Fake en Tres Dimensiones – por Marie-Hélène Brousse – 2021-01-23

FAKE EN TRES DIMENSIONES

Por Marie-Hélène Brousse

2021-01-23


Fake: ¿Por qué el título de esta “Question d’École” está en inglés? Me pregunté. Una pregunta que con mucho gusto haría a los organizadores y a mí mismo, por supuesto, ya que desde hace años, con obstinación y por lo tanto debilidad -ya que la debilidad es la creencia en lo posible- trato de hacer pasar allí la orientación lacaniana.

Dos cosas se postulan inmediatamente. Lo primero, llamémoslo “dominación”: el idioma inglés es la modalidad de discurso que domina los medios de comunicación en el mundo de hoy. Se ha establecido como una lengua con vocación universal. Es probable que el desarrollo cada vez más fino de las tecnociencias en el campo de la traducción producirá una reversión dialéctica que pronto superará a esta descendencia del universalismo.

Porque las lenguas son múltiples. Siempre ha sido Babel. Por lo que sabemos, un lenguaje siempre ha tendido a imponerse a los demás como dominante, de una manera más o menos amplia, más o menos restrictiva. Las lenguas son parte de la política, de la dominación y, por lo tanto, de la opresión, así como de la liberación.

Algunas lenguas dejan de ser lenguas vivas. Luego permanecen en la cultura sólo como lenguas muertas. Que las lenguas competan de lo múltiple y que sean mortales, las vuelve lenguas vivas. Su dinámica se basa en intercambios, préstamos y traducciones. Un ejemplo entre muchos es la aparición en francés del término spoiler, ahora reemplazado por “divulgâcher”, el neologismo condensando “divulguer” y “gâcher”, una invención, por lo tanto. El uso de lo fake es parte de esta dinámica del préstamo.

Fake: Tomemos las cosas ahora por aleatoriedad, como nos ofrece la actualidad.

En este caso, las vicisitudes tienen un nombre: Trump. La comediante Lisa Kudrow inventa el personaje de Jeanetta Grace Susan, secretaria de prensa de Trump, y en un sketch de tres minutos, condensa la relación del expresidente estadounidense con las fake news que él denuncia y, por lo tanto, su posición en cuanto a la verdad. Su interpretación de la palabra trumpiana la revela más compleja que lo que generalmente se llama la propaganda. El modo dominante del discurso trumpiano renvía a la categoría de la denegación, no siendo un punto que valiera la pena señalar. Subvierte, de hecho, la diferencia entre la verdad y la mentira por la sucesiva afirmación de pruebas contradictorias. Ahí encontramos la evidencia que ha triunfado en muchos artículos universitarios bajo el término “Prácticas basadas en la evidencia”. Curiosamente, este modo, propuesto por el discurso trumpista, revela su sesgo: se trata de poner fin a cualquier posibilidad que el decir pueda tener consecuencias sobre quien lo enuncia: “No, nunca he afirmado eso”, o “Siempre he afirmado eso”. Si decirlo es un acto, en este caso se trata de una sucesión de pasajes al acto, impidiendo cualquier posibilidad de establecer las condiciones de dicho acto. Si el cruce de Julio César del Rubicón es un acto, se puede decir que la retórica de Trump procede de la desaparición del Rubicón en una negación sin fin.

Habrán entendido que después de poner en juego lo simbólico, primeramente, luego lo imaginario en el abordaje del tema elegido para “Question d’École”, elegí como método, someterlo, como aconseja Lacan, a la prueba de las tres dimensiones, lo que dijo en 1980 en Caracas, hablando de los tres de Freud: “Helos aquí: mis tres no son los suyos. Mis tres son lo real, lo simbólico y lo imaginario. Vine a situarlos con una topología, la del nudo, llamado borromeo. »[1]

Falso: Subversión por el psicoanálisis.

“Dime la verdad.”

“Jura decir la verdad, toda la verdad, nada más que la verdad.”

“Deja de mentir, ¿todavía estabas en tu consola, tu celular? Crees que no te veo.»

“¿Qué me estás escondiendo?”

“Hay algo que nos están diciendo.”

“Él, ella me engañó allí, abusó de mi confianza, me hizo creer que…»

“¡Mentiroso, mentiroso!”

“Será mejor que mantengas la boca cerrada.”

Y “tomar las campanules por las flores de pasión”[2], como escribe el poeta.

La verdad es, de hecho, en primer lugar, una pasión de ser, del alma. Pero es un muro.

¿Qué pasión? La pasión por la dominación, el control, del saber absoluto, y contrariamente al dicho bien conocido, “sabiéndolo todo y sin pagar nada”, esta pasión tiene un precio exorbitante, el de la esclavitud y el de la debilidad.

Me viene una ternura para con los conspiradores que son los campeones de la verdad, con una V mayúscula, verdaderos creyentes, que están convencidos de que todo tiene significado y que, un poco canallas cuando no están delirando, piensan que el sentido se les hurta perpetuamente.

El psicoanálisis, desde Freud, con Lacan celebrando, en el Seminario de Caracas, “la idea genial, el índice de un pensamiento más delirante que cualquiera de los cuales he expresado nunca”, y con Jacques-Alain Miller destacando el desenganchamiento entre lo verdadero y lo real[3], ha subvertido totalmente la cuestión de la verdad. No es casualidad que uno no pueda leer un texto de Lacan sin caer en la pregunta de la verdad. Porque es en este punto que estalla en pedazos la preocupación por lo verdadero cuya aparición del vocablo fake es el nuevo avatar.

El psicoanálisis ha operado una inversión sin precedentes en la cuestión de la verdad, de hecho.

En primer lugar, definiendo su campo. El campo del inconsciente es el de la palabra y el lenguaje. Muestra que “la palabra es oscurantista” como dice Lacan bajo el título “¡Luz!” en su Seminario de “Disolución”. Y añade: “Es su beneficio más obvio”[4]. Al invertir la pasión por la dominación, incluso en uno mismo, y secar el goce de la curiosidad, convertida en un “no quiero saber nada”, sin el más mínimo rastro de una lucha contra la verdad, el psicoanálisis opera allí una subversión radical.

Comienza a partir del despliegue de la palabra del analizante. Lo convierte en un principio, el de la asociación libre, que sería mejor calificarla como “forzada”, forzado a “decir todo”. “¿Qué significa “decir todo”? No tiene sentido”[5], dice Lacan. Es adiós al sentido y el abandono a la deriva. Lacan entonces señala que al entrar en el dispositivo analítico algo extraño sucede. El analizante viene a centrarse en su familia, su infancia, su papá, su mamá, etc. Esta ficción anima diferentes matices de lo verdadero. Se convierte en una sucesión de valores de verdad. Sin embargo, hay hechos en el psicoanálisis, hechos, efectos, del decir. Un cuerpo hablando, progresivamente, se extrae a sí mismo, una anatomía verbal.

Volvamos a dos de los textos fundamentales de Lacan sobre la verdad.

“[…]en la boca de Freud”, dice la verdad, “Soy pues […] el enigma de aquella que se escabulle apenas aparecida, hombres que sois tan duchos en disimularme bajo los oropeles de vuestras conveniencias […]. Pero para que me encontréis donde estoy, voy a enseñaros por qué signo se me reconoce. Hombres, escuchad, os doy el secreto. Yo, la verdad, hablo.”[6]

Este pasaje de “La cosa freudiana” escrito en 1956 es un texto tan hermoso y fuerte que requiere una lectura palabra por palabra, que no haré aquí. Sólo señalaré su instantaneidad, su evasión asegurada: “ella no puede sino medio-decirse.” En el mismo momento en que uno cree atrapar a la verdad, todo lo que queda de su aparición son los oripeales que son el sentido y la creencia.

Lacan retoma este “Yo la verdad, hablo” el 1ero de diciembre de 1965, añadiendo: “Prestar mi voz para sostener estas palabras intolerables: “Yo, la verdad, hablo…” va más allá de la alegoría. Quiere decir sencillamente que todo lo que hay que decir de la verdad, de la única, a saber, que no hay metalenguaje, […] que ningún lenguaje podría decir lo verdadero sobre lo verdadero, puesto que la verdad se funda por el hecho de que habla”[7]. De esto, se deduce que la verdad organiza la palabra del analizante y ahí entra en función de causa, material.

El tercer franqueamiento es entonces posible.

El siguiente paso será, en efecto, transformar la verdad, convertida en causa material del inconsciente, en una moterialidad, la materia sonora. El giro se opera del sujeto al cuerpo hablante, del inconsciente descifrable al inconsciente real. Como J.-A. Miller lo despeja, si la verdad hace se empareja con el sentido como desecho que ella misma produce, “la verdad -preciso, es mi cosecha, lo intento, dice J.-A. Miller – [es] mentirosa sobre el goce“.[8]

El paso del sujeto al cuerpo hablante borra la verdad: un real traumático viene a tomar el lugar que ella ocupaba. A la ficción viene a sustituirse la fixión, la fijación de un acontecimiento de cuerpo que hizo trauma o “placer exquisito”, dejando su marca. El equívoco y el malentendido, incluso el silencio, son las claves de la interpretación. Hace aparecer un real fuera de sentido allí donde estaba el delirio del sentido o la embriaguez de la palabra.

A partir de esta prosopopeya que he citado, Lacan subrayó que ella produjo, tan pronto como lo formuló, un malentendido. Es este término el que volverá en 1980 como título de una de las últimas sesiones del Seminario: “Soy un traumatizado del malentendido. Como no me acostumbro a eso, me canso al disolverlo. Y así lo alimento. […] El psicoanálisis, su hazaña, es explotar el malentendido.”[9]

De esta otra escritura de fixión, tomemos la “x”. La incógnita que es índice de lo real en el cuerpo es la incógnita de lo femenino. Vayan a escuchar la canción de Alain Souchon “Sous les joupes des filles”. Piensen en esa pintura de Courbet comprada y cubierta por Lacan. Esta x descompleta el todo, escapa a la pretensión de universalidad a la que la verdad conduce inevitablemente, incluso si está oculta en lo fake. Me dejaría ir a la deriva de lalengua que es el sésamo del psicoanálisis, pero la urbanidad lo prohíbe.

Es esta relación imprevisible y seria, a la deriva de lalengua lo que hace que esté loca: loca por la eficacia del psicoanálisis que se debe a su docilidad para hacerse incauto de lalengua.


[*] Texto entregado durante la Jornada “Question d´École. Le Fake”, 23 de enero de 2021, vía videoconferencia. [En línea]: Fake en trois dimentions – L’HEBDO-BLOG (hebdo-blog.fr). Último acceso: 2021-01-24.

[1] Lacan J., “El Seminario de Caracas”, El Almanaque de la Disolución, París, Navarin, 1986.

[2] Canción de Y. Montand, y letra de L. Ferré: “L’Étrangère”, Olympia 81, 1982.

[3] Cfr Miller J.-A., “Rêve ou réel?”, Ornicar?, No.53, noviembre de 2019, pp. 99-112.

[4] Lacan J., El Seminario, “Disolución”, lección del 15 de abril de 1980, in “¡Luz!”, Ornicar?, No. 22/23, primavera de 1981, p. 7.

[5] Lacan J., “Conferencias y entrevistas en universidades norteamericanas. Universidad de Colombia. Escuela Auditorio de Asuntos Internacionales. 1 de diciembre de 1975”, Scilicet, 6/7, 1976 p. 44.

[6] Lacan J., “La cosa freudiana o sentido del retorno a Freud en psicoanálisis”, in Escritos, tomo 1, México, Siglo XXI, 2013, pp. 385-386.

[7] Lacan J., “La ciencia y la verdad”, in Escritos, tomo 2, México, Siglo XXI, p. 824.

[8] Miller J.-A., “La verité fait couple avec le sens”,  La cause du désir, Nº 92, marzo de 2016, p. 84.

[9] Lacan J., El Seminario, “Disolución”, lección del 10 de junio de 1980, “El malentendido”, in Ornicar?, No. 22/23, primavera de 1981, p. 12.

Publicado por Psicoanálisis Lacaniano

@pachuko84

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