¿Mujer o Mujer? – por Anaëlle Lebovits-Quenehen – 2021-04-12

¿MUJER O MUJER?[1]

Por Anaëlle Lebovits-Quenehen

2021-04-12


Quisiera retomar aquello que sucedió en la última Jornada de la Mujer donde se vio un cierto número de feministas atacar a otras feministas. Y para comprender lo que está en juego en esa oposición, me refería a dos editoriales que fueron publicadas al principio del último año y que ponen de relieve -la primera-, el hecho que la sexuación femenina pasa, primero y antes que nada, por el sexo anatómico de las mujeres; y para las segundas, al contrario, este sexo anatómico no es un criterio determinante en cuanto a la sexuación femenina. Ellas consideran que las mujeres trans deben hacer defender sus derechos de igual manera que las mujeres que lo son desde el nacimiento -que nacieron en un cuerpo de mujer-.

Entonces, ellas consideran que las primeras son “Terfs”[2], es decir, feministas radicales que excluyen a los trans de su militancia. Además de estos afrontamientos físicos, se vio también la erección de un eslogan folletinesco sobre la estatua de la Plaza de la República que indicaba: “Salva a un trans, liquida a una Terf”. Lo que muestra el meollo de fondo de estas oposiciones que no son únicamente teóricas y que son sin duda alguna inconciliables: o sea, una mujer lo es por el hecho de su sexo anatómico, o lo sea por el hecho de sentirse así, de sentirse ser una mujer. Son consideraciones que son contradictorias de una cierta manera.

Me parece que, sobre este punto, el problema no recae solamente en lo que ciertas, ciertos, sienten, que el operador de la sexuación se sostenga en un sentimiento, sino que es necesario a los otros ceñirse a esa óptica acerca del tema bajo pena de ser consideradas como Terfs o transfóbicas, finalmente. Y no es seguro que acerca de este punto los argumentos, las amputaciones de transfobia ni tampoco los llamados a los derechos puedan poner final a una convicción según la cual una mujer lo es esencialmente primero por el hecho de su sexo anatómico.

Entonces, sí, se puede imponer por la ley una tolerancia sobre todo, el respeto de los derechos específicos, pero en lo que es tratar una convicción íntima, es otra cosa.

Sexuación lacaniana

Entonces, ya que todo el meollo que parece oponer a estas feministas recae en la sexuación, a la manera en la cual una mujer está sexuada, me parece muy interesante recurrir a Lacan y ver cómo él recoge la cuestión de la sexuación. Despeja, abordando esta cuestión mediante la lógica, un goce femenino, por una parte, y un goce masculino por otro. Digámoslo de entrada, estos goces no se acomodan en lo absoluto en la anatomía. Lo que expone más bien es que del lado femenino, del lado del goce femenino, no hay un lugar para reivindicar la menor identidad. Esto por una razón muy simple: es que el goce femenino se presenta esencialmente como disarmónico al cuerpo y enigmático al sujeto. Disarmónico y enigmático, así vemos de entrada que no se presenta bajo una cara identitaria. Al contrario, más bien desharía las identidades. Entonces, se puede considerar que las identidades están hechas precisamente para absorber ese goce que se presenta como enigmático y disarmónico ya que la identidad presenta una totalidad. Desde esa óptica, que uno reconozca pertenecer a una identidad o a varias identidades no cambia en gran cosa a la cuestión. La identidad está hecha absorber y rechazar ese goce -que en sí no tiene nada de identitaria-. Consideremos entonces que si uno es cis, trans, intersexo, fluido, homo, hetero, y así, que se pertenezca a la mayoría, o que, al contrario, a una o varias minorías, nadie elimina de hecho ese rechazo, sino que ese rechazo es aun así más o menos dialectizable, más o menos radical y se lo puede tolerar más o menos bien que hay modos de gozar diferentes que existen al lado del nuestro.

Si se considera que un análisis feminiza esencialmente a aquel que toma parte en él -feminiza en el sentido de Lacan-, es precisamente porque en un análisis las identidades tienen tendencia a evaporarse, con el fin justamente que el goce femenino se desprenda y que se pueda encontrar un uso satisfactorio de él. Entonces, en lo que concierne el goce femenino y masculino -ya que el uno no impide al otro-, esto no compete en lo absoluto de la anatomía, compete menos de una asignación que vendría del otro, de las hormonas, de la cirugía o de una decisión consciente del sujeto, sino más bien de una cuestión de una elección forzada inconsciente donde -como Lacan lo dice en su enseñanza- es una “insondable decisión del ser”.

Meollos

Y bien, dicho esto, el psicoanálisis no tiene vocación de sostener los discursos corrientes, y más o menos dominantes, que prescinden muy bien de él para aguzar sus tesis y sostener sus argumentos. Su tendencia -la del psicoanálisis- es por supuesto la de sostener aquello que se presenta en el dispositivo en el mayor respeto de la singularidad. Pero, también es cierto que desde Freud y con Lacan, es invitada a interpretar el malestar en la cultura. Ahí, el malestar entre feministas es totalmente perceptible ya que algunas parecen ya no poder manifestar sin recibir una paliza. Así, otor síntoma de este malestar en la cultura es aquel que -como lo recordaba Ève Miller-Rose- frente a un niño trans, los psicoanalistas son invitados a volcarse en el delirio de no-interpretación, dicho de otra manera, a callarse. Así, una posición como ésta deja pocas oportunidades a los niños en cuestión para esclarecer las circunstancias en las cuales un sentimiento así -que va no solamente a comprometer la subjetividad, sino también su cuerpo, su relación con los otros- sucede, adviene y amerita al menos el poder ser esclarecido para cada uno singularmente. Esto en relación con el meollo ético y clínico. También es cierto que cuando la constitución de estos grupos que vemos hoy en día pulular y oponerse de manera extremadamente radical, estos conjuntos, estos grupos están tan cerrados que no los podemos ya abrir y el meollo es también político y esto llama a un despertar.


[1] A. Lebovits-Quenehen. Femme ou femme ? [En línea] : Femme ou femme ? // Anaëlle Lebovits-Quenehen – YouTube.

[2] Acróniimo de Trans-Excluisionary Radical Feminist.

Publicado por Psicoanálisis Lacaniano

@pachuko84

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