La Forclusión del Agujero – por Silvia Elena Tendlarz – 2021-04-21

LA FORCLUSIÓN DEL AGUJERO

Por Silvia Elena Tendlarz

2021-04-21


Silvia Kleiban: Silvia Tendlarz es psicoanalista, miembro de la EOL, de AMP y miembro de la ECF, miembro del Consejo de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Está a cargo de la cátedra de Autismo y Psicosis en la Infancia en Psicología UBA. Es responsable del Departamento de Autismo y Psicosis en la Infancia de la Asociación Argentina de Salud Mental y Directora de la Colección Editorial Diva. Es profesora de cursos de doctorado de la UBA y de la maestría de la UNSAM y del ICdeBA. Es autora de numerosos libros en varios idiomas. Le damos la palabra entonces.

Silvia Tendlarz:

Bueno. Muchas gracias, Silvia. Primero que nada, quisiera agradecerles a mis amigas Nora y Silvia por la invitación a participar con ustedes en este curso de los conceptos fundamentales del autismo y la psicosis en la infancia. Puedo decir que son mis amigas hace tanto tiempo. ¿Hace cuánto estamos trabajando esto? Más de 10 años. Estamos trabajando hace mucho tiempo. Hay que pensar que el autismo es un programa de investigación colectivo donde no está todo dicho y hay mucho para construir sobre todo a partir de la clínica. La creación de Mafalda no es el primer step que han hecho tanto Nora como Silvia que ya tienen el servicio de trastornos graves en el Álvarez, o sea que vienen trabajando hace muchísimos años. Tienen un recorrido muy amplio. Y la creación de Mafalda por iniciativa de Nora fue un golazo que lo hemos festejado en todas partes, lo hemos presentado en todas partes. Y para mí fue una gran alegría. Cuando teníamos todavía pasantías en la universidad -porque podía ser presencial- los alumnos concurrían así entusiasmados a hacer sus pasantías en Mafalda. Y la verdad es que siempre es un gusto trabajar con ustedes. No voy a extenderme más, pero quería un pequeño momento para agradecer a mis amigas y a la gente que trabaja también ahí. Son muchos años de conocernos y hacer muchos intercambios juntos.

El tema que me propusieron no es un tema menor. Es un tema que lo llamaron La forclusión del agujero. Y ese es un tema prínceps porque podemos decir que, gracias a la búsqueda de Éric Laurent, se ha vuelto un concepto que permite nombrar cuál es un mecanismo específico que funciona en el autismo. Encontrar un mecanismo del autismo tiene una historia. No es una búsqueda que se inicia con Éric Laurent. Uno puede decir que hay antecedentes de esta búsqueda en la historia misma del psicoanálisis porque hay que decir que, luego de su introducción en 1943 de Leo Kanner, del autismo infantil precoz, los psicoanalistas han contribuido activamente a dar vida al concepto de autismo y a tratar de encontrar sus relaciones y diferencias con la psicosis, aunque en los primeros tiempos no estuvo claramente diferenciado del grupo de las esquizofrenias.

Entonces tenemos del lado de la ego psychology a Margaret Mahler donde ella plantea que el autista está encerrado en un mundo autosuficiente, o sea que habla de un narcisismo primario. Maleval va a decir que esta patología arcaica es de una regresión libidinal muy profunda. Después tenemos a Bruno Bettelheim, en los años ’60, que va a plantear que está demasiado abierto a angustias intensas. Y esto se debe a una relación insuficiente con la madre. Entonces, se puede decir que lo que encontramos en Bruno Bettelheim es la angustia más extrema. Es decir que siempre se trata de patologías extremas. Tanto en la ego psychology, Maler como Bettelheim van a estar hablando de un narcisismo primario.

Después vienen los kleinianos que primero plantearon con Meltzer esta idea de que hay un funcionamiento del self muy fallido y que ya no se trata de que esté confrontado a angustias extremas, sino se trata de una patología grave que no tiene recursos a la defensa psicótica. Meltzer va a distinguir autismo de psicosis, pero también va a hablar de la posibilidad de un pasaje. O sea que no es algo tan claramente diferenciado como lo vamos a encontrar dentro de la orientación lacaniana. Entonces, no está angustiado como dice Bettelheim, tampoco que se defiende; simplemente, no tiene ninguna actividad mental. O sea que ese es un planteo extremo. Lo que va a plantear es un grado cero de la transferencia en un mundo bidimensional porque se trata de identificaciones adhesivas, que se pegan al otro.

Y luego aparece Frances Tustin en Londres donde va a decir que es un encierre en una cápsula protectora sin mentalización. Pero allí va a estar planteando algo muy catastrófico, pero como si defendiera de una depresión primitiva ligado a un traumatismo oral. Y es importante porque Tustin va a hablar de un agujero negro generado por haber perdido una parte de su cuerpo. Y estos objetos autistas vienen a taponar ese agujero negro.

O sea, tenemos antecedentes de cómo tratan de explicarlo tanto la ego psychology como los kleinianos este particular funcionamiento del autismo.

Y luego tenemos la orientación lacaniana que se inicia con los Lefort en los años ’80 donde ellos van a hablar de una forclusión más radical. Incluso llegan a hablar de una forclusión de la Behajung. Es la afirmación primordial que va a dar lugar a la constitución de la Verneinung que es la denegación. Entonces, por momento hablan de la negación del agujero. Esto es importante porque son los elementos precursores de lo que después van a tratar de argumentar y explicar tanto Jean-Claude Maleval como Éric Laurent. Es la particularidad es que no hay Otro a quien dirigirse, o sea que sea fuente de alguna demanda. Ese Otro es real y no está agujereado.

Entonces, para los Lefort hay una diferencia entre autismo y psicosis. Para autismo hablan de esta forclusión más radical, pero no terminan de dilucidar cómo llamarla. Y, del lado de las psicosis, está la forclusión del Nombre-del-Padre. O sea, hace la distinción, pero después, cuando tienen que encauzar la dirección de la cura, ellos van a hablar de un pasaje posible del autismo hacia la paranoia. Van a decir que la salida va a ser la paranoia o la muerte por la preeminencia de la pulsión de destrucción.

Muchos de los conceptos de los Lefort van a ser la base de lo que van a desarrollar tanto Maleval como Éric Laurent.

Entonces tenemos de lado de Maleval que él no toma tanto el tema de la forclusión, sino lo que él va a trabajar es más bien el esquema de alienación y separación. O sea que trata de hacer una lectura del autismo a partir del Seminario XI. Va a decir que la alienación es una alienación parcial, o incluso una alienación rechazada. O sea que algo no se logra inscribir como tal. Entonces, justamente él va a hacer todo un desarrollo acerca de la no-cesión, la imposible inscripción de la pérdida del objeto voz. Ese va a ser el punto de partida de él y después lo va a ampliar a todos los objetos pulsionales. O sea que, en principio es el objeto voz -y de ahí su célebre libro El autista y su voz[1]-, pero después lo amplía a todos los objetos pulsionales. No hay cesión, no hay pérdida de ese objeto. Entonces, en su lugar, lo que se va a producir es la creación de un borde autista, constituido por los intereses específicos, el doble real y objeto autista -del cual ya había hablado Frances Tustin-.

Y en esta serie, aunque no es equivalente de ningunísima manera, podemos incluirlo a Jacques-Alain Miller. ¿Por qué es importante ponerlo? Porque va a ser la base sobre la cual se va a apoyar Éric Laurent para hablar de la forclusión del agujero. El caso prínceps que están trabajando es el caso de Robert cuando Rosine Lefort que había sido la analizante de Lacan había sido invitada a presentar su caso del niño Lobo. Lacan decía que el niño vive en lo real. Va a decir que todo le es indiferente, vive en lo real. Y muchos años después, con sus anotaciones que fueron parte de su análisis, va a hacer una presentación en equivalencia el caso Schreber y el caso de Robert. Y lo llama El niño lobo y el Presidente. Era un niño que repetía: “¡El lobo! ¡El lobo!”. Entonces, en esta presentación, una de las personas que se ocupan de hacer el comentario de este libro -es un gran libro; no fue traducido al español- es Jacques-Alain Miller. Es el que hace la presentación que luego se llamó La matriz del niño lobo[2] y que en una de las recopilaciones que armé sobre Estudios sobre el autismo lo publiqué. En este texto, Miller dice que Robert vive en lo real. Hace un análisis de distintos momentos para entender y examinar el caso Robert y lo que el va a decir es que falta la falta. En un mundo en donde está inmerso en lo real, falta la falta. Es decir, falta el agujero y que hay exceso de goce que invade el cuerpo y que va a tratar de encontrar -a través de la producción de un agujero- liberarse de ese goce a través de la automutilación.

Esto tiene que ver con una secuencia que pasa con Robert que Éric Laurent lo transcribe de la siguiente manera. Es decir, hoy para explicar la forclusión del agujero me voy a orientar con el texto La batalla del autismo de Éric Laurent en particular al capítulo IV que se llama Los sujetos autistas, sus objetos y su cuerpo. Entonces, Éric Laurent retoma el caso de Robert de la siguiente manera:

“Tras haber acumulado en el regazo de Rosine toda clase de objetos, el niño saca de allí un biberón, que luego aísla en una mesa vaciándola progresivamente de objetos, en lo que procede en cierto número de etapas que luego detallaremos.”

Entonces él aísla aquí un Uno.

“Un punto crucial retendrá aquí nuestra atención: cuando el biberón aislado corre el riesgo de caer, Robert se agacha sujetándose el pene.”

O sea que hay un plus. Hay un Uno que se erige. Pero ¿qué se hace con eso?

“En un segundo tiempo, va al baño y grita –cosa que hacía repetidamente. Fuera de sesión, en la habitación que comparte con una niña de la que también se ocupa Rosine Lefort, trata de cortarse el pene con unas tijeras, felizmente de plástico, lo cual evita que se haga daño. Adviértase que esta tentativa de mutilación, de castración en lo real, ocurre tras la secuencia de vaciamiento de la mesa, secuencia en cuyo transcurso ha seleccionado un objeto”.[3]

O sea que lo que Laurent pone en relación es que hay un Uno, pero que ese Uno aparece en más y entonces hay un esfuerzo de producir un menos que no lo logra ejecutar en lo simbólico porque hay alguna operación fallida. Es un ser sin agujero. Entonces, como no lo puede hacer en lo simbólico, trata de hacerlo en lo real. Entonces, ese pene que se agarra en un primer momento, a continuación, trata de cortárselo. Esto para que veamos lo que Miller llama en su momento un esfuerzo por producir una castración en lo real. Estos son antecedentes de los que vamos a ver cómo Éric Laurent llega a la conclusión de la forclusión del agujero.

Es importante porque ahora está en el libro, pero piensen ustedes que Éric Laurent ya estaba hablando de esto hace mucho tiempo. No voy a recuperar todo el desarrollo de Éric Laurent sobre el tema, pero en el 2010 como hubo un movimiento en Francia muy importante acerca del autismo ya que querían decir que los autistas eran solo discapacitados, que solo se podía hacer educación y no se podía hacer tratamientos de psicoterapia. Hubo todo un movimiento en Francia para oponerse a eso y salieron los psicoanalistas de las distintas orientaciones, salió el personal de salud mental y aquellas personas que no trabajaban con autistas también salieron a la calle. Pero ¿por qué? Porque si hay la idea de que el Estado comienza reglamentando con quién se puede trabajar o con quién no, se empieza con los autistas y después se termina con todo el mundo. Y eso era la inquietud en Europa sobre la acción o la estipulación por parte del Estado de qué terapias, que regulaciones se podían hacer desde el Estado acerca del ejercicio de las terapias relacionales -para llamarlo de una manera mucho más amplia que decir psicoanálisis-. O sea que esto abarca un espectro bastante amplio.

Entonces, Éric Laurent comienza a trabajar, es invitado, viene a hablar. Yo le publico libros: El sentimiento delirante de la vida[4] con distintos artículos que había presentado, da conferencias acá, da conferencias allá, en todas partes. Y un día en Río de Janeiro, invitado a hablar, introduce un concepto que nos deja a todos boquiabiertos que dice que lo que caracteriza al autismo es la forclusión del agujero. Y una vez dicho es como si precipitara una verdad, como cuando el concepto toca algo de lo real y es eso. Ustedes lo leen en el libro como algo que estuvo desde siempre, pero en realidad no es así sino que hubo un work in progress de trabajo con los colegas, de conferencias, de reflexión, de pensar el tema, de escuchar casos, de poder analizarlos para poder llegar a esta conclusión acerca de cómo pensar el autismo.

La batalla del autismo es mucho más amplio que la forclusión del agujero porque se llama De la clínica a la política. Tiene que ver con todos los textos políticos que había presentado en esa época para hablar de lo bien fundado de un tratamiento de psicoanálisis, cosa que es de absoluta actualidad. Es un tema que siempre hay que recordar. Por eso es tan importante esta iniciativa de Mafalda de poder tomar los conceptos fundamentales que hacen pivotear los 4 conceptos fundamentales de Lacan del Seminario XI y mostrar que desde el psicoanálisis podemos pensar el autismo y la psicosis en la infancia: el autismo porque se la suele dejar del lado de la discapacidad y la psicosis porque se la suele dejar del lado de los manuales diagnósticos. Entonces, nadie habla de psicosis. Ahora todo es un TEA generalizado.

Entonces, en este capítulo, el primer punto que va a trabajar es el borde de goce. Va a retomar el planteo de Frances Tustin que también había sido tomado por los Lefort. O sea que todos estos analistas, aunque hayan hecho desarrollos teóricos que no corresponden a la orientación lacaniana, han sido grandes clínicos y han aportado mucho a la posibilidad de pensar del psicoanálisis. O sea que cada uno tiene su valor clínico y dio su gotita para poder seguir pensándolo. Entonces, él toma el caparazón autista de Tustin, pero se diferencia de ella. ¿Por qué? Porque Tustin hablaba de un caparazón dura. Entonces, la dirección de la cura era que había que derribar ese caparazón, ese encierro, sacarlo, ir a buscarlo y sacarlo, derribarlo. En cambio, Éric Laurent va a decir que se trata de una neobarrera corporal elástica. Y esto es un punto fundamental porque esta idea tiene una repercusión directa en la dirección de la cura. Si es elástica, puede desplazarse. Si es dura tiene que quebrarse y arrebatarle su defensa autista justamente para que pueda incluirse en el mundo. En cambio, de esta manera nosotros no vamos en contra de lo que el niño puede erigir como defensa frente a su sensación de angustia, de sentimiento de intrusión del mundo, sino que respetamos su defensa. Lo que tratamos de hacer es desplazarlo de modo tal que pueden entrar en su mundo más objetos y personas. O sea que uno va a partir del respeto -fundamental, una cuestión ética- del sujeto autista con sus invenciones que encontró para estar en el mundo y vamos a tratar de acompañarlo para producir un efecto de desplazamiento.

Entonces, Éric Laurent dice que este encapsulamiento autista -que es elástico- es como una burbuja de protección al estilo de los astronautas que se desplazan en el espacio. O sea que no está pegado al cuerpo, sino que es una burbuja que lo rodea y lo que va a terminar diciendo Éric Laurent es que el autista no tiene cuerpo. Él explica que, en el año 1987 en las Secciones Clínicas de París, J.-A. Miller tuvo una iniciativa que -me parece- sigue siendo muy interesante. Hasta entonces solo se hablaba de la forclusión del Nombre-del-Padre para hablar de la psicosis. J.-A. Miller añade un elemento más y dice que no se trata solo de la forclusión del Nombre-del-Padre, sino que introduce una clínica del retorno del goce. En esta clínica vamos a encontrar que el retorno del goce es sobre el Otro en la paranoia, el Otro que lo persigue, el Otro malo; en la esquizofrenia va a ser sobre el cuerpo, que lo desmiembra y aparece ese cuerpo fragmentado propio de la esquizofrenia. En ese momento, Éric Laurent -que estaba trabajando con niños autistas en una institución- incluye como una característica diferencial es el retorno del goce sobre el borde para el grupo de los autistas. ¡Ojo! En ese momento Éric Laurent pensaba que el autismo era un polo extremo en el grupo de las esquizofrenias, pero ya hacía una distinción entre lo que es el autismo y lo que es la psicosis -donde él habla de ese retorno particular del goce sobre el borde-. Entones, ese retorno del goce sobre el borde, él lo va a llamar encapsulamiento autista y va a decir que es un neoborde que puede ser desplazado. Y tomando todos los desarrollos topológicos de Lacan que ya habían sido examinados por los Lefort, va a decir que es un cuerpo cuyos agujeros están tapados y va a ser el lugar de una defensa masiva.

Entonces, a continuación, con estos agujeros tapados, Éric Laurent introduce el segundo punto que va a llamar la forclusión del agujero. Entonces, va a retomar el análisis de Miller sobre el caso Robert donde estos niños están inmersos en lo real y va a decir que eso que Miller llama falta del agujero, plantea e incluso se anima a decir que ese agujero está forcluido. Y esta conclusión más radical de las que hablaban los Lefort termina llamándola forclusión del agujero que la distingue de la psicosis. O sea que en la psicosis encontramos la forclusión del Nombre-del-Padre y en el autismo vamos a encontrar la forclusión del agujero. O sea que en el baño de la lengua sobre el viviente se produce un traumatismo especial que Lacan llama troumatisme: trou en francés significa agujero y traumatisme en relación con el trauma. Sería el trauma del agujero. Tiene la particularidad de que como ese agujero no se inscribe para el autista sería un ser sin agujero. ¿Qué significa? El agujero existe en lo real. Es lo que Miller escribe como Ⱥ. Pero ese es un agujero en lo real. Él va a explicar que la forclusión del agujero significa que no hay un borde que inscriba en lo simbólico a ese agujero. Entonces, lo que concierne que el S(Ⱥ) no se inscribe como tal. No hay un borde que se inscriba en lo simbólico y entonces el agujero queda en lo real y pulula. Por eso produce estados de angustia, de excitación, de algo que retorna. Estos niños al estar en lo real, hay algo que no se produce al nivel de la simbolización.

Entonces, esto nos lleva a un planteo que él llama la clínica de los bordes y de la extracción de goce. Todo esto no es un planteo puramente teórico, sino que tiene consecuencias clínicas. Si el agujero está forcluido, no hay agujero. ¿Eso qué significa? El agujero sí está en lo real, pero no hay una inscripción de un borde que en lo simbólico delimite ese agujero. Y el borde siempre es una zona fronteriza de intercambios. Piensen que los bordes son las zonas erógenas: los labios, la boca. Son zonas erógenas que se inscriben como tal y permiten que un objeto se separe con el destete y que un objeto se separe cuando el niño experimenta que pierde algo, una parte del cuerpo cuando se separa del pecho materno. Entonces, él lo que va a decir es que es un neoborde. No hay un borde que se inscriba en lo simbólico, hay un neoborde que puede ser desplazado.

Por eso es fundamental la cuestión clínica que se desprende de este planteo porque él va a decir, va a plantear una clínica del circuito. ¿Qué es esa clínica del circuito? En la clínica ustedes lo ven: el niño llega, agarra unos palitos, hace unos golpecitos, luego va y golpea la puerta, golpea la mesa, le golpea la cabeza al analista -si encuentra que él está ahí o por ahí lo ignora- y después se va. Es un circuito. Cuando viene a la sesión siguiente hace exactamente lo mismo. Eso se llama iteración. Es la repetición exactamente de lo mismo. Por azar se arma una secuencia que el niño itera. Y es una clínica de un circuito que siempre es iterativo, siempre lo mismo. Pero en un momento, el analista puede sacar un palito. Entonces, tiene que poner un lápiz y sigue golpeando. Y por ahí, aunque estén los dos objetos, agarra el lápiz y se desplazó. Perdió algo. Y se produjo un ligero desplazamiento. Entonces, lo que va a decir Éric Lauren sobre la clínica del circuito -tomando los términos de Lacan que es el circuito de la demanda o el circuito de la letra-. Son conceptos que Lacan usa para hablar de la demanda o de la letra en los años ’50 para hablar de la cadena significante. Pero Éric Laurent se hace la pregunta crucial: “Si no tiene límite, ¿cómo construir un límite?”. Y responde rápidamente: “No a través del aprendizaje”. No es que los niños no tengan que estar escolarizados, pero no puede reducir el tratamiento al niño a un puro aprendizaje, a una terapia exclusivamente de aprendizaje de conductas repetitivas. Se trata de ver cómo ese límite se arma con cadenas singulares que juntan objetos, acciones y formas de hacer. Son cadenas que se van armando para cada niño en singular. Por eso no se puede decir “todos los niños autistas”, sino a cada uno en particular. Y eso va armando circuitos metonímicos que es un desplazamiento en contigüidad. O sea que esta clínica de los bordes tiene que ver con lo que Éric Laurent va a llamar fenómenos de borde porque va armando circuitos y estos circuitos pueden desplazarse.

Y, por otro lado, Éric Laurent habla de acontecimientos de cuerpo. ¿Y qué tiene que ver estos acontecimientos de cuerpo? Tiene que ver con una extracción de goce, con una cesión de goce, con esta idea que es una indicación clínica fundamental: que para que aparezca algo nuevo, tiene que acompañarse de una extracción. No se trata de sacarle al niño lo que está haciendo para que haga algo nuevo. No. Sino que en la iteración en algún momento el niño logra ceder algo y esa cesión produce que aparezca algo nuevo. Por eso en esta clínica del circuito, en contigüidad, metonímico, de desplazamiento, itera hasta que logra algo nuevo en la repetición, por una cesión de goce. Entonces, en ese momento se desplaza. Por eso él va a decir que es una clínica de la cadena y de la extracción.

Toma un ejemplo bonito que está en el libro, de un analista que se llama Rouillon[5] y que trabaja en Francia en una institución. Muestra que el niño estaba todo el tiempo siguiendo a su educador, pero como si fuera su sombra. Ya hay una reflexión de Éric Laurent, primero, de que es otro uso de la topología del espacio. Un chico psicótico o un chico neurótico nos ponemos en frente, pero tenemos que ver. El fenómeno de doble es “Me persigue. Soy yo misma. Me veo ahí en el espejo algo descentrado”, pero eso sería el fenómeno del doble. En cambio, el niño autista está detrás. Utiliza lo que él va a llamar otras costuras en el espacio, otras costuras topológicas: en un costadito; no tiene relación necesariamente con la visión. Entonces, seguí a ese educador todo el tiempo como si fuera su sombra. Y al mismo tiempo se arrancaba pelitos de la cara de una manera inquietante porque podía lastimarse. O sea que, al arrancarse los pelitos de la cara lo que producía era un intento de producir una pérdida en lo real del cuerpo. Hasta que tiene lugar una intervención de Rouillon porque se da cuenta que Rouillon tiene R-O-U y las letras con la que terminaba el nombre del educador terminaban con esas letras también, y él se para frente al niño y le dice: “Tú vienes a verme a mí”. O sea que introduce un elemento novedoso por el cual el niño deja de seguir al educador y deja de arranarse los pelitos de la cara. Esto es importante porque ya no necesita producir ese efecto de mutilación en lo real, es pérdida, logra ceder eso -ese esfuerzo por producir una pérdida en lo real- y cede esa presencia del doble. ¿Cómo viene a parar ahí el doble? A falta del borde autista -él lo va a llamar encapsulamiento-, lo que viene a funcionar es lo que llama ese doble ciego. Dice Éric Laurent que el doble viene a funcionar como una especie de suplencia a ese agujero que no se inscribe como tal. Esto es muy próximo a lo que dice Maleval. Cuando él habla del borde autista, él va a incluir a la figura del doble como aquel que tiene que estar pegado. O sea, él tenía este doble real que era el educador al que estaba pegado como su sombra, tenía algún tipo de función de suplencia frente al agujero, con ese esfuerzo de producir algo en lo real, algo logra la intervención del analista de desplazarlo y eso cae. Ya no tiene necesidad de que funcione de la misma manera.

Laurent dice que hay una aparente paradoja. ¿Por qué los kleinianos hablan de un agujero negro y él va a estar hablando de una forclusión del agujero? Es como si, por un lado, se hablara de una ausencia de agujero y, por otro lado, Tustin hablaba de ese agujero negro. va a decir que esa aparente paradoja se eleva si uno piensa que el agujero en lo simbólico tiene un borde y ese borde que se inscribe en lo simbólico es distinto del agujero en lo real. O sea, el agujero negro de Tustin es un agujero en lo real, pero no tiene inscripción simbólica.

Entonces, el ejemplo que Laurent va a tomar -es muy interesante- es el de Donna Williams. Ustedes saben que Donna Williams es una autista de alto nivel. Lo encuentran en la página 100 en un punto que llama El agujero sin borde y la presencia del borde. O sea que ya está trabajando esta articulación entre el agujero sin borde y el doble -que viene a funcionar como borde- y en realidad lo toma de Donna Williams. Ella hablaba de lo que llamaba “la gran nada negra” como la presencia de la muerte. Es la idea de este agujero donde se podía caer, un agujero en lo real, lo no simbolizado. ¿Cómo lo presenta ella? Tiene varios libros. Hay uno que se llama Alguien en algún lugar donde va a retomar en otro libro anterior, Nadie en ningún lugar -hablando cómo el autista hace el esfuerzo por ser nadie en ningún lugar-. Ella retoma su explicación de esa gran nada negra “que me hacía sentir como si la muerte me persiguiera”. Retoma su propio relato y dice:

“Las paredes crecieron y me dolían los oídos. Tenía que salir fuera de la habitación, fuera de la casa, ahogándome dentro de una concha de carne”.

Eso es su propio cuerpo.

“De mi garganta salió un alarido. Mis piernas de niña de 4 años corrieron de un lado al otro del cuarto moviéndose cada vez más de prisa con mi cuerpo golpeando las paredes como un gorrión que volara hacia la ventana. Mi cuerpo temblaba. La muerte estaba aquí. ‘¡No quiero morir! ¡No quiero morir!’. La repetición de las palabras terminaba fundiéndome en un patrón de una sola palabra, la palabra morir. Caí de rodillas al suelo. Mi mano recorría el espejo. Mis ojos buscaban frenéticamente aquellos ojos que me devolvían la mirada buscando algo con un sentido, algo con qué conectar. Ninguno. Nada en ningún lugar.”

Es el título de su primer libro. Por eso habla de la gran nada negra. Después va a comentar diciendo:

“Siendo más joven la gran nada negra venía por mí una y otra vez.”

¿Se dan cuenta de la experiencia subjetiva? A los 4 años esa sensación de que se cae a -no es un vacío-, es la sensación de que se cae a la nada, esa sensación de una muerte inminente.

“Me atrapaba como una araña en su red y me asfixiaba en un vacío. En el vacío no había pensamiento.”

Esto está en la página 124 de la traducción al español. Más abajo dice:

“La gran nada negra venía y me agarraba varias veces al día. El alarido silencioso siempre estallaba en mi cabeza y se esparcía por la habitación hasta que al final comprendí que aquello supondría mi muerte. Aquella fue una dura lección. En el vacío no hay conexiones. La voz que aúlla ni siquiera te pertenece porque no hay ni tú ni hay voz. Era nada. Solo hay ojos que no registran nada en una oscuridad mental y oídos que oyen sonidos tan distantes e inalcanzables como si estuvieran al otro lado de la tierra. En la nada no hay cuerpo que pueda ser confortado y el tacto solo confirma la sensación ya dolorosa de esa cosa pegada a tu exterior de la que no puedes escapar.”

Ahora, ésta es su experiencia de la gran nada negra, de este agujero. Éric Laurent toma como ejemplo para hablar de esta experiencia de este autista de alto nivel que puede explicar esa sensación subjetiva de esa presencia del agujero en lo real; porque está forcluida la posibilidad de simbolizarlo. Entonces va a decir: “Willie y Carol”, que eran dos de sus dobles -porque ella tenía muchos dobles; uno fue Willie, otro Carol al comienzo; después su imagen en el espejo que pensaba que era una niña que la miraba y después cuando se iba de cierto lado veía que la niña se iba y no entendía por qué se había ido, entonces volvía y la volví a encontrar-, “Willie y Carol me habían salvado de la gran nada negra. Con los personajes la emoción había sido expulsado y las visitas a la nada eran reconducidas habitualmente en formas de ataque de pura manía salvaje o de una obsesión extremadamente concentrada.”

Voy a dejar este punto acá. Este es el punto donde muestra bien ella en su explicación cómo los dobles vienen a funcionar como suplencia a la presencia de ese agujero, de la presencia de esa angustia que la atormentaba frente a la emergencia de esa gran nada negra. Lo que Éric Laurent va a terminar diciendo es que la inexistencia del borde del agujero -que es lo que explica la forclusión del agujero- redobla la inexistencia del propio cuerpo porque para que el cuerpo se constituya como tal es necesario que algo se pierda, algo se separe, un objeto se separe -por lo que es la operación de separación-. Ese objeto se separa y eso constituye el cuerpo como tal.

Entonces, esto lo va a llevar a plantear que en el autismo no hay cuerpo. Es una iteración del Uno sin cuerpo. La iteración del Uno, como es todo real, no logra inscribirse como tal. Entonces, es un Uno que se repite una y otra vez, pero que no logra inscribirse como tal sin constitución del cuerpo.

Tenemos también del lado imaginario que no tiene ningún recurso a una imagen establecida. Es interesante esto que dice Éric Laurent en este capítulo porque no hay una constitución de lo especular, pero lo especular en que hay alguien que sostiene la imagen. Esa sería la imagen establecida: la mirada del Otro que dice “Tú identifícate mi niño con ese yo ideal que yo te ofrezco desde el Ideal del yo”. Entonces no hay eso, no hay una constitución de lo imaginario.

Y sí hay objetos autistas, pero no lo plantea al estilo de Francis Tustin. El objeto para ella podía ser objetos autistas duros o blandos; los blandos eran que tenían cierta fluidez y caían; y el duro era la sensación de propioceptividad que se producía en la mano. Él va a decir que el objeto autista son cadenas heterogéneas hechas de cosas continuas: letras, objetos, pedazos de cuerpo que se organizan en un circuito provista de una topología de borde. Es muy interesante este planteo porque va a decir que el objeto autista puede ser también todos esos pequeños objetos que tienen recurso o estos movimientos o las repeticiones que tiene necesidad para armar ese circuito; con el doble que suple esa ausencia de borde. Y todo esto permite armar cadenas heterogéneas por el cual el trabajo del análisis permite producir desplazamientos. Si el objeto autista no es un objeto especial, no hace falta sacar el objeto que tiene en la mano el niño, sino simplemente va a ser parte de ese objeto autista todos los objetos que puedan entran en esta serie -estos objetos heterogéneos- para producir un desplazamiento en un mundo en contigüidad, en un mundo cada vez más amplio que incluya objetos y personas.

Bueno, sin duda podría seguir hablando de lo que sería la iteración y de las presentaciones clínicas, pero me parece que podría detenerme en este punto como para pasar a una discusión y a una conversación.


*Primera clase del curso anual 2021 Conceptos fundamentales del autismo y la psicosis en la infancia organizado por el Hospital del Día Mafalda y el Equipo TGI, vía Zoom. 2021-04-21.

[1] J.-C. Maleval. El autista y su voz. Madrid: Editorial Gredos, 2011.

[2] J.-A. Miller. “La matriz del tratamiento del niño del lobo”, in Estudios sobre el autismo. Buenos Aires: Colección Diva, 2014, pp. 11-26.

[3] É. Laurent. La batalla del autismo. Buenos Aires: Grama, 2012, p. 80.

[4] É. Laurent. El sentimiento delirante de la vida. Buenos Aires: Colección Diva, 2011.

[5] É. Laurent. La batalla del autismo, op. cit., pp. 94-97.

Publicado por Patricio Moreno Parra

Psicoanalista Practicante en Quito, Ecuador. Université Paris 7 Diderot: Doctorante en Investigación en Psicopatología y Psicoanálisis. Université Paris 8 Vincennes-Saint Denis: Máster en Psicoanálisis opción Investigación. Université Paris 8 Vincennes-Saint Denis: Máster en Psicoanálisis. Universidad Católica del Ecuador: Diploma de Psicólogo Clínico.

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