Presentación del Libro «El Autismo Entre Lalengua y la Letra» – por Patricio Álvarez Bayón – 2020/12/12

EL AUTISMO ENTRE LALENGUA Y LA LETRA

Por Patricio Álvarez Bayón

2020-12-12


Alejandra Glaze:

Bienvenidos a todos. Buenas tardes. Ésta, hasta ahora, es la última presentación del año de Grama Ediciones y esta vez presentamos el libro de Patricio Álvarez que todos ya deben conocer: “El autismo, entre lalengua y la letra”. Fue editado hace poco más de dos meses, o sea, salió a la calle hace poco más de dos meses cuando, en realidad, tenía que haber salido en abril, para el Congreso de la AMP. Pero bueno, hablando con Patricio, él prefería, y los dos preferíamos, que salga en un momento en otro momento, no el momento pandémico; pero visto y considerando el aplazamiento y el alargue que tuvimos, finalmente, logré convencer a Patricio de sacarlo hace aproximadamente un par de meses. Insistí varias veces. El libro ya estaba terminado, de hecho, listo para mandar a imprenta -digamos- y quedó detenido cuando quedamos todos detenidos -digamos-, en el mismo momento. Así que por suerte ya lo tenemos y a pesar de esta situación coyuntural en la que estamos, supongo que aquellos interesados ya se han podido hacer del libro en librerías o por Internet. Ya está circulando.

Como muchos saben, es el producto del trabajo de Patricio de muchos años, pero que decantó en su tesis de la maestría de la UNSAM y que defendió en octubre de 2019, para que aquellos que no estén todavía muy al tanto de lo que se trata.

Debo decir, por otro lado, que cuando me llaman como editora para sacar y editar una tesis universitaria, es arduo el trabajo que tengo que hacer para tratar de convencer a los autores de que pasen del formato tesis al formato libro porque no es lo mismo una tesis que un libro; el tipo de lectura es más complejo el de la tesis. Y el libro de Patricio tiene la particularidad de que ya vino como libro. No tiene el formato de tesis. Se lee muy ágilmente, muy fácilmente -a pesar de que son conceptos muy complejos los que trabaja aquí- y eso es un valor en sí mismo.

Solo diré que tenemos dos presentadores de lujo: Silvia Tendlarz y Miquel Bassols; que podrán hablar del libro y hacer un tipo de intercambio con Patricio respecto a lo que Patricio ha trabajado en este libro y esperamos también -me dijo Patricio- que está muy interesado en que ustedes participen en lo que consideren en ese diálogo con lo cual están formalmente invitados.

Solo diré para presentar el libro para aquellos que aún no lo han tenido en la mano y no han podido ver el índice, no han podido ver de qué se trata específicamente, que -como ya les dije- es un recorrido por el concepto del autismo, por el autismo, y el trabajo que Patricio hace tanto en la clínica como en la teoría ya hace mucho tiempo. Y parte de dos preguntas que él formula en la introducción que me parece que dan un poco el anclaje del libro, que es la primera de ellas: ¿cómo dar cuenta de un anudamiento posible en el autismo cuando constatamos las dificultades para producir un anudamiento de los registros. Dificultad compleja. Segunda pregunta: ¿cómo dar cuenta de los avances y movimientos que se producen en un tratamiento psicoanalítico? Para dar respuestas a estas preguntas, aborda diferentes cuestiones partiendo de la historia de las teorías diversas en la historia sobre el autismo y los diversos desarrollos, tanto de Lacan, como de Miller e incluso de Laurent -toma muchos conceptos de Laurent- acerca de conceptos de psicoanálisis que atañen al autismo, pero también a la clínica en general: lalengua, la letra, el agujero, la forclusión del agujero, la construcción del lenguaje, la detención del lenguaje específico del autismo, la iteración. Y para finalizar un capítulo sobre el diagnóstico diferencial referido a la clínica del Uno en la neurosis y la psicosis. Es un capítulo que a mí particularmente me interesó mucho. Y por supuesto también hay clínica en este libro: la clínica del caso y la clínica que se hace evidente a partir de los desarrollos teóricos que él va realizando, de su propia clínica.

Pero como ya les dije, hoy tenemos dos presentadores que nos hablarán del libro. En primer lugar, Silvia Tendlarz. Se las presento, aunque todos la conocen. Es analista de la EOL y de la AMP; es miembro del Consejo de la AMP; es además responsable del Departamento de Autismo y Psicosis en la Infancia del ICdeBA -al que también pertenece Patricio- y es profesora a cargo de la cátedra “Clínica del Autismo y de la Psicosis en la Infancia” de la UBA. Así que la escuchamos a Silvia.

Silvia Tendlarz:

Muy bien. Escribí una presentación. Va a ser un poco leído y un poco hablado. Y diré que es un gusto para mí presentar el libro de Patricio Álvarez Bayón “El autismo, entre lalengua y la letra”. Lo primero que voy a hacer es mostrar la tapa, una hermosa tapa que, por lo que me dijo Alejandra, fue elegida por Patricio, con estas imágenes iterativas que van una a un costado del otro. Ya Patricio podrá contarnos un poco más, pero el objeto libro siempre tiene valor para los que trabajamos con libros, uno quiere el objeto, ¿no es cierto?

Y bueno es la salida de un libro siempre es una fiesta. Si parafraseamos a Ernest Hemingway que decía que París era una fiesta. Yo diré que entonces cuando un colega y amigo con quien trabajo hace tanto tantos años, es una fiesta. Y es una gran alegría que podamos compartir esto. Y también es una gran alegría poder compartir la mesa con Miquel Bassols, mi amigo catalán. Así puedo verlo por lo menos por Zoom.

Bueno, con Patricio estamos trabajando hace tiempo en el departamento de autismo y psicosis en la infancia. Pero con Patricio venimos trabajando hace más de 15 años. Es casi toda una vida. Nosotros comenzamos a trabajar juntos cuando yo estaba en el propedéutico de psicosis en el ICdeBA y él estaba como una de las personas colaboradoras conmigo. Y después de que se inauguró el departamento, estuvo trabajando conmigo. Vi que también está presente hoy Charlie. Charlie en sus inicios también estuvo con nosotros. Pero el que siguió trabajando conmigo hasta entonces es Patricio. Y también dictamos un curso desde hace años, en la plataforma de Zoom actualmente dadas las circunstancias actuales y elegimos como tema este último tiempo la psicosis en la infancia. Con Patricio también publicamos un libro que fue el primero de una serie de libros más contemporáneos que lo llamamos “¿Qué es el autismo?”. Ahí volcamos lo que había sido una investigación porque hay que decir que los últimos años dieron un vuelco acerca de la teoría del autismo. Del 2010, es un antes y un después. O sea, Patricio da cuenta de lo que pasó un poco antes, pero sobre todo da cuenta de lo que pasa después del 2010 donde la comunidad analítica entera desde la perspectiva lacaniana decidió empezar a ocuparse del tema del autismo dado el movimiento en Francia que quería prohibir el trabajo de los psicoanalistas en relación con el autismo. Entonces, él toma como punto de partida los nuevos desarrollos sobre el autismo y va a avanzar un poco más desde una perspectiva personal.

¿Qué decir entonces en esta presentación después de tanto trabajo compartido? Porque hemos compartido tantas cosas. Hemos compartido presentaciones, la organización de jornadas del DAP, publicaciones, intercambio con nuestros colegas del DAP -ese trabajo siempre fue muy fructífero- y una comunidad de trabajo que continúa su rumbo. Uno no sabe cuando presenta el libro de un amigo si hablar del libro o hablar del amigo. Yo decidí que voy a hablar del libro, pero algo tengo que decir sobre Patricio porque es mi amigo. Entonces voy a intentar hacerlos partícipes de la lectura que se desprende de esta reflexión personal de Patricio en su tesis y de la clínica -que siempre es muy fina-. Patricio siempre tiene una fineza clínica que se ve en el libro del análisis de los casos y que lo vimos desde el 2008 que está el departamento y hemos visto su quehacer clínico que siempre es muy puntual y preciso.

El libro comienza con un “Prodiálogo” como lo tituló Éric Laurent donde va a responder a unas preguntas formuladas por Patricio durante la confección de su tesis y que como siempre va a añadir algo de saber sobre el autismo. ¿Por qué estuvo Éric Laurent ahí? Porque es un lujo siempre tenerlo y sobre todo haciendo el prólogo de un libro, pero cuando él decide hacer la tesis en la UNSAM, la maestría sobre el autismo, la maestría sobre el psicoanálisis, de este lado del Atlántico me pide a mí que dirija su tesis y del otro lado, le pide a Éric Laurent. Yo le dije: “Con Éric Laurent alcanza, ¿para qué los dos?”. [risas] Un poquito de un lado, un poquito del otro. Uno no alcanza, tenía que ser más. Y nos preguntó a los dos, pero no hay comparación, por supuesto. Entonces, Laurent en ese prodiálogo va a responder algunas de las preguntas que refleja lo que fue interrogando Patricio durante la confección de su tesis. Va a decir que la letra no es una inscripción sino un borde alrededor del agujero, un tratamiento de los recorridos y goces pulsionales, en particular, del objeto voz y del objeto mirada. Y afirma que en el autismo la letra se deposita en el cuerpo y la palabra no se direcciona. O sea, Patricio ha hecho uso particularmente de esta idea, de esa palabra que se detiene. Va a tratar de explicar qué significa eso, por qué esa palabra no se direcciona y se detiene. Y también va a decir que lalengua misma no se direcciona, pero deja huellas en el cuerpo y lo afectan. Ya esta formulación abre toda una vía de trabajo para examinar la particularidad del acontecimiento de cuerpo en el autismo. O sea, me parece que no cierra el prólogo de este prodiálogo de Éric Laurent, sino que nos abre nuevas pistas de trabajo. Así que la inscripción del lenguaje en la experiencia de goce repetitivas hace que el autista disponga de un lenguaje librado de equívocos, con un cifrado autoerótico que prescinde de toda interpretación. Eso tiene que ver también con la falta de metáfora, la literalidad que se da en el autismo. Quiero decir que la construcción de un lenguaje privado -yo ya había escuchado hablar de esto cuando hizo la presentación sobre autismo en Rennes, en el coloquio del año pasado, parece muy lejos ya; fue en octubre del año pasado cuando hubo un coloquio sobre el Internet y la robótica en Rennes y él hizo una presentación; y hubo entrevistas a autistas, por ejemplo, Daniel Tammet. Por eso va a estar hablando de Daniel Tammet. Tiene que ver con el comentario que él mismo hizo después de haber tomado la entrevista a Daniel Tammet-, entonces dice que la construcción de un lenguaje privado a la manera de Daniel Tammet es un testimonio por excelencia de la construcción de un borde específico entre el sujeto y el Otro. Incluso lo plantea como un borde transitorio que puede perder especificidad. Esto es muy importante, esta idea de borde transitorio, ¿cómo situarlo? Pierde especificidad, pero permanece en el autismo. Estos recorridos que el sujeto se inserte en el mundo de un modo autoerótico apoyándose en la repetición de la inscripción de palabras en el cuerpo.

Entonces, ¿por qué Éric Laurent explica todo esto? Porque fueron consultas que le hizo Patricio, preguntas que le hacía en interlocución él mismo con lo que él estaba tratando de elaborar porque Patricio parte en su libro del planteo de Lacan de la detención del lenguaje en el autismo y la acción de la forclusión del agujero, que produce la iteración del Uno -o sea, parte de este planteo que se hizo Éric Laurent que cambió un poco nuestras perspectivas de trabajo sobre el autismo, la idea de la forclusión del agujero y la iteración del Uno solo- y entonces interroga: ¿cómo es que entonces puede hablar? ¡Esa es una gran pregunta! Nosotros en el departamento habíamos discutido y es una gran pregunta. O sea, ¿cómo, sobre la base de la iteración, puede hacer uso del lenguaje? O sea, su lenguaje va a ser literal, sin equívoco, va a tener sus particularidades. Entonces, esa es la gran pregunta que él va a tratar, no solamente cómo es que se puede hablar, sino dar cuenta teóricamente a partir de su hipótesis de cómo es que el autista logra hablar. Es más, va a decir que si las tres consistencias de lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario permanecen separadas -como lo indicó Éric Laurent en una conferencia que hubo en la UBA y como en todas partes siempre hay un cruce con Patricio, esa conferencia que lo había invitado en la cátedra y junto a los demás profesores de la UBA- justo dio la casualidad de que Patricio estaba dirigiendo el ENAPOL y nos encontramos todos en la mesa y él le hizo este planteo. Siempre estamos en interlocución dando vueltas sobre el tema y entonces dice que estas tres consistencias quedan separadas y no logran anudarse. Entonces pregunta: ¿qué sucede en el lenguaje? O sea, tomó el relevo de esta pregunta que hace en ese momento Éric Laurent en esa conferencia en la UBA para tratar de ver cómo puede resolver estos dos problemas que no son problemas menores. Él se ocupa entonces de las relaciones que pueden establecerse en el autismo entre lalengua, la letra y el lenguaje; entre lo Simbólico y lo Real, como él mismo lo indica. Entonces, los toma muy seriamente. Hace un recorrido de cada uno de estos conceptos. No lo voy a reproducir acá. Lo van a poder leer. Es un libro de estudio en ese sentido. No es una novela sobre autismo, sino que es un libro de estudio para leer y detenerse en detalle cómo lo va explicando, con citas muy precisas también de Lacan y de Miller.

Entonces acá aparece cuál que es su tesis. Su tesis es: el vaciamiento de la iteración del autista como un recurso en la práctica analítica y la necesidad de analizar anudamientos singulares con los que algunos autistas logran construir una relación con el lenguaje. O sea, él se pregunta cómo hablar y qué pasa con estos registros que quedan separados. Va a plantear un vaciamiento de la iteración y, por otro lado, anudamientos singulares. Es su propuesta de trabajo.

Entonces, cada uno de estos conceptos que forman parte del título son examinados desde la orientación lacaniana para situar las particularidades del autismo. Y después hace una formulación muy bonita, parte de la idea que el autismo manifiesta “lalengua a cielo abierto”. O sea que hace una paráfrasis con el inconsciente de las psicosis y hablar de lalengua a cielo abierto. Tal vez pueda argumentar esta frase que argumenta como al pasar y que es muy bonita. Dice que va a ser un Simbólico sin significación en la medida en que el autista -como también lo dice Laurent- no puede acallar el murmullo de lalengua por causa de la forclusión del agujero. Entonces, va a decir que esto produce la detención del lenguaje, el rechazo del equívoco de la letra que hace que itere igual a sí misma. Y el Simbólico -recuerden ustedes que él está tratando de elucidar la relación entre Simbólico y lo Real en este libro- que involucra entonces el de lalengua y de la iteración de la letra, no lo del lenguaje. Este es un punto crucial.

Entonces, va a tomar el caso de los Lefort, el caso Robert para situar dos operaciones que el análisis puede hacer con la iteración. Primero, el pasaje de lo indiferenciado a la iteración, como la aparición de la frase: “¡El lobo! ¡El lobo!”. Y luego el borramiento cuando desaparece esa misma frase. Se dan cuenta que es muy minucioso. Por un lado, se pregunta por qué aparece y, por otro lado, por qué desaparece. Y añade nuevamente lo que es su hipótesis central del vaciamiento de la iteración como condición para que el autista logre construir una relación con el lenguaje. A esta altura, lo menos que le puedo decir a Patricio, es que si puede desarrollar más este concepto de vaciamiento de la iteración y cómo sitúa él la relación con la iteración. O sea si acaso eso significa que si eso desaparece o no, o sea cuál es su idea acerca de esa cuestión.

Es una primera pregunta acá que es la presentación del libro. Después le dije a Patricio que vamos a tener la oportunidad de seguir discutiendo todo el año sobre estos temas.

A continuación, retoma el planteo de Temple Grandin en el libro El cerebro autista. Recuerdo que lo había traído de Barcelona. Todos se abalanzaron en esa edición que conseguí en español. Retoma este planteo que divide a los autistas de acuerdo con distintos tipos de pensamiento: pensamiento en palabras, en imágenes y en secuencias. Y sobre esta base, Patricio distingue entonces tres versiones de la letra: la letra-palabra, la letra-imagen y la letra-cifra. Hace todo un desarrollo de qué quiere decir con cada uno de ellos y también los rasgos clínicos. Para la letra-palabra corresponde a la iteración producida entre lo simbólico y lo real del goce; y lo ilustra con el caso de Charlie que se llama Caperuceando. Por supuesto que todos los casos están en el libro y los conocía. Este caso lo había Charlie mismo en el departamento cuando trabajaba con nosotros.

Después aparece a la letra-imagen que corresponde a la imagen tomada como un S1 que no se diferencia ni con ella misma. Lo de Temple Grandin -en un momento, Patricio participó en una investigación que trabajamos juntos con gente del departamento sobre el autismo en los medios audiovisuales-, entonces, en ese momento tomó el caso de Temple Grandin, se reentusiasmó, vio la película, empezó a leer libros, antes de interesarse por El cerebro autista. O sea, yo que hago una especie de back-up de Patricio con la historia del autismo. [risas] Entonces, él se reinteresó por eso y después cuando llegó uno de Estudios sobre el autismo, el número 2, le propuse si quería escribir sobre Temple Grandin que le encantó. Empezó a dar unos atisbos de ideas que después desarrolla en su tesis. Él lo retoma en su libro.

Aparte, añade el caso que llamó El perro y la cucha. Este caso nos lo contó una vez en particular que él había terminado con un niño autista que está atendiendo en un work in progress. Ese momento salió a la calle con un niño que estaba viendo, amplió su rango, y aparte como no estábamos en cuarentena podía salir a la calle en sesión presencial. Entonces, éste es el otro caso que él ilustra.

Y la letra-cifra responde a la iteración del número, ilustrado por Daniel Tammet y el caso del contador. El caso de Daniel Tammet ya lo tenemos citado por Éric Laurent que había hecho la entrevista. Él había trabajado con Temple Grandin. Yo me interesé por Daniel Tammet. O sea que hay algo de diálogo. Yo diría que el prodiálogo es un libro-diálogo también porque hay algo de diálogo en todo esto que se deposita como saber en el libro. Y el caso del contador -por ahí vos te acordás, Miquel también-, él había hablado de eso, si no me equivoco, en el Foro de Barcelona, el foro de autismo que fue en Barcelona, donde él ya había presentado algunas reflexiones sobre este caso bastante particular y que nos llamó bastante la atención -si no me equivoco con la fecha-.

Entonces, Patricio indica que el autismo -y este es el planteo principal- extrae la letra del enjambre de lalengua para ubicar como un segundo proceso un vaciamiento, un barramiento de la iteración de la letra para producir la relación al lenguaje a través del enganche al significante. Yo creo que este planteo es muy importante y es lo que más me gustaría si puede desarrollar, cómo explica eso de ese enganche significante y vaciamiento de iteración. Deja de iterar y pasa una relación significante, o sea, eso es el planteo más original y que me encantará escuchar sus desarrollos.

Esta clínica es presentada con la acción del analista para que el sujeto logre un saber-hacer con lo Simbólico y produzca a continuación diferentes modos de agujeramientos y anudamientos entre lo Imaginario y lo Real. O sea que él toma casos como Tammet o como Temple Grandin que son sin análisis; los otros son casos de su clínica o la de Charlie bajo transferencia. Y supongo que el tema de la confidencialidad y el secreto con los casos impidió que tomara los 20.000 casos que hemos trabajado dentro del Departamento y que ha comentado en el Departamento, en las Jornadas, en las de la cátedra, en los distintos ámbitos que ha sido invitado y que ha trabajado. Si uno pudiera hacer una casuística de todos los casos que uno veo a lo largo de 15 años -el Departamento ya tiene 12 años-, realmente sería un manual de ejemplos clínicos. No es posible por las circunstancias actuales y entendí que por eso habrá sido ese efecto de reducción mientras que su idea original era incluir otros casos de colegas y no creo que haya sido posible por esto mismo.

En definitiva, los desarrollos que planeta Patricio en su libro es una manera de dar cuenta de su práctica que no es sin ética, una ética que determine la posición del analista y la política del análisis que podrán seguir paso en sus desarrollos a lo largo del libro. Por supuesto, les recomiendo su lectura.

Muchas gracias.

Alejandra Glaze:

Bueno. Gracias, Silvia. Patricio, ¿querés decir algo o le doy la palabra a Miquel?

Entonces, le presento a Miquel Bassols. Es analista miembro de la ELP y de la ECF en Francia y de la AMP. Es doctorado por el Departamento de Psicoanálisis en la Universidad de París VIII. Es docente en la Sección Clínica de Barcelona en el Instituto del Campo Freudiano y ha sido presidente de la AMP del 2014 al 2018. Miquel, el micrófono.

Miquel Bassols:

Bien, buenos días, buenas tardes a todos. Muchas gracias por esta invitación a estar presente con todos vosotros para presentar este estupendo libro de Patricio.

Diré de entrada lo que he encontrado en el libro de Patricio Álvarez después de una primera lectura —digo primera porque ya sé que es para leerlo varias veces—. E sun libro de esos que conviene volver cada tanto y después de seguir sus precisas articulaciones: es una valiosísima actualización de la clínica del autismo -tal como ya ha señalado Silvia- a la luz de la última enseñanza de Lacan y de los desarrollos de esta última década. Pero es una actualización no a la manera acumulativa -como a veces encontramos-, siguiendo una supuesta evolución de saber —desde un primer Lacan hasta un último Lacan— como si hubiera una superposición de etapas. No, es una actualización al modo, digamos, «transversal», mostrando que hay unas líneas de fuerza muy intensas en la enseñanza de Lacan que la atraviesan y que tienen un valor clínico muy importante. Es una operación de lectura que nos da el libro de Patricio —es casi, yo diría, una operación clínica en sí misma la que hace en esta disección de estas líneas de tensión— haciendo un trabajo minucioso sobre dos nociones fundamentales de Lacan, dos líneas de tensión que están en el título del libro como la cifra misma del libro: lalengua -escrito todo junto- y la letra. Son dos nociones que no tienen nada que ver con lo que habitualmente se entiende por ellas en el discurso común, y también en otros campos y prácticas. Creo que conviene seguir lo que él introduce y desarrolla para captar la importancia de estas dos líneas de tensión en la enseñanza de Lacan.

En primer lugar, lalengua. No es aquí un instrumento de comunicación (como lo entiende buena parte de la lingüística o también de las llamadas ciencias cognitivas). Lalengua —escrito todo junto, en un solo bloque y subrayo esto del ‘un solo bloque’ porque luego aparecen algunas cosas en el libro muy importantes sobre eso— es un impacto, es una colisión, es un golpe que el lenguaje produce en el cuerpo, en el goce del cuerpo hablante. No sabemos de hecho todavía qué es un cuerpo hablante. Dedicamos un todo un congreso de la AMP a esta cuestión, pero hay que decir que sigue siendo un enigma. Y esta pregunta se nos hace especialmente significativa leyendo este libro cuando abordamos y tratamos al sujeto con autismo porque constatamos, por un lado, percibimos que el sujeto con autismo es un cuerpo hablante, que no está fuera del lenguaje, pero que está habitado por la lengua de un modo singular, sin una «intención comunicativa», por decirlo así. Lalengua se revela entonces en primer lugar como un medio de goce del cuerpo antes de ser un medio de comunicación. Y es algo que también saben muy bien los poetas.

La segunda línea de tensión es la letra, en efecto. La letra -ya lo ha recordado también Silvia-no es una inscripción, nos dice un chiste en este libro para distinguirlo de la idea de impresión, de representación gráfica de los sonidos de la lengua. La letra es para Lacan un recorte en el saber y en el cuerpo del goce, es lo que permite la constitución de un borde alrededor de los agujeros del cuerpo. La letra es también – y es una de las primeras definiciones que dio Lacan- «un soporte material», un soporte que encontramos en el cuerpo para organizar en él los recorridos pulsionales alrededor de sus diversos agujeros. Y la clínica del autismo -nos recuerda Patricio- muestra qué ocurre cuando la letra no puede recortar, bordear los agujeros del cuerpo para enlazar la pulsión con el campo del Otro.

Lo que nos muestra Patricio de un modo muy clarificador es la gran operatividad de estas dos nociones —lalengua y la letra— en la clínica y en el tratamiento del sujeto con autismo. Y lo muestra también -no solo con un desarrollo “teórico”-, sino también con la exposición de cuatro breves secuencias clínicas -que para mí tienen un gran valor-, cuatro casos concretos expuestos en el capítulo 7. Son tres casos atendidos por él y un cuarto por nuestro colega Carlos Rossi. Son tres niños y un adulto. El segundo -me he detenido especialmente en el segundo porque, en efecto, me resonaba de Barcelona como recordaba Silvia-, el caso llamado «El contador». Creo que era éste el caso que escuché en Barcelona, en efecto, luego Patricio puede confirmarlo. Es un hombre de 35 años que Patricio ha acompañado durante ocho años en un tratamiento que tiene como instrumento fundamental de operación: los números. De ahí ya se me plantea una pregunta que lanzo que es la importancia que suelen tener los números para muchos sujetos con autismo. Es una función que precisamente parece estar entre la letra y lo Real, en esa relación con lalengua. Es interesante preguntarse por esa especificidad de la función del número. En este caos se ve muy bien, expuesto en las páginas 144-148. Es un caso muy interesante por varios motivos. En primer lugar, por la operación de anudamiento entre lalengua y la letra que se produce con un uso muy singular del número y, también, en el modo singular de experimentar la transferencia con su analista, al que llama «el profesor de las cosas sin sentido» -parecería una excelente definición-. El contador llega a aislar en las intervenciones de Patricio «16 modos de intervenir», que no son 16 frases concretas sino -y esa es toda cuestión- 16 modos de respuestas de Patricio que él ha ido contabilizando. Y hay que preguntarse qué quiere decir contabilizar modos de responder, no por el contenido, sino por el lugar de enunciación que él capta en Patricio. En efecto, el número es en cada lengua aquello que no tiene sentido, pero que se puede usar para contabilizar -yo diría- distintos modos de sinsentido, modos de anudar lalengua y la letra fuera de sentido. El caso de «el contador» nos plantea también una cuestión que no se suele tratar – que quisiera plantear y poner sobre la mesa- y que es el destino del sujeto con autismo en la edad adulta, especialmente cuando faltan los recursos como los que sí tiene «el Contador» de Patricio con los números. Dejo solo planteada esta cuestión.

Entender esta función de anudamiento del número entre lalengua y la letra, entre el cuerpo del goce y el lenguaje, requiere esta lectura transversal, no acumulativa, de la enseñanza de Lacan -relación que Patricio hace en su trabajo-. Insisto, no es solo una actualización epistémica pivotando sobre estos dos operadores —lalengua y la letra—, sino que es una actualización clínica que decide, finalmente y como él mismo lo recuerda, una posición ética frente al sujeto llamado autista. Creo que en efecto ha sido un punto fundamental en el debate abierto en esta última década para hacer aparecer la posición del psicoanálisis como decisiva en el mundo de los tratamientos del autismo. Es verdad, como decimos con frecuencia, que no hay clínica sin ética. Pero en el caso del autismo la cuestión se ha convertido ya en una elección de civilización: qué hacer con el sujeto con autismo -especialmente cuando se hace mayor-: ¿integrarlo, no integrarlo? ¿Respetar su aislamiento, modificarlo para adaptarlo a su entorno, o modificar el entorno para adecuarse a él? La operación de acompañarlo en la construcción de lo que llamamos un objeto autístico —como muestra muy bien el uso de los números del contador de Patricio— es una operación que escapa a estas falsas alternativas: inclusión o aislamiento, adaptación o no adaptación. Es la construcción de un objeto fuera de esta dialéctica en la que siempre se plantean los debates sobre el autismo.

Entonces, lalengua y la letra. En efecto, me parece muy bien escogido este título porque vemos que sin estos dos operadores no pueden explicarse los fenómenos más importantes de lo que llamamos autismo, y que tampoco puede abordarse un tratamiento que respete la singularidad del sujeto -cada uno con su lalengua-. Pero también hay que decir que tampoco puede explicarse sin ellos, finalmente, lo que hay de autista en cada ser hablante, no puede explicarse el goce de lalengua que en cada ser hablante toma como soporte el cuerpo de la letra.

Quiero «detenerme» en una expresión que Patricio ha tomado de Lacan -que retoma en muchos momentos de su libro- a propósito del autismo y que tiene realmente consecuencias clínicas según cómo la leamos o la concibamos. Es una expresión que no sólo describe fenómenos que encontramos siempre en el registro de los trastornos del habla en el autismo, sino que apunta a lo más estructural del ser hablante. Es la expresión -la ha recordado Silvia- «la detención del lenguaje». Vale la pena ahondar lo mejor posible en esta expresión porque no se trata -lo he entendido bien leyendo el libro de Patricio- de una detención en el sentido evolutivo, psicológico, de la detención de una supuesta fase de desarrollo del lenguaje, como se puede pensar, por ejemplo, en psicología evolutiva. No hay, de hecho, evolución del lenguaje en sentido genético. El lenguaje funciona de manera sincrónica, como el inconsciente; funciona más bien en bloques, sintácticos y semánticos -dado que Lacan observa en distintas ocasiones-. Sorprendente ver cómo el niño atrapa una construcción sintáctica muy compleja de repente, en bloque y no por un proceso evolutivo de construcción por etapas de esa sintaxis. Por lo tanto, eso nos indica que hay algo ya en el lenguaje que funciona de manera sincrónica -no se trata de la detención del desarrollo en el aprendizaje de la lengua. Patricio vuelve sobre ello en varios momentos-. Los sujetos con autismo pueden ser muy «verbosos», no están callados ni mucho menos. Hay la presencia del verbo. Se trata de una detención más bien en el sentido de parálisis, incluso de fijación, de congelamiento -el término aparece varias veces en el libro de Patricio-, de momentos de interrupción, de desconexión. Es también la detención de lo que llamamos «iteración» -tal como ha aparecido el término- para distinguirlo de la repetición. En la repetición hay diferencias -que es condición del surgimiento de algo nuevo- entre los dos acontecimientos que se repiten, una diferencia que es condición del surgimiento de algo nuevo. En la iteración, que encontramos con frecuencia en las estereotipias reiteradas de sujetos con autismo, no hay tiempo, no hay diferencia, captamos a veces esa desaparición del tiempo cronológico y por eso a veces no hay aparición de lo nuevo hasta que, de manera siempre contingente, puede enlazarse con el campo del Otro.

Este fenómeno de la detención del lenguaje nos plantea, cada vez, la pregunta sobre qué es hablar, qué quiere decir hablar, qué es este «enigma del cuerpo hablante» -como plantea la última enseñanza de Lacan- enigma que es de hecho el propio enigma del psicoanálisis que trata con esta dimensión del cuerpo en tanto hablante. Nada en la naturaleza de un cuerpo nos indica qué es un cuerpo hablante. La ciencia de nuestros días -y especialmente cuando trata del autismo- se encuentra con muchas dificultades para definir un cuerpo como hablante, al querer localizar en tal o cual parte suya la función misma del habla. Es mucho más fácil distinguir y localizar, por ejemplo, la función orgánica de la digestión o del olfato. Pero ¿de dónde le viene el habla como tal? El habla, se suele imaginar de manera muy ambigua, se dice que es una función, una adquisición que se aprende. Toda la psicología, evolutiva o no, se funda en esta idea: el niño aprende a hablar, aunque para sostener esta idea haya que recurrir, como hace Noam Chomsky, al supuesto de una «estructura profunda» inscrita de algún modo en el genoma del individuo. Así, un cuerpo hablante podría parecer algo natural, pero -y es lo que encontramos en la clínica con el autismo- un cuerpo hablante no tiene nada de natural. Hay que confrontarse con el sujeto con autismo para entender realmente la importancia de esta pregunta.

Es conocido, por ejemplo, el fenómeno en algunos casos de sujetos para los que el habla parece que llegaría a des-aprenderse de un modo que ninguna determinación genética o biológica, ningún proceso evolutivo o regresivo podría explicar. Leyendo el libro de Patricio, me ha venido también a la mente un ejemplo muy interesante también, el testimonio del escritor francés Pascal Quignard, en su precioso relato titulado «El nombre en la punta de la lengua», donde explica que en sus primeros años llegó a perder dos veces el habla. Son precisamente dos «detenciones del lenguaje» que él explica muy bien. No se trata de «perder el habla» como quien se queda pasmado, o incluso aturdido por un acontecimiento traumático. Es otra cuestión. No se trata tampoco de alguien que encuentra a faltar una palabra por un olvido más o menos episódico, al estilo Signorelli. Se trató para Pascal Quignard de perder absolutamente la función misma del habla, de quedar desconectado de ella -en bloque-, desconectarse del lenguaje en bloque y eso durante un tiempo. Escribe Pascal Quignard:

 «Perdí dos veces el lenguaje —escribe—. A los dieciocho meses me callé. Comía en la oscuridad sobre una mesa azul de cañizos de la que me acuerdo mejor que de mí mismo. Se plegaba. Era mi mesa de silencio. Es por esta razón que nunca he podido escribir sobre una mesa o un escritorio y que nunca tendré ninguno.»[1]  

No puede encontrar la letra en ningún escritorio que es la mesa del silencio para él y que encarna esa desconexión en bloque del lenguaje -que encontramos también en muchos momentos de lo que Patricio llama esa detención del lenguaje-. Pascal Quignard, a los dieciséis años vuelve a decir que el habla le abandonó, como si se tratara de una sombra que se desprendía de su cuerpo para dejarlo inerme en el mutismo. El conjunto del lenguaje en bloque funcionaba para él como un nombre imposible de atrapar: «No era un nombre en la punta de mi lengua sino en la punta [en el borde] de mi cuerpo». me parece que es una indicación clínica fundamental que va en el sentido de todo lo que abordamos en la línea del borde del cuerpo que no puede construirse con el recorte de la letra. El testimonio de Pascal Quignard, alguien que por otra parte no desconoce los textos de Lacan, transmite esta concepción del cuerpo hablante que no se adecua de ningún modo a la función cognitiva u orgánica, fruto de un aprendizaje. El habla, pare él, dice: «No es un acto reflejo […] no somos animales que hablan del mismo modo que ven», podemos conocer su abandono. Lo que quiere decir que el conjunto del lenguaje funciona como una suerte de parásito en el cuerpo —incluso como un virus— y no como una memoria almacenada por paquetes de información en alguna parte suya, en el cerebro, por ejemplo, como todavía creen y siguen buscando confirmar algunos en nombre de una falsa ciencia. También a propósito del autismo.

Es desde ahí que la experiencia del sujeto con autismo nos enseña algo fundamental sobre qué es un cuerpo hablante. Lo que hace que un cuerpo sea hablante no es una función biológica o una función cognitiva que se aprenda. Más bien, el habla se «aprehende» (pero con hache intercalada), se contagia, se transmite como una epidemia. Y es sabido que uno debe sumergirse en la lengua del país para que prenda en el cuerpo, para que las resonancias de esa lengua, propia de cada lugar, lo aprehendan a uno. Siguiendo esta vía nos damos cuenta muy pronto que el habla en el cuerpo hablante no es del registro del aprendizaje, y es por eso por lo que Lacan tuvo que inventar este neologismo: lalangue, que hemos traducido por lalengua.  La introducción de este nuevo término va a la par de la introducción de otro término que vendrá a substituir al sujeto del inconsciente, que es el de «parlêtre», término que ninguna traducción puede agotar, pero que introduce en efecto la dimensión de la letra, el recorte que el lenguaje en el cuerpo pulsional.

El sujeto con autismo es precisamente el que se mantiene en una posición «congelada» -el término que recuerda Patricio me parece importante-, detenida, de modo reiterado (son varios los términos que Patricio ubica para abordar esta dimensión), una posición «entre lalengua y la letra». Hay el «entre» en el título del libro de Patricio que me parece fundamental subrayar para seguir esta elaboración de la clínica del autismo: es un lugar que es un no-lugar entre lalengua y la letra.  Es un «entre» que nos indica la importancia de este lugar tan singular del sujeto con autismo que, por su misma estructura es una falta de un lugar. En lugar del lugar, lo que encontramos es, por una parte, un cuerpo sin lugar y, por la otra, esa lengua privada que no puede conectarse con el campo del Otro. 

Recordemos el título de otro interesante libro sobre el tema del autismo de Dona Williams, mujer muy conocida porque explica su experiencia autista en su conocido libro: «Nadie en ningún lugar. La historia extraordinaria de una autista desde su infancia hasta su juventud.» Nadie, en ningún lugar. Es una fórmula que se pone en serie con la otra fórmula que Eric Laurent ha utilizado y que Patricio trabaja en varios lugares para situar esa posición singular del autismo en el mundo del lenguaje: «la forclusión de un agujero». La forclusión —es decir, la no inscripción— de un agujero es la imposibilidad misma del lugar. Allí donde no puede inscribirse un agujero en el cuerpo no hay posibilidad de hacerse un lugar en el mundo. Entonces es, en efecto, «nadie en ningún lugar». La posibilidad de construir un objeto autístico es también la posibilidad de construir un lugar desde el que el sujeto pueda soportar ser un cuerpo hablante -que por sí mismo es siempre algo inquietante; el sujeto con autismo nos indica eso: que la resonancia en el cuerpo tiene siempre algo de inquietante-. Este objeto autístico, con mucha frecuencia, se instala precisamente en el soporte de la letra o del número. Y allí querría preguntarle a Patricio si él puede darnos algún comentario sobre esta diferencia que me parece que es muy interesante de ver en los casos. Y es por ello por lo que podemos rescatar esta función de soporte de la letra que permite «un abordaje no social del lenguaje en el autismo», un puente posible entre la lengua privada del autismo, de lalengua reducida muchas veces a sonidos, incluso a ruidos, con la lengua común del Otro del que está separado, detenido, congelado, en ese borde entre el Uno del goce y el Otro del discurso.

El autismo nos plantea entonces de manera privilegiada la cuestión de este lugar del «entre» -que está en el título del libro-. Situar el autismo en un espacio «entre lalengua y la letra», entre el goce de la lengua y el agujero que la letra recorta en el cuerpo, es ya una buena manera de intentar dar un lugar al sujeto con autismo. No es entonces que en el autismo haya un lugar vacío, deshabitado. En este punto debemos contradecir el título del libro clásico de Bruno Bettelheim, «La fortaleza vacía. Autismo infantil y el nacimiento del Yo». No, lo que nos muestra el libro de Patricio es que en el autismo no se trata de un lugar vacío, se trata precisamente de la forclusión del vacío, de la forclusión de todo lugar, se trata de que no hay un lugar para habitar o deshabitar, es la imposibilidad misma del lugar. Y no se trata tampoco del nacimiento del Yo, sino -como recuerda Patricio- del nacimiento del Otro, como titularon Rosine y Robert Lefort su clásico libro sobre el tema. Se trata primero del nacimiento del Otro para hacer un lugar al sujeto. Y todo el tratamiento posible del sujeto con autismo desde la orientación lacaniana —también en lo que llamamos la «práctica entre varios»— toma su apoyo precisamente en esta inversión: no es el nacimiento de un Yo -bajo cualquier forma que imaginemos- sino el nacimiento del Otro desde el que inscribir un lugar para el sujeto. Y este lugar sólo puede generarse -siguiendo lo que Patricio expone- «entre lalengua y la letra».

Aquí, como suele suceder, nos resulta siempre muy valioso el testimonio del poeta, con el que querré concluir esta lectura. Citaré aquí a un artista llamado Perejaume, un artista con quien estoy trabajando actualmente en la traducción y edición en lengua catalana de un complejo texto de Lacan titulado «Lituraterre» -«Lituratierra», está traducido al castellano- un texto del que podemos aprender mucho también para la clínica y tratamiento del autismo, por ejemplo en las diferencias que plantea entre frontera y litoral. Esa sería otra cuestión para desarrollar. Perejaume escribe (traduzco aquí del catalán): «Cuanto más se examina un lugar, más verdad se encuentra en él. Bajo una forma u otra de atención, la singularidad es inagotable, desbordante […] A veces me he preguntado si los lugares pueden habitar en personas».[2]

Me parece una pregunta excelente para abordar la clínica del autismo. La investigación sobre el autismo que Patricio nos presenta y propone en este libro me parece de este mismo orden, un orden casi poético: examinar ese extraño lugar que es un no-lugar, el del autismo en la singularidad de cada caso, examinar cómo el lugar puede llegar a habitar a un sujeto que de entrada no lo tiene, ni en el lenguaje ni en el discurso del Otro.

Gracias, Patricio, por habernos iluminado sobre estas cuestiones. Para mí será un libro al que volver cada vez a su lugar. Y bien, podemos comentar también algunas cosas del libro.

Patricio Álvarez:

Bueno, la verdad que estoy muy emocionado por esta presentación, pero además por la lectura impresionante que han hecho Silvia y Miquel porque me parece que es una lectura de las claves centrales de lo que intenté decir en el libro. Me parece que con lo que ustedes han escuchado ya pueden ahorrarse de leer el libro, ya no necesitan leerlo. Está excelente la lectura que han hecho los dos. Y me parece que han logrado extraer los puntos centrales de una pregunta que para mí es una pregunta que se mantiene, que se sostiene en relación con la clínica del autismo que, de alguna manera, es como el diálogo que tenemos habitualmente con Silvia todos los años y que vamos desplegando; y que inicialmente iniciamos con todo una vuelta a partir del efecto casi traumático que nos produjo la definición de Laurent de “el autismo y la forclusión del agujero”, traumático porque fue a partir de ese efecto que nos agujereó a partir del cual empezamos nuestra investigación que sigue desde hace 15 años. La primera interrogación que tomamos en relación con esto fue por la vía de la cuestión del cuerpo y por la vía del recorrido pulsional en relación con los efectos de la forclusión del agujero, cuestión a la que ahora voy a volver, pero fue la primera interrogación que hicimos. Y después, a partir del recorrido pulsional y de la constitución del cuerpo y la extracción del objeto, o sea cómo ubicar todos los conceptos del psicoanálisis si se plantea en el autismo que hay una forclusión del agujero. Es como que a partir de la forclusión del agujero se produce una paradoja por la cual todos los conceptos del psicoanálisis quedaban trastocados a partir de esa forclusión.

Entonces, primero interrogamos por esa vía y después a donde me fue llevando la pregunta en relación con este libro fue por la vía de la relación entre lo Simbólico y lo Real a partir de esto que tomaba Miquel que es la gran indicación de Lacan en relación con el autismo, la de la detención del lenguaje y del congelamiento del lenguaje. Es interesante porque es una definición que Lacan ubicó a lo largo de 20 años; o sea en el Seminario I y en la conferencia en Ginebra con una diferencia de 20 años desde el ’53 hasta el ’75 vuelve a decir lo mismo, incluso en el medio en la Alocución sobre la psicosis en el niño también vuelve a situar esto, con lo cual si Lacan plantea esta definición -sabemos que Lacan no habla de descripciones fenoménicas- de que si hay una detención en el lenguaje, la pregunta es ¿qué dice eso sobre la estructura en el autismo?

Bueno, la idea fue desplegar a partir de esa pregunta cómo son las consecuencias y que recién en la última enseñanza se podían ubicar esas consecuencias a partir de estos conceptos de lalengua y el lenguaje. La detención del lenguaje está detenida por algo que se produce en relación con este elemento «entre» lalengua y la letra -que tanto Silvia como Miquel han logrado extraer muy bien de esa pregunta que me hago y responder muchos de esos elementos-. El punto es justamente en qué medida lo que se produce por efecto de la forclusión del agujero es la imposibilidad de que la letra agujeree, de que lo Simbólico agujeree lo Real produciendo efectos de anudamiento. Entonces, esta otra definición de Laurent que Silvia recordaba -a Laurent uno levantaba la mano y le hacía una pregunta; luego otro levantaba la mano y le hacía la misma pregunta para obligarlo a responder, digamos- que planteaba de las consistencias separadas. Las consistencias separadas en el autismo implican que los efectos de anudamiento se producen quizás o quizás no se producen. Y esta es la cuestión para interrogar en el sentido de: entonces, ¿cómo producir efectos de anudamiento? Es también una pregunta que también nos interrogábamos con Silvia, de cómo los autistas hablan. El caso del «contador» que es un hombre casado que trabaja como contador en una empresa, que tiene un hijo, etc., es un poco una interrogación en relación con eso. ¿Cómo es que un autista logra construir una vida, logra construirse -como decía Miquel- un lugar a partir de ese «entre lalengua y la letra»? Bueno, un poco la idea del libro es poder interrogar eso.

Y en ese punto está lo que interrogaba Silvia, la pregunta que situó -que es una pregunta importante- que es cómo producir efectos de vaciamiento si hay una forclusión del agujero. Es lo que decía Miquel. No hay un vacío y en la medida en que no hay un vacío hay un pleno. Así, ¿cómo producir efectos de agujeramiento? Y en ese sentido, ahí es también es importante este punto de la función de la letra, a diferencia de lalengua, donde la letra en su definición misma implica la función misma del agujeramiento y la función del recorte y la función del borde. Pero en el autismo, esa letra se produce con una característica particular que es la dimensión de lo inequívoco de la letra. Y este es el punto de ese vaciamiento, que la letra se inscriba, que haya ingreso o posibilidad de la letra en el autismo ya es una producción sobre lalengua, ya implica que lalengua ha sido operada por la letra. Sin embargo, en esa operación en esa operación de la letra sobre lalengua -con sus efectos de localización, con sus efectos clínicos, etc.-, eso no garantiza la función agujereante de la letra que es lo que Laurente en el libro El reverso de la biopolítica ubica por el lado de ese vaciamiento y ese efecto de un elemento fundamental que toma de Lituraterre que es el equívoco. En la medida en que la letra es inequívoca en el autismo, justamente está esta dificultad para el pasaje a un lenguaje. Entonces, en ese punto, la cuestión para interrogar es cómo producir esos efectos de vaciamiento. Y la pregunta que me hacía Silvia de cómo producirlo es a partir de la operación del equívoco en el análisis, la operación de los efectos de equívoco sobre los inequívocos de la letra, la posibilidad de obtener efectos de equívoco y efectos de vaciamiento sobre esa operación que ya está producida de la letra sobre lalengua, pero sin la garantía de la efectuación de un borde y de un agujero.

Entonces, los trabajos clínicos, los casos están ubicados en esa dirección. Por ejemplo, el caso de Charlie en relación con el caso Caperuceando, todas las operaciones de lenguaje que Charlie hace sobre el caso, todas las resonancias que produce a nivel de la palabra. Me acuerdo ahora de “El choooclo” -porque además en el caso Charlie lo hace de una manera graciosa- y todas esas operaciones de trabajo sobre la letra. O, por ejemplo, el efecto en el «contador» del cachetazo materno cuando era niño -único recuerdo infantil que el niño tiene- que hace que el niño descubra que hay un emisor de ese cachetazo que era su madre y a partir de eso empiece a contabilizar toda una serie de otros que estaban alrededor; y a partir de ese cachetazo pueda darse cuenta de que ese ruido que él escuchaba era un grito que él emitía. Bueno, en esos casos se pueden ubicar ciertas dimensiones de operación de un vaciamiento que es un poco la interrogación que podemos ubicar. Además, todo lo que se puede situar por la relación de un sujeto autista puede producir a partir de eso en su relación con el lenguaje, o sea cómo un sujeto autista puede ingresar a habitar alguna relación al lenguaje -con esta definición de Lacan que es el único hábitat humano, el hábitat del lenguaje-. Entonces, como decía Miquel, si un sujeto no puede habitar el lenguaje, su única posibilidad es el no-lugar, es el no-cuerpo, es el no-recorrido. Bueno, ¿cómo es posible para un sujeto producir un modo de habitar ese lenguaje?

Bueno, este es un poco el trabajo a situar por lo cual estoy muy agradecido por la presentación de los dos porque me parece que han situado muy bien cada uno de los elementos que intenté transmitir.

Última cuestión, otra pregunta que situaba Miquel, esta diferencia entre la letra y el número. Me gustaría que lo respondas vos porque seguro que la vas a responder mejor, pero puedo decir una pequeña cuestión que es justamente cómo Lacan ubica la dimensión del número como real, como primera operación de una letra, pero justamente la dimensión de una letra ubicada como Real. Es decir, no una letra que implique un tratamiento simbólico de lo Real, sino un tratamiento real de lo Real. Entonces, en ese sentido se puede ubicar una diferencia entre la letra y el número. En las operaciones que hace Temple Grandin con un estudio desde el cognitivismo, desde otro lado, sobre el pensamiento autista, me parece que se pueden ubicar muchas cuestiones en relación con esta letra del autismo con sus múltiples formas. ¿Querés contestarlo vos, Miquel? ¿Situar alguna cuestión sobre esto?

Miquel Bassols:

Me parece muy luminosa esa idea del número como un tratamiento de lo Real por lo Real. Es cierto, hay ahí una diferencia por lo menos con un lado de la letra. Es cierto que si Lacan recurre a las matemáticas es precisamente para estudiar los números reales en esta perspectiva. Incluso llega a decir que el número es lo que el lenguaje transmite de más real. Es decir, es lo que hay de más Real en el lenguaje para tratar lo Real precisamente. Seguramente es por eso que encontramos un uso muy especial de los números en muchos casos de autismo, que se distinguen en algo -como decías ahora- de la letra. Me parece luminosa esa idea: tratamiento de lo Real por lo Real.

Patricio Álvarez:

En relación con esto la cuestión que me queda son las preguntas que me quedan en relación con lo que no está trabajado en el libro y de estas preguntas que nos quedan -con Silvia- son preguntas que en algunos momentos hemos ubicado en relación con cómo esto tendrá sus efectos sobre un retorno a la cuestión de la relación al cuerpo y la relación con lo que Miquel planteaba de este enigma del cuerpo hablante; el cuerpo que habla como nueva manera de situar esta relación que quizá podría ubicarse entre lo Real y lo Imaginario. Entonces, en ese punto la interrogación que nos venimos haciendo con Silvia ya desde hace algún tiempo tiene que ver con estas cuestiones que principalmente hacen a la pregunta de: ¿cómo se produce en el autismo el acontecimiento de cuerpo? Ese acontecimiento de cuerpo, sobre eso me parece que se ubican varias de nuestras preguntas.

Silvia Tendlarz:

El tema del número es un tema muy importante. Tanto Maleval como Éric Laurent se interrogaron sobre eso. Yo lo retomé con el tema de Daniel Tammet porque esta captación inmediata de un número primo, por ejemplo, que Oliver Sacks ya mencionaba, es muy particular; cómo de golpe captan, cómo pueden saber, cómo lo saben. Por eso esta idea del tratamiento de lo Real por lo Real y esta idea de la cifra del autismo de la que habla tanto Éric Laurent. Utiliza la palabra «cifra» que es equívoca porque se cifra a través del Uno que itera, pero se trata también de las cifras como esta captación del Uno en lo Real. O sea que eso es lo particular de esta relación que pueden tener los autistas con los números. Por eso me pareció interesante como lo planteaba como la «letra-cifra», o la letra-número porque justamente está este equívoco entre el número y la letra.

Patricio Álvarez:

Bueno, vamos concluyendo.

Silvia Tendlarz:

¡No, no! ¡Concluir no! Ahora tenés que decir qué te pasa con el nuevo libro, Patricio. Hablamos del libro, pero ahora del autor.

Patricio Álvarez:

Vos hablaste de mí, cosa que me puso bastante colorado. No sé si se habrá visto por la camarita. Por suerte no se ve tanto.

Pero bueno, quiero hacer algunos agradecimientos.

Alejandra Glaze:

Patricio, Raquel alzó la mano. ¿Le doy la palabra?

Patricio Álvarez:

Sí.

Raquel Narbona:

Gracias, muchas gracias. No sabía si iba a haber posibilidad de preguntar. Buenos, hay muchas cosas dando vueltas en esta presentación tan precisa que han hecho Miquel Bassols y Silvia. Yo me he quedado con muchas cosas. Esto último me parece novedoso: un tratamiento de lo Real por lo Real. Y me da lugar a pensar cómo hacernos partenaires en el tratamiento de estos niños en estos casos del tratamiento de lo Real por lo Real para producir esa extracción, ese vaciamiento con respecto a la forclusión generalizada que Laurente lo radicaliza mucho más cuando dice que el agujero está cegado, o sea directamente desaparece o está desaparecido por un lleno. Digamos que hay un relleno, dice Laurent. Entonces, cuando nos confrontamos con el niño autismo cómo producir ese neo-agujero porque el agujero no está definitivamente.

Y después otra cosa, lo último, que me queda dando vueltas en la investigación que llevo adelante con el grupo de Córdoba. Es en relación con el trauma. Me parece que el niño autista rechaza precisamente ese nudo traumático, esa inscripción y rechaza las consecuencias de esa no-inscripción en el cuerpo. Me parece que hay algo de eso, no sé si esté bien, pero me parece que sí tiene con esa insondable decisión del ser tan planteada por Lacan desde un comienzo.

Bueno, hay otras cosas, pero gracias.

Alejandra Glaze:

¡Ah! Charlie quiere hablar. ¿Los dejamos hablar?

Patricio Álvarez:

Los que quieran intervenir pueden intervenir, intervenciones breves, pero podemos estar 10 minutos más, ponéle.

Carlos Rossi:

Gracias. Voy a ser breve. No me acordaba, Patricio, del caso aquel que, por supuesto, presentamos en todos lados, pero pensaba primero una obviedad: cuánto hemos aprendido de la clínica en general -en la investigación del autismo en particular- y lo que quería decir es que yo encaro este libro -bueno, he visto ya algunas cosas de tu libro, Patricio- pensando en la relación entre lo que vos planteas y la clínica del final del análisis. Me parece que hay algo ahí a extraer y a aprender del concepto de goce autista y de esta serie que se puede armar entre el libro de Miquel de Llull con Lacan -son libros que van juntos el tuyo y el de Miquel- y las referencias que se están haciendo a Quignard. Es otro autor que me parece que hay que seguir para pensar esto, el tema que a mí me interesa más que es el tema de desabonado del inconsciente. Entonces, encaro el libro buscando una fuente que me ilumine sobre estos puntos: desabonado del inconsciente, final del análisis y los puntos oscuros/opacos de la relación entre Simbólico y Real. Me parece que ayudan a pensar cómo se hace el testimonio, cómo se escribe el testimonio, cómo se habla de esa juntura, eso que Miquel llama -entiendo- el clinamen de goce.

Así que bueno, quería agradecer haberme recordado el caso y voy a leer el libro con mucho gusto, Pato.

Patricio Álvarez:

Muchas gracias, en ese sentido, me parece que la pregunta que hacía Raquel es esto que planteaba, un punto de interrogación que todavía nos queda y es el troumatisme, por un lado, el efecto del agujeramiento del traumatisme. Me parece que todavía no hemos extraído las suficientes consecuencias de esa definición de Lacan el Seminario XXI y, por otro lado, lo que acompaña a esa definición -como les decía- es el acontecimiento de cuerpo, digamos. Ahí está un poco el par que Lacan establece entre el trauma y el síntoma -del cual hemos trabajado en estas últimas jornadas de conversación de la Escuela-, pero en ese par trauma y síntoma está toda la cuestión a interrogar y a seguir dándoles vueltas en relación con el autismo. Me parece que todavía no las hemos sacado suficientes consecuencias porque ahí está la cuestión de cómo producir posibilidades de un anudamiento y qué posibilidades de anudamiento hay en el autismo. O sea que esto que Alejandra decía al principio -que era la pregunta que yo me hacía al principio del libro- queda claro que es una pregunta que no está contestada. O sea que está todo el libro escrito para no poder contestar esa pregunta que me hago al principio, con lo cual no esperen algún tipo de respuesta sobre eso porque no la hay en el libro. Hay otra, pero esa no porque es un poco la pregunta a situar.

Y sí, lo que decía Charlie, todo esto, por supuesto, que es la clínica del final del análisis, me parece que se puede articular con los conceptos de lalengua y la letra y cómo el final del análisis implica la operación que se produce sobre esas inscripciones y sobre ese efecto que produce lalengua en un sujeto y la extracción de la letra en un sujeto de modos completamente diferentes. Pero justamente la clínica del análisis es lo que permite retornar y releer eso que pasa en el autismo. Y el autismo permite retornar y releer lo que pasa en la clínica del final del análisis. Me parece que ahí hay un punto de diálogo que es interesante.

Así que bueno, les agradezco las intervenciones y las preguntas. Y les agradezco a Miquel y a Silvia. Y quiero agradecer a varios, con todo esto, principalmente a Éric Laurent y a Silvia quienes fueron mis directores de la tesis. Después a los jurados de la tesis que fueron Graciela Brodsky, Liliana Cazenave y Fabián Schejtman; a Jorge Chamorro, mi analista; también a muchos amigos: a Carlos Rossi, a Manuel Slotnik, a Paula Szabo, a Cecilia Rudinetti, a Esteban Kleiner, a Andrea Brustein, a Fernando González, a Alejandra Breglia, a Ernesto Najer, a Celeste Viñal, a Fermín Rodríguez, mis amigos de la vida por los años de amistad y por los años de sostén. Y agradecer además a mis compañeros de la maestría que me permitieron, en ese acompañamiento y en ese diálogo, producir bastantes cuestiones de esto. Y por último a quiénes está dedicado el libro que es a mis padres, a Hugo y a Gloria, y a mi amor, a Florencia. Quiero agradecerles a todos ustedes el diálogo y el trabajo en relación con el psicoanálisis con los que me han permitido construir mucho de esto que he construido en este libro.

Bueno, hasta ahí.

Alejandra Glaze:

Bueno, gracias a todos. Hasta el año que viene. Gracias, Miquel. Gracias, Silvia. Gracias a todos. Hasta luego.


* Transcripción de: [En línea] El autismo, entre lalengua y la letra – Miquel Bassols, Silvia Tendlarz y Patricio Alvarez – YouTube. Último acceso : 2020-12-18.

[1] Pascal Quignard, Le nom sur le bout de la langue, P.O.L. Paris 1993, p. 62 (la traducción es nuestra).

[2] Perejaume, Treure una marededéu a ballar. Galaxia Gutenberg, Barcelona 2018, p. 114-115, y p. 31.

Patricio Álvarez Bayón en la presentación de su libro «El autismo entre lalengua y la letra».

Publicado por Psicoanálisis Lacaniano

Blog en la articulación Freud-Lacan

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: