “Mi madre”. Uno de los primeros esquemas de Lacan, ese Lacan tan difícil de leer, está construido así, con un cruce: de un lado la intención del yo y, en contra, la intención del Otro que dice otra cosa que lo que yo quería decir, y que es entonces más fuerte que yo. Es por lo que Lacan escribe a ese Otro con una mayúscula, para mostrar que ese Otro es más fuerte que el yo. Así, en el lapsus, es muy simple. Hay que reflexionar eso a fondo. Hay que plantearse verdaderamente la pregunta de cómo es que eso puede ser así. Vale la pena romperse la cabeza en eso. El secreto es tomarse eso en serio, no decir: “Eso no tiene ninguna importancia”. Son todas esas pequeñas verdaderas que eran desatendidas que Freud genialmente subrayó y de donde sacó el psicoanálisis. Si ustedes toman en serio el lapsus, incluso el más simple, eso quiere decir que, al interior de ustedes, en su cabeza, hay un Otro más fuerte. Y no es un tumor. No se puede soñar con quitárselo con una cirugía. Y, a veces, ese Otro, en las psicosis, hace escuchar voces en el interior de vuestras cabezas. Ese Otro no actúa de la misma manera en la cabeza de un neurótico que en la cabeza de un psicótico, pero está ahí, está con su A mayúscula, de supremacía. Yo diré que, en el lapsus, ya que eso pasa por un escollo, que enseguida uno dice: “Ah no, eso no es lo que quería decir”, es evidente.

Pero hay un fenómeno más complejo que el lapsus. Es el fenómeno de la homofonía. Ustedes dicen una cosa y eso puede ser escuchada de maneras diferentes según la manera en que se escriba o de cómo se corte el sonido. Tienen dos frases que se pronuncian de la misma manera, pero, sin embargo, tienen dos sentidos completamente diferentes. Eso existe en todas nuestras lenguas. Y ahí la interpretación puede consistir en hacer escuchar, en lo que el sujeto ha dicho, la otra frase. El sujeto emitió ese sentido en una intención de significar tal vocablo o tal frase y el análisis puede hacer salir la otra construcción gramatical o lexical que tiene el mismo sonido. No puedo darles ejemplos porque no conozco el ruso, pero supongo que ustedes lo podrán inventar. Esa es una dificultad cuando se analiza a alguien en otra lengua. Es que no se puede jugar con las homofonías de su lengua materna. No puedo, con Inga como analizante, jugar con las homofonías del ruso. Pero como habla muy bien francés, puedo jugar con las homofonías en francés.

Hay otras formas de interpretar todavía. Por ejemplo, el sujeto dice algo, pero no lo toma seriamente, no toma lo serio. Por ejemplo, en un momento dice: “No logro hacer eso. Soy un imbécil”. Entonces, como analista, se le puede decir: “Sí”. Eso provoca una sorpresa. Se da cuenta que él ha dicho la palabra. Pero eso puede tomar otra forma. Por ejemplo, yo hablaba fuera de una sesión de análisis, con alguien que fue mi analizante y le reprochaba el haberse alejado de mí ahora que es un analista confirmado. Entonces me respondió que ella tenía mucho que hacer, que ella era muy solicitada y que se ocupaba también de sus hijos. Y dijo: “No soy Wonderwoman”. Eso quería decir solo una cosa, que ella piensa que es Wonderwoman. Es decir que tiene una relación con Wonderwoman en lo que habla y si aleja es porque ella piensa que es Wonderwoman. En todo caso, es una interpretación salvaje que hice, ya que no estaba en análisis. Ahora nos podemos plantear la pregunta: ¿tiene razón de no estar ya en análisis? Evidentemente, Wonderwoman no está en análisis.

Hay otra manera más de interpretar. Es cuando el sujeto no extrae las consecuencias de lo que dice. En tanto que analista uno ve todo su discurso convergir en un punto, pero que él no logra formular. Entonces, develar ese punto de llegada puede tener valor de interpretación. Lo que también tiene valor de interpretación es subrayar al sujeto las repeticiones de un cierto número de significantes, o de comportamientos significantes; son repeticiones que hacen sistema. Es así que en los primeros esquemas de Lacan encontramos grafos que muestran líneas que pasan varias veces por el mismo punto.

Bueno, no voy a desarrollar más y voy a tomar el tercer punto. El tercer hecho es un hecho que no es un trazo del psicoanálisis, sino que es un trazo -¿cómo decirlo?- de la oposición al psicoanálisis. Es, sin embargo, una consecuencia del psicoanálisis. Eso consiste exactamente el privilegio que se le da a la escucha encima de la interpretación. Es decir, el tercer hecho es la escucha sin la interpretación. Hay gente, cada vez más numerosa, en todo caso en Francia, pero está más desarrollado en Estados Unidos, que le inculcan la escucha. “Hay que escuchar lo que dice el otro”, “Hay que respetar lo que dice el otro”, “Hay que tomar en serio cuando habla”. Eso conduce insensiblemente a la idea de que lo que el sujeto dice es verdadero, es exacto, que es así. Y el sujeto dice eso: “Es así”.

Entonces, nos damos cuenta de ello con el problema dramático del niño trans. El niño trans que tiene 4 años dice: “No es mi cuerpo. Quiero otro cuerpo que el que tengo”. Y muy tempranamente, una enorme presión se ejerce sobre la familia para darle esa satisfacción. El aparato escolar se moviliza, se va a cambiar su nombre -informalmente, pero efectivamente- y se va a preparar para que reciba tratamientos hormonales, incluso quirúrgicos, en cierto tiempo. Y si uno pone cierta reserva diciendo: “Es un chicuelo de 4 años. Puede cambiar de opinión”. Después de todo, es la manera en que interpreta el malestar que tiene, pero la verdad de ese malestar puede ser diferente. Si uno dice eso, uno va a pasar por un horrible dominador que rechaza escuchar la palabra del otro. Entonces, es una consecuencia de la popularidad del psicoanálisis que ha hecho de la escucha un dispositivo universalmente apreciado, y es al mismo lo contrario del psicoanálisis porque eso rechaza toda interpretación del sujeto. Si ustedes dicen: “El niño dice eso, pero se lo puede interpretar de otra manera”, son monstruos que rechazan escuchar la palabra inocente y verdadera del pequeño niño. Ustedes ven que es complejo. De un lado, esta ideología repercute al psicoanálisis en la importancia dada a la escucha y, al mismo tiempo, borra toda posibilidad de interpretación. Y hoy en día en Francia hay un combate sobre esto. Hay practicantes que han firmado una petición para el sostenimiento incondicional de la autodeterminación del niño, y entre ellos, hay psicoanalistas que han firmado, pero también hay practicantes que se oponen radicalmente a esa posición. Digo “radicalmente”, aunque me parece que no somos tan radicales. Considero que la posición de los otros es una monstruosidad al nivel incluso de lo que quiere decir ser un ciudadano, que si se borra toda diferencia entre el niño y el adulto, es el fundamento mismo de la democracia que se pone en cuestionamiento. Y yo estoy a favor de la redacción de una petición mucho más radical que la que se hacho hasta el momento. El punto de vista opuesto, el punto de vista protrans, domina en los Estados Unidos, ¡pero no dominará en Francia! Y por un cierto número de razones tampoco dominará en Rusia.

Bueno, escuchen, he hablado desde hace largo rato. Podría continuar porque es tan agradable el Zoom. Hablo por Trakov a quien miro y a su lado a Inga que patalea y se divierte, así que podría continuar por largo rato. Pero me gustaría ahora escuchar sus preguntas y dialogar un poco.

Gracias.

La Escuela lacaniana que reside en Rusia, gracias a la tesis de “no retroceder frente a la psicosis”, tiene una atracción por el psicoanálisis de orientación lacaniana -se sabe que el psicoanálisis se ocupa de la psicosis-. Desde esa idea de Lacan, su experiencia -que es mucho mayor que la vida de Lacan-, ¿esa experiencia sostiene esa idea?

No comprendí mucho eso de mucho mayor que la vida de Lacan. ¿Qué quiso decir?

Es por la experiencia que continúa desde Lacan, ¿esa experiencia es probatoria de  esa idea de que se puede ser eficaz, de que se puede trabajar con la psicosis?

Muchos psicoanalistas abandonaron la psicosis únicamente dejándola para el medicamento. Eso no es nuestro caso. No recusamos en lo absoluto el uso de los antipsicóticos, por supuesto. Gracias a los antipsicóticos tenemos acceso a sujetos que antes estaban totalmente cerrados a el intercambio de palabra. Entonces, eso ha sido evidentemente muy positivo, pero pensamos que, gracias a una cura psicoanalítica de psicóticos, logramos obtener efectos que el medicamento en sí no da. No es una experiencia únicamente personal. Hay corrientes en nuestra Escuela para ocuparse de los psicóticos tanto en institución como en el consultorio y pienso incluso que hay un saber-hacer que ha sido adquirido después de la muerte de Lacan que es superior a aquel de los alumnos de Lacan de esa época.

Usted habló de que hay que tomar con precaución la palabra concreta en el caso de los niños. ¿Tomándola así tan concretamente no se borraría el acto de la palabra? En Rusia, en nuestra realidad, tenemos que vérnosla con otra cosa un poco diferente. Esa otra cosa puede ser una relación un poco demasiado directa con la palabra. En ese sentido, quería hablar de unas leyes que hace algunos meses, leyes algo conservadoras…

¿Introducidas en Rusia?

Sí. Estamos hablando de Rusia. Por ejemplo, la ley que defiende el sentimiento religioso. O, por ejemplo, la ley que prohíbe la propaganda de los homosexuales entre los menores. Se puede pensar que este campo de leyes son lo contrario del liberalismo que se expresa en su ejemplo cuando habló de los niños trans. Hay algo común entre esos dos fenómenos que se manifiestan de manera muy diferente porque en los dos casos se trata de una aproximación que toma la palabra demasiado concretamente. ¿Qué piensa de ello? Es decir, queremos comparar el enfoque conservador -que es propia de nuestra sociedad- y por otra parte ese liberalismo, ese ultraliberalismo americano. ¿Puede ser que sea el mismo síntoma común que contamina nuestra sociedad?

Escuche, es muy interesante. Es cierto que en lo que concierne a los franceses, o tal como anhelo que la Francia se oriente, estamos muy en oposición a la ideología woke estadounidense. ¿Han entendido hablar del woke? Pero evidentemente no podemos compartir el punto de vista de Moscú Tercera Roma ni las leyes que fueron citadas, que defienden el estatuto religioso y prohíben la propaganda de los homosexuales. Dicho esto, encontramos en Francia este tipo de problemas. Hay, por ejemplo, hay toda una parte de la intelligentsia que quisiera restablecer una suerte de interdicción de lo blasfemo. La minoridad musulmana está muy impactada en su conjunto por el derecho a lo blasfemo que hace parte de la tradición francesa después de la Revolución francesa. Hay un pequeño número de musulmanes que pasan al acto, que han masacrado a los editores del periódico Charlie Hebdo, que recientemente decapitaron a un profesor porque él mostraba caricaturas de Mahoma en clase. En eso, todo el mundo está de acuerdo en reprobarlo, pero la common decency -para tomar la expresión de Orwell-, la decencia común de la comunidad musulmán reprueba lo blasfemo. No se sienten a gusto con lo blasfemo. Es imposible de soportarlo para ellos. Atentar contra la representación del profeta es insoportable -podemos decir- para todo musulmán, incluso si hay únicamente un pequeño número que pasa al acto.

Hay toda una opinión de la izquierda que se sitúa en el diapasón de la common decency musulmán y que milita para que lo blasfemo no sea promovido. Y ese movimiento islamo-izquierdista toma apoyo del lado católico. Es incluso un golpe de suerte para los católicos igual que esa vitalidad religiosa musulmana. Es una suerte. Entonces, hay todo un movimiento que hace pensar a lo que ha llevado en Rusia el pasaje de la ley que sostiene el estatuto religioso. Hay un movimiento que hace pensar en lo que sucede en Rusia, sosteniendo mediante la ley las interdicciones.

Segundo, bajo el registro que usted subrayó contra la propaganda homosexual, cuando estábamos bajo la presidencia socialista de François Hollande, estaba como ministro de la educación nacional la Sra. Najat Vallaud-Belkacem y ella favorizaba, en efecto, la propaganda del medio homosexual LGBT, es decir que se enseñaba en las escuelas los números de teléfono para llamar si se sentía que uno se interesaba en el mismo sexo y no al sexo opuesto. Se burlaban de los chicos que mostraban interés por los juguetes de pistolas y de las chicas que se interesaban por las muñecas; y había una propaganda para que los niños se interesen en las muñecas y las niñas en los juguetes de pistolas y fusiles. Eso pasaba en contra de los estereotipos de género, como se dice hoy en día. Es la locura de los pedagogos de siempre, la de cambiar la orientación del sujeto, de dominarla. Hacen como si se pudiese reeducar el deseo. Es como si a mí se me pudiera reeducar para que ya no me guste la línea de belleza, sino solamente la línea recta. Eso se detuvo con la presidencia de Macron. Ustedes ven que la problemática rusa no está completamente ausente en Francia tampoco.

Merci beaucoup pour votre exposición. Pude decir dos o tres palabras en francés y pudo tener la impresión de que hablo francés, pero no lo hablo francés. Mi pregunta es acerca del principio de su exposición. Usted dijo que los chinos esperan que un día el psicoanálisis va a hablar chino. Mi pregunta es sobre la teoría y no la gramática. Se trata del lugar donde la práctica psicoanalítica no es paisana. ¿Las fronteras culturales para el psicoanálisis existen? Si no, podemos plantear la pregunta de otra manera. ¿Cada sujeto hablante, independientemente de la lengua de su cultura, puede ser analizado o no?

No entendí bien la última frase.

¿Se puede decir que las fronteras culturales existen para el psicoanálisis?

Escuchen. Hay fronteras nacionales. Hay, por otra parte, lenguas diferentes. El ser humano no está programado para hablar la misma lengua. El ser humano está programado para caminar con dos piernas, está programado para hacer ciertos ejercicios con su cuerpo, lo que permite que haya Juegos Olímpicos mundiales: todo el mundo corre, todo el mundo salta, todo el mundo lanza los pesos, todos pueden hacer gimnástica. También todo el mundo habla, cuando eso ocurre bien, pero no hablan la misma lengua. Esa diversidad en sí plantea una pregunta. Vuelve difícil la tesis de Chomsky, que el lenguaje es como un órgano. Si fuera un órgano, ¿por qué no estaría tan determinada como los otros órganos? ¿Por qué hay un margen de incertidumbre que hace que unos hablan chino y otros hablen ruso? Hay respuestas en Chomsky, respuestas que son totalmente inventadas porque no es biologista. Yo pienso que la diversidad de lenguas humanas milita contra la idea de que el lenguaje sea un órgano. El psicoanálisis vino a desarrollarse en lenguas que son están estructuradas de otra manera que el chino o el japonés. La tesis de Lacan es que el japonés no permite la interpretación en el sentido que nosotros la entendemos. Es una cuestión muy difícil que estudié en cartel todo el año pasado con japoneses; japoneses que intentaron enseñarme algo de la estructura de la lengua japonesa y que no se resignaron a la idea de Lacan de que los japoneses son inanalizables. Los japoneses que hacen viajes a París para analizarse no pueden creer eso. Pero hay que subrayar que no hay analistas de la Escuela de la Causa Freudiana que hablen japonés, entonces se analizan en francés y entonces tienen la experiencia del análisis en lengua francesa. No puede decir nada acerca de la experiencia del inconsciente en la lengua japonesa entre un analizante y un analizado que hablen japonés. Habrá que esperar sus testimonios.

Quisiera retomar la revista. Yo traduje su artículo “La interpretación al revés” y me pareció bastante clara y simple de traducir. Usted plantea la tesis de la equivalencia entre el inconsciente y la interpretación. Se tiene la impresión, no obstante, de estar en un momento de concluir algo revolucionaria -me imagino- sobre todo en esa época. Entonces, mi pregunta es ¿qué es el instante de ver para usted? Usted encontró esa equivalencia inconsciente-interpretación. ¿Se trata de clínica o de la edición de textos?

Muy buena pregunta. Creo que ese instante de ver lo tuve en la práctica a partir del texto de un sueño de un paciente en el que de golpe sentí que no era un sueño que tenía que interpretar, sino que era el sueño en sí que interpretaba al paciente. Y que todo lo que tenía que decir era: “Como su sueño lo ha dicho tan bien”. Partió de esa experiencia. No es el caso de todos los sueños. Como dice Freud, el sueño es una vía a lo inconsciente, pero no es en sí lo inconsciente. Hay sueños que mienten. El gran ejemplo es el sueño de la joven homosexual que sueña para Freud sueños heterosexuales para complacer a Freud en la transferencia, en un movimiento transferencial. Pero ahí se trataba de un sueño del cual tenía un sentimiento que no mentía, un sueño que decía la verdad. En todo caso, mi reflexión partió de eso.

Bueno, les propongo que nos detengamos. Ya vamos dos horas y media.

Muchas gracias y ¡bravo! Muchas gracias, Jacques-Alain. Y hasta pronto.

Fue un gran placer para mí. Hasta pronto.


[1] J.-A. Miller. Презентация журнала «Что в психоанализе работает» в ММУ с Жаком-Аленом Миллером. [En línea]: Презентация журнала «Что в психоанализе работает» в ММУ с Жаком-Аленом Миллером – YouTube. Último acceso: 2021-05-15.

Publicado por Patricio Moreno Parra

Psicoanalista Practicante en Quito, Ecuador. Université Paris 7 Diderot: Doctorante en Investigación en Psicopatología y Psicoanálisis. Université Paris 8 Vincennes-Saint Denis: Máster en Psicoanálisis opción Investigación. Université Paris 8 Vincennes-Saint Denis: Máster en Psicoanálisis. Universidad Católica del Ecuador: Diploma de Psicólogo Clínico.

Un comentario en “Presentación para la Revista de Psicoanálisis #9 en Rusia – por Jacques-Alain Miller – 2021-05-15

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: