La Conversación Clínica – por Jacques-Alain Miller – 2016-06-18

LA CONVERSACIÓN CLÍNICA – UFORCA

Por Jacques-Alain Miller

2016-06-18


Puesto que la cuestión del diagnóstico que nos es familiar no estará en el centro de la discusión, me he preguntado qué problema situar en el centro, para que haya uno. Propongo de modo simple, que sea precisamente el problema del punto de capitón. ¿Qué es el punto de capitón? Los autores se han hecho la pregunta, fueron a buscar la respuesta en alguna frase del Seminario III Las psicosis de Lacan. Esta referencia, por justificada que sea, resulta insuficiente si no se la completa con una referencia a la elaboración del grafo de Lacan.

En efecto, en su definición primera, la más ajustada, el punto de capitón es una función retroactiva. El punto de capitón se sitúa en el lugar marcado A mayúscula en el grafo de donde parte una cadena retroactiva. Para presentar las cosas, sin una pizarra, una cadena significante se desarrolla, se continúa como una frase -encarnando esto en una frase que prosigue-; esta frase transporta con ella una masa confusa de significados hasta lo que es el encuentro con el significante que retroactivamente resulta reordenar los significados. Es un significante que hace resignificar la cadena significante y transforma la masa significada en -hablando con propiedad- un sentido. Ya a nivel de la frase, la última palabra de la frase es el punto final que da su unidad a lo que la precede. Pero es también es, a nivel del discurso, el término significativo a partir del cual van a ser interpretados los distintos significantes que se presentaban envueltos en un significado equívoco. Este es el punto de capitón tal como Lacan lo ha ilustrado desde la primera escena de Atalia.

Aquí, no nos quedamos en esta definición, pero, como expresa Eric Zuliani, generalizamos el punto de capitón hasta decir que, en cierto sentido, el Nombre del Padre es el punto de capitón, el punto de capitón superior, supremo, en las primeras elaboraciones de Lacan.

Asimismo, el significante amo, puede ser presentado como un punto de capitón. Es decir, de una manera general, no consideramos el significante como igualitario. Hay al menos un significante que tiene primacía sobre otros. Queda por saber si es solo una exigencia de método o si entendemos que esto pertenece, hablando con propiedad, a la estructura. Esta supremacía que fue largamente ilustrada por Lacan con el par S1àS2. Asimismo, ustedes saben que el significante amo, como lo indica con el artículo definido, supuesto de ser único, Lacan le dio también un valor de múltiple haciendo escuchar en el equívoco del S1 y el essaim.

Aquí, propongo que nos interroguemos no sobre diagnóstico -aun si algunos quieren hacerlo son libres de hacerlo- sino antes que nada sobre el punto de capitón, considerando que no hay respuesta-modelo. No vamos a hacer correcciones como las que se hacen con los sujetos de bachillerato. Al contrario, cada uno es libre, cada uno de los autores, es libre de haber interpretado el punto de capitón y de usarlo como una herramienta a su criterio en su texto. Y podemos interrogar ese uso o proponer otros. Por ejemplo, en el caso que vamos a considerar ahora, el caso de Sonia Chiriaco, sin duda, la invención del móvil que llega al final del texto hace función de punto de capitón, en todo caso, es una proposición que podemos hacer y discutir.

He ahí mi introducción para que sepamos como utilizar los términos que están en juego.

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