Psicoanálisis de la Identidad Francesa – por Jacques-Alain Miller – 2013-02-21

PSICOANÁLISIS DE LA IDENTIDAD FRANCESA[1]

Por Jacques-Alain Miller

2013-02-21


Psicoanalista, recibes a tus pacientes uno por uno. No conoces más que al hombre aislado, al uno-completamente-solo y sus tormentos íntimos. ¿Qué sabes de los locos? Freud respondió: “La psicología individual es también, desde el principio y simultáneamente, una psicología social”. La función del Otro, de hecho, nunca está ausente de los orígenes del yo. Este Otro es el modelo, el apoyo, el adversario, el juez, la mirada, la voz. Estas son las palabras y las tradiciones de la familia. Es la lengua que apremia las modulaciones de los primeros gritos del bebé. Estos son los “diversos gorjeos” que deambulan por “el único bosque llamado sociedad.” (Diderot citado por Starobinski).

De ello se deduce que solo soy quien soy bajo el efecto del discurso de este Otro multiforme. El Otro está inscrito en lo más profundo de mi identidad. Esta no es mi propiedad, sino un proceso dinámico: lo que se llama identificación. Inconsistente por naturaleza, el yo está investido, tomado, gobernado por la imagen, el ideal, el símbolo del Otro.

Para que el colectivo aparezca – grupo, multitud o pueblo – entre seres parlantes, es necesario y basta con que el mismo objeto = x sea puesto en la posición de denominador común y que precipite, en el sentido químico, “la identificación del yo de cada individuo a la misma imagen ideal” (Lacan). Por la identificación, se manipula y controla a un hombre o a las masas. El principio del marketing comercial y político, cuyo inventor no era otro que… Edward Bernays, sobrino de Freud, que emigró a los Estados Unidos. Este objeto = x es lo que permite a los hombres ser todos – todos los hermanos, por ejemplo, o todos los hijos de la patria, o inclusive todos a la moda o todos los franceses. Este objeto, dijo Lacan, vale como un significante-amo.

¿Cuáles son los significantes-amos que nos hacen franceses? Se han hecho censos. Por Pierre Nora, en “Los lugares de memoria”. Por Theodore Zeldin, en su “Historia de pasiones francesas”. Para destacar a estos significantes, Montesquieu había enviado persas a París y Daninos su “Mayor Thompson”, que fue un éxito de ventas a mediados del siglo pasado. Fumaroli favoreció a la institución literaria: la cúpula de la Academia, el arte de la conversación, el “genio de la lengua francesa”. Maurras se centró en el pecado y Michelet en la resurrección, que hizo de la hija mayor de la Iglesia, de los cuarenta reyes, la Francia republicana, el regicida y rápidamente laica. Tocqueville, por el contrario, mostró la continuidad subterránea del Antiguo Régimen durante la Revolución. De este revoltijo, de Gaulle logra una síntesis sublime. Sin embargo, no era más que semblante. “Siempre he hecho como si, me dice. A menudo sucede.” Su confidente, Peyrefitte, dijo, con una errata: “Esta frase, la oiré pronunciar más de una vez”.

El General no era incauto de sus ficciones. Eran los vectores de su voluntad. Nada que ver con el “modo de irrealidad”, decía Lacan en 1947, bajo el cual los franceses habían vivido la Segunda Guerra Mundial. No sólo estaba adormecidos por “fantasmagorías sobre nuestra grandeza, parientes del babeo de la senilidad”, sino que vimos “en cada uno este desconocimiento del mundo, estos refugios imaginarios” donde el psicoanalista reconocía las defensas del neurótico contra la angustia. Por otro lado, celebraba la “relación verídica a lo real” del intrépido pueblo inglés.

El líder del mayor movimiento de liberación nacional que el país haya jamás conocido supo hablar al mundo el lenguaje del ideal junto con un fuerte sentido de las realidades. Los franceses fueron vitoreados por la juventud del General. La limonada más sosa servida después los puso en primer plano. El diagnóstico lacaniano nunca ha sido más de actualidad que hoy en día: desconocimiento del mundo globalizado por la tecnología; culto a la frontera; exaltación de la cepa; sacralización de las tradiciones y la promoción de las normas como puntos de referencia considerados indispensables para un pueblo desorientado. Sí, hay un partido mayoritario en Francia, izquierda y derecha confundidos, ¿y qué dice? “Me gustaba mucho más antes” Es el gran partido de la marcha hacia atrás.

La ecología espiritual se encamina torpemente, apoyándose en el brazo del principio de la precaución. Nunca un odio del avenir ha sido tan ardiente. De antaño se enseñaba que los galos temían que el cielo les cayera sobre sus cabezas. Los franceses de 2013 temen que el mundo irrumpa en sus “refugios imaginarios” para quitarles el pan de la boca, por no hablar de su pan de chocolate. Derecha, izquierda: ¡adelante, hacia atrás, todo! ¡El pasado está frente a nosotros! ¡Un esfuerzo más para ser reaccionario!


[1] Miller, J.-A., « Psychanalyse de l’identité française », in Le Point, 21 de febrero de 2013. [En línea] : Psychanalyse de l’identité française – Le Point. Último acceso: 2021-03-15

Publicado por Psicoanálisis Lacaniano

Blog en la articulación Freud-Lacan

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